• La «brecha de competencias» en África representa una amenaza para la digitalización del continente.
• Los mercados en línea están invirtiendo cada vez más en formación que va más allá de los conocimientos básicos sobre la plataforma.
• Estas iniciativas deberían complementar los esfuerzos de los gobiernos y las ONG en materia de mejora de competencias.
Los mercados laborales africanos se encuentran en una encrucijada. Se prevé que reciban una afluencia de 15 a 20 millones jóvenes africanos cada año entre ahora y 2030: ¿está esta fuerza laboral preparada para los nuevos tipos de empleos disponibles?
La mecanización, la automatización e incluso la inteligencia artificial están cambiando el tipo de empleos demandados, que requieren nuevas competencias de los solicitantes de empleo. Así, la «brecha de competencias» en África amenaza el progreso que podría lograrse con este joven talento.
Aunque esta poderosa combinación de cambios demográficos y avances tecnológicos es bien conocida, se sigue buscando formas exitosas e inclusivas de afrontar el «futuro del trabajo». Para identificar nuevos enfoques de adquisición de competencias, conviene fijarse en las nuevas tecnologías y organizaciones que están transformando los mercados laborales de todo el mundo.
Con este fin, nuestro reciente estudio sobre la mejora de competencias en África describió 15 plataformas de mercados en línea que conectan a trabajadores con «trabajos esporádicos» y a compradores con vendedores. Hablamos con start-ups como el servicio de mensajería keniano Sendy y las aplicaciones nigerianas de transporte con conductor Max.NG y Gokada, así como con actores internacionales conocidos como Uber y Flipkart sobre su enfoque en materia de formación.
¿Por qué? Insight to Impact ha identificado más de 270 plataformas activas en África en la actualidad. Aunque son nuevas en la economía africana, su influencia va en aumento. El papel que desempeñan en la mejora de las competencias de los trabajadores también va en aumento.
Hemos constatado que los mercados en línea han comprendido hasta qué punto la digitalización está transformando todos los mercados laborales y sectores económicos. Es evidente que los programadores, diseñadores y científicos necesitan competencias y alfabetización digitales, pero nuestros debates con las plataformas pusieron de relieve que ahora los agricultores, conductores de taxi, cuidadores y trabajadores eventuales también necesitan nuevas competencias. Por eso, muchas plataformas han optado por desarrollar y ofrecer formación que va mucho más allá del simple conocimiento técnico para utilizar la plataforma.

Hemos constatado que las plataformas invierten en competencias duraderas, flexibles y transferibles, como la educación financiera. Uber en Sudáfrica ha organizado sesiones de formación sobre cómo ahorrar y llevar la contabilidad. Otras plataformas ofrecen formación en competencias profesionales, como la conducción segura y la carpintería avanzada. Muchas ofrecen formación en competencias blandas, como la atención al cliente y la comunicación.
Cada uno de estos ejemplos es una muestra de una plataforma que invierte en un enfoque más amplio de adquisición de competencias: no solo enseñan competencias digitales, sino competencias para una era digital.
Lo denominamos «mejora de competencias impulsada por plataformas» y hemos constatado que este tipo de formación va más allá de los límites de la tradicional relación empleador-empleado.
Algunas plataformas utilizan contenidos tradicionales de «preguntas frecuentes» y tutoriales en línea. Otras, como Jumia, utilizan avisos avanzados de experiencia de usuario para ofrecer a sus vendedores asesoramiento en tiempo real sobre cómo crear mejores anuncios, hacer mejores fotos y, en última instancia, vender más. Además, casi todas ofrecen incorporación presencial y formación continua.
Según nos explicaron, lo hacen no solo porque así las propias plataformas tienen más éxito. Muchas se consideran un trampolín en el desarrollo profesional de sus usuarios. DigiFarm, una plataforma digital que ofrece información educativa a agricultores kenianos por SMS, entrega certificados con su marca a quienes completan su formación. Los agricultores llevan ahora estos certificados a posibles empleadores cuando buscan nuevas fuentes de sustento.
Este entramado de inversiones en formación puede desafiar la idea de que todas las plataformas son intermediarias «sin intervención» que emparejan compradores y vendedores.
El creciente papel de las plataformas en los mercados laborales plantea numerosas cuestiones que aún deben abordarse: ¿Cómo podemos proteger a los trabajadores? ¿Deberían los algoritmos ser más transparentes? ¿Cómo podemos garantizar salarios mínimos y promover mercados competitivos? No obstante, nuestro estudio muestra que las plataformas son un socio nuevo prometedor e infrautilizado que puede ayudar a mejorar las competencias de una generación.
Las plataformas siguen representando, en conjunto, una parte pequeña del rompecabezas del empleo, y no sustituirán (ni deberían sustituir) a las escuelas, las academias de formación y las ONG como principales fuentes de competencias. Pero pueden desempeñar un papel en la creación de un círculo virtuoso de mejora de competencias en África.
Para ello, necesitan la confianza para invertir en formación, incluso si la formación hace que los trabajadores sean más independientes y más empleables. Necesitan pruebas de que esta formación supone un buen retorno de la inversión y un marco que les permita ver cómo contribuyen a cerrar la brecha de competencias en África y más allá. Necesitan una comunidad de práctica que ayude a generar esa confianza y esas pruebas, y a que las plataformas aprendan unas de otras.
¿Qué es el Foro Económico Mundial para África?
Al buscar socios en los gobiernos y en la comunidad del desarrollo para lograrlo, los mercados en línea pueden dejar de ser vistos únicamente como disruptores del mercado y convertirse en administradores responsables de los mercados en los que operan.

