Dr. Klaus Schwab:
Distinguidos invitados:
Señoras y señores:
Estimados amigos:
¡Buenos días! Permítanme comenzar dando las gracias al Dr. Schwab por invitarme al foro. El presidente Xi Jinping vino aquí el año pasado y pronunció un discurso titulado «Asumamos juntos la responsabilidad de nuestro tiempo y promovamos el crecimiento global», en el que expuso el firme apoyo de China a la globalización económica. Ese discurso tuvo una cálida acogida por parte de la comunidad internacional.
Durante el último año, en consonancia con las propuestas del presidente Xi, China se ha mantenido firme contra todas las formas de proteccionismo. Hemos trabajado para reforzar la protección de los derechos de propiedad y promover la competencia leal. Igual de importante, hemos ampliado el acceso a nuestros mercados financieros y tomado la iniciativa de aumentar las importaciones. Con nuestros esfuerzos por impulsar la Iniciativa de la Franja y la Ruta, estamos haciendo avanzar la globalización económica con acciones concretas.
El Dr. Schwab me pidió que hablara del XIX Congreso Nacional del Partido Comunista de China (PCCh) y de la política económica de China para los próximos años. Permítanme, pues, hacer las siguientes observaciones. El XIX Congreso del Partido estableció el nuevo liderazgo central de China, con el presidente Xi en su núcleo, y adoptó «El pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para una nueva era» como guía para el desarrollo de China. Trazó el objetivo de completar la construcción de una sociedad modestamente acomodada en todos los aspectos para 2020 y convertir a China en un gran país socialista moderno en dos etapas para 2050.
También trazó el rumbo de la política económica de China para los próximos años. El informe del XIX Congreso del Partido es una agenda política sumamente transparente. Expone los compromisos que se cumplirán con el pueblo chino. La puesta en práctica de esta agenda también generará nuevas oportunidades para el desarrollo de otros países del mundo. Recomiendo este informe a quienes deseen conocer mejor las futuras políticas de China.
Esta planificación de alto nivel de la política económica de China para los próximos años se ha diseñado a la luz de los objetivos mencionados. En pocas palabras, esta política gira en torno a una Necesidad Clave, una Tarea Principal y Tres Batallas Decisivas. Permítanme explicarlas una por una.
La Necesidad Clave en este caso es que la economía de China está pasando de una etapa de rápido crecimiento a otra de desarrollo de alta calidad. En este contexto, China formula sus políticas macroeconómicas, estructurales, de reforma y sociales para los próximos años. Esta transición es una parte inherente del curso del desarrollo económico. El ingreso per cápita de China está aumentando desde el nivel actual de más de 8.000 dólares estadounidenses hasta los 10.000 dólares e incluso más. En esta etapa de desarrollo, China debe dar más importancia a la mejora estructural que a la expansión cuantitativa.
Nuestro enfoque debe pasar de «¿Hay suficiente?» a «¿Es suficientemente bueno?». A medida que nos abrimos más al mundo exterior, esta transición hacia un nuevo modelo de desarrollo creará enormes oportunidades para muchas industrias nuevas. Entre ellas podrían figurar las industrias manufactureras y de servicios relacionadas con un consumo de mayor calidad, así como los edificios energéticamente eficientes, el transporte inteligente, las nuevas energías y muchas otras industrias ecológicas y con bajas emisiones de carbono en las nuevas ciudades. Esto significa nuevas oportunidades para las empresas, no solo en China, sino en todo el mundo. Y el efecto en cadena en otras industrias será aún mayor, pues se trata de modernizar toda la economía.

De hecho, ya se están produciendo cambios. Nuestra demanda interna se ha ampliado de forma constante, y el consumo contribuye un 58,8 % al crecimiento económico, casi cuatro puntos porcentuales más que hace cinco años. El valor añadido del sector servicios representa el 60 % del PIB, más de cinco puntos porcentuales por encima de hace cinco años. Además, con el asentamiento de más trabajadores migrantes rurales en las ciudades, el número de residentes urbanos permanentes ha aumentado en más de 80 millones en los últimos cinco años, hasta representar el 58,52 % de la población total, casi seis puntos porcentuales más que hace cinco años. Mientras tanto, la intensidad energética de China —una medida del consumo de energía por unidad de PIB— ha disminuido un 23,9 %.
La Tarea Principal es impulsar la reforma estructural por el lado de la oferta. La principal contradicción en el desarrollo económico de China es que nuestra oferta no evoluciona al ritmo de la demanda, lo que provoca un desajuste estructural que urge corregir.
Mejorar mediante reformas la calidad de la oferta es la vía fundamental hacia un desarrollo de alta calidad. La prioridad ahora es reducir el exceso de capacidad donde sea necesario, disminuir las existencias en el sector de la vivienda, rebajar el coeficiente de apalancamiento general, reducir los costes en todos los ámbitos y reforzar los eslabones débiles de la economía, desde los servicios públicos hasta las infraestructuras y las instituciones.
