Perspectivas para Estados Unidos

Anthony Scaramucci, Assistant to the President and Director of Public Liaison. speaking at the Annual Meeting 2017 of the World Economic Forum in Davos, January 17, 2017Copyright by World Economic Forum / Greg Beadle
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En su décima visita a Davos, Anthony Scaramucci bromeó diciendo que era la primera vez que iba con un catador de alimentos. Con la investidura de Donald Trump inminente, se convertiría en el nuevo asistente del presidente de Estados Unidos, uno de los cargos de mayor rango de la Casa Blanca. En una entrevista amena, Scaramucci llevó a los participantes de la 47.ª Reunión Anual del Foro a recorrer el mundo y abordar cuestiones de interés mundial.

Relación entre Estados Unidos y China

Aunque no hablaba oficialmente en nombre del presidente electo, Scaramucci compartió con los participantes de la Reunión Anual que Estados Unidos y China tienen intereses comunes en muchos temas, y que desea que las dos economías más grandes del mundo mantengan una sólida relación bilateral. Ante los escépticos y críticos del público, dejó claro: «No queremos una guerra comercial».

Nuevo enfoque: comercio simétrico

Scaramucci situó el debate comercial en el contexto de una lección de historia. Explicó que, después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos hizo dos cosas para contribuir a la prosperidad mundial. Primero, lideró y financió el Plan Marshall, que contribuyó a fortalecer la democracia occidental y crear un mercado común. En segundo lugar, señaló que «todos los acuerdos comerciales desde 1945 han sido “asimétricos”». Explicó que este comercio desigual permitía embargar productos estadounidenses en puertos extranjeros, mientras que Estados Unidos abría sus puertas a las importaciones de todo el mundo; añadió que esa estrategia funcionó «extraordinariamente bien», pues ayudó a promover la prosperidad mundial y a reducir los conflictos globales. De hecho, agregó que el mundo no ha vivido un conflicto global en 71 años.

Al expresar su preocupación por esta estructura ya tradicional, Scaramucci observó que, aunque ahora se conoce como «libre comercio», este sistema comercial sigue siendo «asimétrico». Explicó que «lo único que pedimos es encontrar más simetría en estos acuerdos comerciales» y añadió que los acuerdos anteriores han «vaciado a Estados Unidos» y «paralizado a la clase trabajadora estadounidense».

Al relacionar el tema con China, dijo que «queremos tener una relación extraordinaria con los chinos», y añadió que, si creen en el globalismo, es necesario encontrar simetría, y que la vía para lograrlo pasa por los trabajadores estadounidenses. Scaramucci señaló que los objetivos son aumentar el poder adquisitivo en Estados Unidos, lo que impulsaría el consumo y el comercio, la paz y la prosperidad.

El tuitero en jefe

Scaramucci sostuvo que Trump es un hombre de paz, preocupado por su familia y su futuro como lo estaría cualquier padre o abuelo. Reconoció que a algunos podría molestarles «que tuitee», pero sugirió que la capacidad de Trump para comunicarse directamente con la gente —a través de los micromedios, por encima de los medios tradicionales— es una fortaleza y seguirá siéndolo durante su presidencia.

Sobre la OTAN y la UE

Los esfuerzos de la OTAN durante la Guerra Fría y la campaña para contener el comunismo fueron «rotundamente exitosos», afirmó Scaramucci. Sin embargo, sugirió que los desafíos actuales «tienen menos que ver con combatir el comunismo y más con combatir el terrorismo», y que esto debería reflejarse en la organización. Añadió que parece claro que debe exigirse el pago a los miembros que no cumplen sus compromisos contractuales —en este caso, las obligaciones del tratado de la OTAN—. En términos más generales, opinó que la OTAN funciona, pero que algunos de sus aspectos están obsoletos y deben cambiarse.

En cuanto a la UE, Scaramucci explicó que el presidente electo no propone disolver la unión. Más bien, recordó la naturaleza original de la democracia ateniense y su énfasis en garantizar derechos de representación a la clase trabajadora, y la contrastó con la idea de que las «élites de Bruselas» quizá no sepan qué políticas serían adecuadas para la gente de Mánchester.

Predicciones

De cara a la nueva administración, Scaramucci sugirió que el presidente será un «gran líder capaz de movilizar a la gente».

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