El calentamiento global está haciendo que las condiciones de reproducción sean más favorables para las langostas.
Un nuevo enjambre amenaza con acabar con los medios de vida de los agricultores de África oriental.
Estos enjambres están agravando la inseguridad alimentaria de familias que ya son vulnerables.
Una nueva generación de enjambres de langostas amenaza con acabar con los medios de vida de agricultores y pastores de África oriental, lo que agrava una crisis alimentaria en una región donde 35 millones de personas ya pasan hambre, advirtieron las Naciones Unidas.
De enero a agosto, enormes enjambres de langosta del desierto arrasaron Somalia, Etiopía y Kenia, devastando los cultivos y diezmando los pastos en el peor brote en décadas.
Los gobiernos, con el apoyo de organismos de la ONU y organizaciones benéficas internacionales, respondieron con fumigaciones a gran escala, aéreas y terrestres, con pesticidas para destruir los enjambres, que los científicos han relacionado con el cambio climático.
Sin embargo, las lluvias generalizadas en Etiopía y las inundaciones causadas por un ciclón en Somalia el mes pasado han creado condiciones de reproducción favorables, lo que permite que las infestaciones de langostas aumenten, según declaró la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
«Hemos logrado mucho, pero la batalla contra esta implacable plaga aún no ha terminado», declaró Qu Dongyu, director general de la FAO, en un comunicado.
«No debemos bajar la guardia. Las langostas siguen creciendo día y noche, y los riesgos están agravando la inseguridad alimentaria de las familias vulnerables de toda la región afectada».
Ya se están formando enjambres de langostas en Somalia y Etiopía, y amenazan con volver a invadir el norte de Kenia, mientras que la reproducción también está en marcha a ambos lados del mar Rojo, lo que supone una nueva amenaza para Eritrea, Arabia Saudita, Sudán y Yemen, según la FAO.
Habib Mahmud, activista medioambiental en la localidad de Galkayo, en la región septentrional semiautónoma de Puntlandia, en Somalia, afirmó que los agricultores y pastores se habían visto gravemente afectados.
«En esta granja, situada en las afueras de Galkayo, había cerca de 5.000 papayos. Las langostas dejaron los árboles completamente pelados en unas pocas horas. No sobrevivió ni uno», declaró Mahmud por teléfono a la Fundación Thomson Reuters.
«Los dueños de esa granja me dijeron que habían perdido toda su fuente de sustento, que no les quedaba nada».
Las autoridades de Puntlandia calculan que casi un tercio de los agricultores ha quebrado y que más de 35.000 familias han perdido sus empleos e ingresos debido a la devastación causada por los insectos.
Los trabajadores humanitarios afirman que los pastores necesitan atención veterinaria y forraje para el ganado famélico, mientras que los agricultores necesitan efectivo para sobrevivir los meses que faltan hasta la próxima cosecha.
Las autoridades keniatas afirmaron que estaban adquiriendo pesticidas y aeronaves para fumigar, y desplegando equipos de vigilancia terrestre para seguir el movimiento de las langostas e informar a las comunidades.
«Estas langostas tienen el potencial de destruir las tierras de cultivo y cualquier otra forma de vegetación verde», declaró el portavoz del Gobierno keniata, Cyrus Oguna, en una rueda de prensa celebrada el martes.
«Si no se controlan en nuestro país, las langostas pueden socavar nuestra seguridad alimentaria».
Más de 35 millones de personas padecen inseguridad alimentaria aguda en Etiopía, Kenia, Somalia, Sudán y Yemen. La FAO calcula que esta cifra podría aumentar en otros 3,5 millones en los próximos meses si no se hace nada para controlar el brote más reciente.
