Más de una tercera parte de las niñas del sur de Asia faltan a clase durante su periodo menstrual, a menudo porque carecen de acceso a productos de salud menstrual y reciben poca o ninguna educación sobre la menstruación antes de llegar a la pubertad.
Permítanme poner como ejemplo la India: de todas las niñas y mujeres que menstrúan en el país, menos del 20 % utiliza compresas higiénicas. Incluso en las zonas urbanas, esta cifra solo llega a alrededor del 50 %. Cuando comenzamos nuestro camino en la India hace tres décadas como marca líder en higiene menstrual, el número de mujeres que utilizaban protección sanitaria era inferior a 10 millones, una fracción de la población femenina del país. Nuestros esfuerzos han sido determinantes para aumentar esta cifra a más de 70 millones de mujeres en la actualidad.
Las barreras para adoptar prácticas de higiene menstrual son de tres tipos: falta de concienciación, falta de aceptación y falta de acceso.
La falta de concienciación hace que las niñas no tengan información previa sobre el periodo antes de experimentarlo por primera vez. Los estudios indican que el 71 % de las adolescentes desconoce la menstruación hasta su primer ciclo menstrual. Además, debido a la falta de concienciación, no le dan prioridad como necesidad básica de salud. Incluso cuando hablamos de asequibilidad, la gran cuestión es la relevancia: las madres y las hijas consideran que una compresa higiénica es algo deseable, pero no una necesidad. Como resultado, el gasto de los hogares en higiene menstrual esencial es solo una pequeña fracción de lo que se gasta en otros artículos, como los cosméticos.
La falta de aceptación hace que el término periodo tenga una connotación negativa para las mujeres, asociada al miedo, la ansiedad y la vergüenza. A esto se suman los tabúes muy extendidos que obligan a las mujeres a permanecer en casa, a faltar a clase, a ser relegadas a una determinada parte de la vivienda (a veces incluso fuera de su casa) y a no poder entrar en la cocina ni en el templo. La falta de aceptación significa que la mayoría de las mujeres quieren mantener su periodo en secreto, lo que las lleva a no utilizar productos de higiene sanitaria y a faltar a clase como forma de gestionar la menstruación.
La falta de acceso a productos de higiene de calidad sigue siendo un obstáculo para alcanzar una cobertura del 100 % en higiene menstrual. Los estudios indican que la mayoría de las niñas no tiene un acceso constante a productos de higiene menstrual de buena calidad, ya que el 88 % de las mujeres y niñas de la India recurre a alternativas caseras, como trapos viejos, harapos, paja, arena o ceniza. Además, las mujeres y las niñas carecen de acceso a instalaciones sanitarias adecuadas.
¿Cómo podemos poner fin a estas barreras para garantizar que todas las niñas y mujeres tengan acceso a la higiene menstrual? La respuesta reside en las alianzas multisectoriales. Los gobiernos, las empresas, las organizaciones no gubernamentales (ONG) y la industria de los medios de comunicación y el entretenimiento deben colaborar y aprovechar mutuamente su escala, capacidad e influencia para alcanzar esta visión. Tenemos ejemplos convincentes en la India, donde el debate sobre el periodo ha cobrado impulso en los últimos años.
1. Gobiernos desempeñan un papel único, ya que disponen de economías de escala dentro del sistema. Resulta alentador ver que el gobierno indio, por ejemplo, señale la higiene menstrual como una prioridad. Los gobiernos tienen el alcance más amplio y, mejorando la aceptación y el acceso a través de sus estructuras, pueden generar un impacto a gran escala. El sistema sanitario y las instituciones educativas son fundamentales para impulsar el cambio. Un ejemplo de ello es la alianza de Procter & Gamble con el Gobierno de Goa, en la India, para introducir un módulo educativo sobre gestión de la higiene menstrual como parte del currículo de Educación en las Escuelas Públicas. Más organismos gubernamentales deberían emprender iniciativas de este tipo para impulsar el cambio.
2. Empresas y marcas tienen el poder de la publicidad y una voz mediática capaz de dar forma a la sociedad. Deben utilizar esa voz de manera responsable para romper los tabúes sociales que existen hoy en día. Un excelente ejemplo de ello es la muy aclamada campaña Touch the Pickle de P&G. En 2014, fue una de las primeras campañas en las que una marca o institución de la India abordó a gran escala los tabúes que rodean al periodo. La campaña no solo suscitó conversaciones sobre los tabúes del periodo, sino que también impulsó la aceptación de estas conversaciones.
3. ONG y agentes de cambio individuales desempeñan un papel fundamental en la movilización de las comunidades y en la generación de cambios a nivel de base. Hay comunidades en el sur de Asia que no tienen acceso a los medios de comunicación masivos ni a la tecnología; debemos llegar a ellas y propiciar un cambio de hábitos en estas comunidades.
4. La industria del entretenimiento y de los medios de comunicación siempre ha influido en la sociedad y puede ser un catalizador para la adopción de la higiene menstrual en el país. Con Padman y, más recientemente, el documental galardonado con el Óscar Period. End of Sentence, espero que este debate siga cobrando fuerza a partir de ahora.
El mayor logro llegará cuando todas las partes interesadas trabajen juntas, aprovechando sus fortalezas únicas hacia una visión común que ponga fin de una vez por todas a los tabúes menstruales.

