El 84 % de los usuarios de internet en Kenia y el 60 % en Nigeria realizaron pagos con teléfonos móviles de forma habitual en 2021.
Varios gobiernos africanos animaron a la población a utilizar pagos móviles en lugar de efectivo para intentar limitar la propagación de la COVID-19.
Los pagos móviles contribuyen a la inclusión financiera en países africanos, donde muchas personas todavía no tienen cuentas bancarias.
Durante la pandemia, varios gobiernos africanos animaron a sus poblaciones a utilizar pagos móviles para limitar la propagación del virus, en particular eliminando las comisiones de este tipo de transacciones. Kenia, pionera en el desarrollo del dinero móvil en África, es sin duda el país donde este método de pago tiene más éxito.
Según informó el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros, Kenia registró un máximo histórico en transacciones móviles por valor de 55 100 millones de dólares el año pasado, lo que supone un aumento de casi un 20 % con respecto a 2020. Según la Encuesta Global de Consumidores de Statista, en 2021 el 84 % de los usuarios de internet encuestados en Kenia utilizaban sus teléfonos móviles para realizar pagos, una tasa de adopción muy superior a la de Europa. Y aunque alrededor de una cuarta parte de la población keniana tenía acceso a internet (según las últimas cifras del Banco Mundial), todavía hay mucho margen de crecimiento en los pagos móviles.
La situación es similar en Nigeria, donde el 60 % de los usuarios de internet utilizaban pagos móviles en 2021, con una tasa de penetración de internet de alrededor del 34 %. En estos países, los pagos móviles responden a la necesidad de inclusión financiera, ya que la gran mayoría de la población aún no tiene cuenta bancaria. Lanzado en Kenia por el operador móvil Safaricom en 2007, M-Pesa es la principal billetera móvil del mercado africano. El servicio afirma actualmente contar con más de 50 millones de usuarios activos mensuales en todo el continente.


