En marzo de este año, los líderes de 44 países africanos respaldaron el Acuerdo de Libre Comercio Continental Africano (AfCFTA). Desde entonces, se han sumado más países, entre ellos Sudáfrica.
Se espera que el acuerdo favorezca a las pequeñas y medianas empresas, conocidas habitualmente por las siglas pymes, responsables de más del 80% del empleo de África y 50% de su PIB.
Es evidente que toda política económica que facilite las importaciones y exportaciones entre los países miembros —con aranceles más bajos o sin ellos, acceso libre al mercado y a la información de mercado, y eliminación de las barreras comerciales— ofrece numerosas ventajas a las pymes. Y, como se trata del mayor acuerdo de libre comercio de la historia, con un mercado de unos 3 billones de dólares, a la mayoría de la gente le entusiasma esta iniciativa. Sin embargo, los escépticos han señalado los desafíos que se avecinan, especialmente los que afectan a las pymes. Será necesario abordarlos para que la AfCFTA alcance sus objetivos. Pero primero veamos quiénes saldrán beneficiados.
Los beneficios
1. Nuevos mercados
La AfCFTA permitirá a las empresas africanas acceder a nuevos mercados. Esto ampliará su base de clientes y dará lugar a nuevos productos y servicios, haciendo viable la inversión en innovación.
2. Crecimiento económico
La manufactura representa, en promedio, solo alrededor del 10% del PIB total de África, una cifra muy inferior a la de otras regiones en desarrollo. Una zona de libre comercio continental exitosa podría reducir esta brecha. Un sector manufacturero más grande llevará a las pymes a crear más empleos bien remunerados, especialmente para los jóvenes, y así aliviar la pobreza.
3. Inversión extranjera directa
Al levantarse las restricciones a las inversiones extranjeras, los inversores acudirán en masa al continente. Esto aportará capital para ampliar las industrias locales e impulsar las empresas nacionales. El nuevo capital refuerza un ciclo ascendente de productividad que estimula toda la economía. La entrada de capital extranjero también puede dinamizar los sistemas bancarios y propiciar más inversión y préstamos al consumo.
5. Reducción de los costos de los insumos
La AfCFTA facilitará la importación de materias primas desde otros países africanos. También permitirá a las pymes establecer plantas de ensamblaje en otros países africanos para acceder a medios de producción más baratos y, con ello, aumentar sus beneficios.
6. Mayor eficiencia y más ventas
Las empresas globales tienen más experiencia que las nacionales en el desarrollo de recursos locales. Esto es especialmente cierto en el sector manufacturero. La AfCFTA permitirá a las multinacionales asociarse con empresas locales para desarrollar materias primas, capacitarlas en las mejores prácticas y transferir tecnología durante el proceso.
Las posibles pérdidas
Uno de los principales desafíos potenciales para armonizar las heterogéneas economías de África bajo un solo acuerdo es la gran disparidad entre sus niveles de desarrollo. Por ejemplo, Egipto, Nigeria y Sudáfrica aportan más del 50% del PIB acumulado de África, mientras que las seis naciones insulares soberanas del continente contribuyen en conjunto apenas un 1%.
La AfCFTA presenta los mayores niveles de desigualdad de ingresos de todos los acuerdos de libre comercio continentales, y más del doble de los observados en bloques como la ASEAN y la CARICOM.

Otros desafíos
1. Mayor presión competitiva
Muchos mercados africanos emergentes tienen economías tradicionales que dependen de la agricultura para generar empleo. Estas pequeñas explotaciones familiares no pueden competir con las grandes empresas agroindustriales de países africanos de altos ingresos como Sudáfrica, Kenia, Etiopía, Egipto y Nigeria. Como consecuencia, podrían perder sus tierras, lo que provocaría un alto desempleo, delincuencia y pobreza.
2. Asfixia de las pymes locales
Los consumidores siempre prefieren los productos más baratos. Esto puede hacer que los productores locales pierdan muchas ventas frente a proveedores extranjeros, ya que estos últimos pueden reducir el costo de sus productos aprovechando los aranceles más bajos aplicados a los bienes importados.
3. Condiciones laborales adversas y pérdida de empleos
Los trabajadores de países más pobres podrían verse obligados a trabajar muchas horas y vivir en viviendas precarias sin servicios básicos como agua potable y electricidad, para poder enviar dinero a sus familias. Algunos incluso podrían verse obligados a aceptar salarios más bajos y se les podría impedir afiliarse a sindicatos, bajo amenaza de perder el empleo.
Esto podría explicar por qué el Congreso Laboral Nigeriano (NLC), al negarse a respaldar el acuerdo, lo describe como una iniciativa de política comercial «renovada, extremadamente peligrosa y radiactiva, de carácter neoliberal».
4. Degradación ambiental
La intensa competencia puede llevar a algunas empresas a ignorar el medioambiente en la fabricación de productos y la eliminación de residuos, con tal de sobrevivir en su sector. Es probable que muchas pymes recorten costos, incluidos los relacionados con la fabricación y la eliminación adecuada de residuos.
5. Robo de propiedad intelectual
Muchos países africanos no cuentan con leyes que protejan las patentes, las invenciones y los nuevos procesos. Las leyes que sí existen no siempre se aplican de forma estricta. Como resultado, a menudo se roban las ideas de las empresas. Con la AfCFTA, esto podría empeorar y llevar a las pymes a invertir poco en investigación y desarrollo.
¿Qué sigue?
Sin políticas integrales y un trato preferencial para las economías más vulnerables de África, la AfCFTA podría convertirse en una fuerza que acentúe las divergencias económicas, en lugar de ser una fuerza para el bien. Por eso es importante que los países participantes construyan una arquitectura institucional eficiente y participativa para evitar que alguna economía quede rezagada.
Para aumentar el impacto del acuerdo comercial, también deben establecerse políticas industriales, especialmente las relacionadas con las pymes y la manufactura. Estas deben centrarse en la productividad, la competencia, la diversificación y la complejidad económica.
Además, cada país miembro del acuerdo debería introducir políticas que respondan a las preocupaciones de los sindicatos, fomenten una competencia sana sin acabar con las empresas locales, garanticen el cumplimiento estricto de las normas sobre eliminación de residuos y protejan la propiedad intelectual.

