Marruecos ha sido un centro del desarrollo internacional en los últimos años. Ahora, este país del norte de África sigue los pasos de potencias económicas como Japón, Corea del Sur, China y Francia para construir un enlace ferroviario TGV interurbano.
Pobre en petróleo, Marruecos ocupa el octavo lugar entre sus vecinos del mundo árabe en el reciente Índice de Competitividad Global 2017-2018 del Foro Económico Mundial. Los primeros puestos del ranking de países árabes los encabeza la economía diversificada y tecnológicamente avanzada de los EAU, seguida de Catar, rico en recursos, en segundo lugar, y Arabia Saudita, productor de petróleo, en tercero.
Sin embargo, Marruecos ha trabajado intensamente para aumentar su peso económico. Los intentos de abrir la economía marroquí han hecho que el mercado de bienes del país sea más eficiente y competitivo.
Las políticas comerciales e industriales orientadas a aumentar la integración internacional han reducido los aranceles medios de importación, que han pasado del 18.9% al 10.5% en una década, y han atraído un flujo de empresas extranjeras que invierten en el país.
La producción de automóviles se multiplicó por diez entre 2005 y 2017, y las industrias aeroespacial y textil de Marruecos también se han expandido rápidamente.
La era de la velocidad
Al igual que ocurre en gran parte del mundo árabe, Marruecos también ha invertido fuertemente en proyectos de infraestructura.
Una inversión de 1.800 millones de euros ha transformado la red ferroviaria del país, envejecida, lenta y deficiente, que transporta pasajeros por la línea costera entre las dos principales ciudades de Marruecos, Tánger y Casablanca, desde que entró en servicio en la década de 1960.
Ahora, una nueva era del transporte ferroviario ha llegado, ya que Marruecos lidera la puesta en marcha del primer enlace de tren de alta velocidad del continente africano. El nuevo TGV interurbano, construido por la empresa francesa de ingeniería Alstom, reducirá más de la mitad el tiempo de viaje de cuatro horas y cuarenta y cinco minutos entre Tánger y el centro industrial de Casablanca. Con una velocidad máxima de 320 km/h, los 12 nuevos trenes recorrerán las 354 millas del trayecto en poco más de dos horas.
El proyecto fue financiado conjuntamente: Francia aportó la mitad de la inversión total, y la otra mitad fue financiada por Marruecos, Kuwait, Arabia Saudita y Abu Dabi.
Mohamed Rabie Khlie, director general de los Ferrocarriles Nacionales de Marruecos, señala que el TGV empleará directamente a 1.500 trabajadores e indirectamente a 3.000 que seguirán trabajando en el servicio ferroviario nacional de Marruecos.
Se espera que la red ferroviaria modernizada se convierta en un catalizador de mayor prosperidad y de nuevas oportunidades de negocio en el país norteafricano. Sin embargo, ningún factor por sí solo será la solución milagrosa para superar todas las dificultades a las que se enfrentan los emprendedores de la región. Las tasas de alfabetización, por ejemplo, siguen siendo bajas.
Pero, junto con las reformas económicas y sociales en curso, las inversiones en infraestructuras pueden contribuir a aportar la tan necesaria esperanza económica a la región.