Con estas medidas, esperamos que la oferta sea más adaptable e innovadora. Ya se han logrado algunos avances iniciales. Desde 2016, hemos recortado más de 115 millones de toneladas de capacidad siderúrgica, eliminado otros 140 millones de toneladas de capacidad de producción de acero de calidad inferior y retirado más de 500 millones de toneladas de capacidad de producción de carbón. Hemos ajustado la relación entre oferta y demanda mediante el saneamiento del mercado, lo que ha provocado subidas de precios en algunos sectores. Como podemos ver, el crecimiento de la productividad total de los factores dejó de caer y empezó a aumentar en 2016. Los efectos positivos de nuestra reforma estructural por el lado de la oferta se sienten en todo el mundo. De hecho, debemos continuar esta reforma y llevarla a buen término.
Las Tres Batallas Decisivas que China está resuelta a librar son: 1) prevenir y resolver los principales riesgos; 2) llevar a cabo una reducción específica de la pobreza; y 3) controlar la contaminación. Como todos sabemos, para que un cubo pueda contener más agua, hay que alargar su tabla más corta. Del mismo modo, para que China construya una sociedad modestamente acomodada en todos los aspectos, debemos corregir el eslabón más débil de nuestro desarrollo ganando estas batallas.
En primer lugar, debemos seguir previniendo y resolviendo los principales riesgos de la economía china, incluidos los riesgos financieros. La banca en la sombra y la deuda oculta de los gobiernos locales son problemas graves que debemos abordar.
Seguiremos avanzando y manteniendo la estabilidad. En unos tres años, nos esforzaremos por someter el coeficiente de apalancamiento general a un control eficaz, hacer que el sistema financiero sea más adaptable y esté mejor preparado para servir a la economía real, prevenir riesgos sistémicos y facilitar una mejor circulación de la actividad económica.
Tenemos plena confianza y un plan claro para lograrlo. Nuestra estrategia consiste en resolver los problemas a medida que avanzamos mediante reformas y desarrollo. Nuestra táctica es centrarnos en las cuestiones más importantes y encontrar soluciones.
Contamos con muchas condiciones favorables. La economía china mejora de forma constante y cuenta con fundamentos sólidos y duraderos. Aún queda un enorme potencial por aprovechar en la urbanización, la innovación y la transformación de las industrias tradicionales.
Nuestro sistema financiero es básicamente sólido y tiene una alta tasa de ahorro. Ya hemos empezado a gestionar adecuadamente una serie de riesgos. Desde el cuarto trimestre del año pasado, el crecimiento del coeficiente de apalancamiento general de China se ha ralentizado ligeramente, lo cual es una buena señal.
Además, una mayor conciencia de los riesgos y el cambio de las expectativas del mercado respecto de las garantías implícitas o el riesgo moral han creado condiciones psicológicas importantes para prevenir y controlar los riesgos financieros. Quisiera destacar que la acumulación de riesgos financieros en China y nuestra respuesta a ellos están estrechamente relacionadas con los cambios en el mercado mundial. Agradecemos la participación y la cooperación de la comunidad internacional en los esfuerzos de China por abordar los riesgos financieros, ya que forman parte de las iniciativas globales para preservar la estabilidad económica mundial.
En segundo lugar, China continuará con esfuerzos más inteligentes y específicos para sacar a más personas de la pobreza. En los últimos cinco años, bajo el liderazgo del presidente Xi, iniciamos una campaña contra la pobreza sin precedentes. Como resultado, el número de residentes rurales que viven en la pobreza descendió de casi 100 millones a alrededor de 30 millones. Nos hemos fijado el objetivo de erradicar prácticamente la pobreza absoluta en tres años, lo que significa que ningún residente rural vivirá por debajo del umbral de pobreza actual.
Solo este año, China sacará a 10 millones de personas de la pobreza absoluta, entre ellas 2,8 millones que serán reubicadas desde zonas con condiciones extremas. Estos esfuerzos de lucha contra la pobreza tienen un gran impacto en la distribución del ingreso nacional. Reflejan el enfoque chino de los derechos humanos y contribuirán a la causa mundial de la reducción de la pobreza.
En tercer lugar, China continuará su lucha contra la contaminación. El desarrollo ecológico y con bajas emisiones de carbono es lo que más desea el pueblo chino, en una ruptura con el modelo de crecimiento tradicional. En los próximos tres años, China intensificará el control de la contaminación para reducir sustancialmente las emisiones totales de los principales contaminantes y disminuir la intensidad del consumo de recursos.

Se espera que estos esfuerzos mejoren el medio ambiente. Harán que nuestro desarrollo sea más ecológico y que nuestros cielos vuelvan a ser azules. Estas son las medidas concretas que tomará China para cumplir sus compromisos de combatir el cambio climático y honrar el Acuerdo de París. China mantendrá su compromiso con la mejora del medio ambiente y colaborará más estrechamente con el resto de la comunidad internacional en este ámbito.
Señoras y señores:
No cabe duda de que, para alcanzar los objetivos que he mencionado, China debe impulsar las reformas y abrirse a un ritmo más rápido. Este año se cumple el 40.º aniversario de la política de reforma y apertura de China, que es precisamente la razón del sólido crecimiento del país durante las últimas cuatro décadas y seguirá siendo la principal fuerza impulsora del crecimiento de calidad en el futuro.
China seguirá permitiendo que el mercado desempeñe un papel decisivo en la asignación de recursos, y debemos centrarnos en proteger mejor los derechos de propiedad, especialmente los derechos de propiedad intelectual. Daremos plenos incentivos a los emprendedores, fomentaremos la competencia y nos opondremos a los monopolios. Seguiremos mejorando los mecanismos de regulación macroeconómica.
Nos abriremos más al mundo en todos los ámbitos. En concreto, nos integraremos aún más en las normas del comercio internacional y facilitaremos el acceso al mercado. También abriremos considerablemente el sector de los servicios, en particular el sector financiero, y crearemos un entorno de inversión más atractivo.
Creemos que, para sostener el crecimiento económico, debe haber marcos institucionales abiertos e inclusivos, así como una circulación ordenada y libre de los factores de producción. Fomentaremos las inversiones y las actividades empresariales tanto de entrada como de salida, al tiempo que procuramos ampliar las relaciones económicas y comerciales con otros países y trabajamos con ellos en favor de una economía mundial abierta.
Tras décadas de desarrollo, ha surgido en China una numerosa población de ingresos medios, la mayor del mundo, que ha dado lugar a un vasto mercado interno. Este mercado abierto, con una población de ingresos medios que crece rápidamente y alcanza los 400 millones de personas, contribuirá de manera significativa al desarrollo mundial.
La Iniciativa de la Franja y la Ruta nació en China, pero es una idea que ofrecerá oportunidades y beneficios a todo el mundo. Una mejor conectividad física y entre los pueblos generará demanda efectiva en todo el mundo y sostendrá el impulso de la recuperación económica mundial.
Señoras y señores:
El tema del foro de este año, «Crear un futuro compartido en un mundo fracturado», es muy pertinente. La economía mundial se está recuperando. Las principales economías crecen de forma sincronizada por primera vez desde la crisis financiera mundial. El comercio y la inversión internacionales han tocado fondo. Cabe esperar un nuevo repunte cíclico de la economía mundial.
Dicho esto, en un momento tan decisivo debemos prestar atención a los efectos indirectos de la política monetaria de las principales economías del mundo y a los cambios a corto plazo en los mercados de deuda, acciones y materias primas. A medio plazo, debemos prestar atención a la mejora de la productividad laboral y a los cambios en las tasas de ahorro de las grandes economías.
Mientras tanto, los problemas de fondo de la economía mundial aún no se han resuelto. Los múltiples riesgos y las considerables incertidumbres adoptan la forma de un elevado endeudamiento, burbujas de activos, proteccionismo y escalada de focos de tensión regionales e internacionales. Para afrontar estos desafíos, mantener el impulso del crecimiento y convertir la recuperación cíclica en crecimiento sostenible, necesitamos esfuerzos globales concertados.

En el largo curso del progreso humano, hay algo claro: la historia suele repetirse de distintas maneras o llevarnos de nuevo a encrucijadas similares. Es crucial tomar decisiones prudentes y racionales, decisiones que beneficien a la humanidad.
Ante desafíos globales como el cambio climático, las tecnologías disruptivas y el terrorismo, ningún país puede hacerles frente por sí solo. Debemos mantener una mentalidad abierta y adoptar una perspectiva estratégica. Debemos fomentar la comprensión mutua, la tolerancia y la confianza. Y debemos buscar la cooperación de manera sensata y práctica.
Debemos hacer que la globalización económica sea más abierta, inclusiva y equilibrada, para que todos puedan compartir sus beneficios. Debemos forjar un nuevo tipo de relaciones internacionales basado en el respeto mutuo, la equidad, la justicia y la cooperación en la que todos ganen, y construir una comunidad con un futuro compartido para la humanidad. Creemos que este es el único camino que nos conducirá a la prosperidad.
Como observó el presidente Xi en el foro del año pasado: «Mientras mantengamos el objetivo de construir una comunidad con un futuro compartido para la humanidad y trabajemos codo con codo para cumplir nuestras responsabilidades y superar las dificultades, podremos crear un mundo mejor y ofrecer una vida mejor a nuestros pueblos».
Quiero subrayar que China es una fuerza a favor de la paz mundial, el desarrollo y el orden internacional. China sigue siendo un país en desarrollo pese a su progreso económico. Gestionaremos bien nuestros propios asuntos y, sobre esa base, estamos dispuestos a trabajar con el resto de la comunidad internacional para promover una visión de la gobernanza mundial basada en amplias consultas, contribuciones conjuntas y beneficios compartidos.
Juntos, defenderemos con firmeza el multilateralismo, el régimen comercial multilateral y el desarrollo y el progreso comunes.
Gracias por su atención. Muchas gracias a todos.

