Este mapa cambiará tu forma de ver a los gigantes tecnológicos del mundo 

The Apple Campus 2 is seen under construction in Cupertino, California in this aerial photo taken January 13, 2017. REUTERS/Noah Berger - RC1902519C80
China rising ... the world's biggest unicorns are no longer all in the United StatesImage: REUTERS/Noah Berger
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Los unicornios chinos están en auge.

Los unicornios —empresas emergentes tecnológicas de propiedad privada valoradas en más de 1.000 millones de dólares— son poderosas fuerzas disruptivas, dondequiera que se encuentren.

Silicon Valley, en California, sigue siendo el principal semillero de empresas emergentes valoradas en miles de millones de dólares, pero China le está alcanzando rápidamente.

En lo que va de año, 46 empresas tecnológicas de todo el mundo han alcanzado la categoría de unicornio, según una investigación de CB Insights. De ellas, China ha generado 17, apenas dos menos que las 19 creadas en Estados Unidos.

Image: HowMuch.net

El crecimiento es espectacular si se tiene en cuenta que en 2014 China solo tenía ocho unicornios. Ahora tiene 56. Y cuatro de los diez unicornios más grandes del mundo son chinos.

Otras regiones del mundo van muy rezagadas: Europa solo ha producido siete unicornios, e India, Indonesia y África, uno cada una.

Los unicornios más grandes del mundo

Image: Visual Capitalist

Uber frente a Didi

Los unicornios más conocidos —Airbnb, Spotify, Uber, Dropbox y Pinterest— se han incorporado a nuestra vida y a nuestro vocabulario con servicios tan fáciles, accesibles y familiares como ir al supermercado.

Otros suelen ser conocidos en el ámbito laboral o por quienes tienen un interés especializado; por ejemplo, WeWork, la empresa de espacios de oficina flexibles; SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk; y Palantir, la empresa emergente de análisis de datos especializada en la lucha contra el terrorismo.

Pero los unicornios chinos —como la empresa de transporte Didi Chuxing, la empresa emergente de bicicletas compartidas Mobike, el fabricante de teléfonos inteligentes Xiaomi o el servicio de entrega de comida en línea Ele.me— suelen ser desconocidos para quienes viven fuera de China.

Gran parte de su poder y escala se debe al tamaño del mercado chino que dominan.

De hecho, Didi Chuxing, cuyo valor estimado es de 50.000 millones de dólares, el año pasado derrotó a Uber, el unicornio más grande del mundo, en una pugna entre ambas empresas emergentes de transporte, tras recibir una inversión excepcional y significativa de Apple.

La mayoría de los nuevos unicornios chinos pertenecen al comercio electrónico y a los mercados en línea, un reflejo del crecimiento de la clase media china y de su apetito cada vez mayor por los bienes y servicios en línea.

Sigue el dinero

La capacidad de crear unicornios depende de que haya inversores dispuestos a aportar el dinero, así como consumidores dispuestos a comprar el producto o servicio.

Los mayores gigantes de internet de China —Baidu, Alibaba, Tencent y JD.com— han invertido en el 46 % de los unicornios chinos, según CB Insights.

Pero los inversores de capital riesgo también siguen muy interesados en Asia: se prevé que las empresas tecnológicas con sede en Asia reciban una cifra récord de 56.400 millones de dólares para finales de 2017.

Financiación de capital riesgo para empresas tecnológicas con sede en Asia

Image: CB Insights

Esta mayor actividad inversora contribuye a elevar las valoraciones, lo que a su vez fomenta inversiones de gran cuantía por parte de empresas como Apple, Facebook o Google.

¿Ambiciones globales?

Aunque el auge de los unicornios chinos resulta interesante por sí mismo, quizá sea aún más fascinante observar qué hacen (y adónde van) a continuación.

Recientemente, las empresas emergentes chinas de bicicletas compartidas Mobike y Ofo han empezado a hablar de sus ambiciones de expandirse por todo el mundo.

¿Podrán estas empresas, que han conquistado los mercados chinos a gran escala, adaptar su oferta para un público global?

Los unicornios quizá sean una rareza estadística, pero el auge del ecosistema de empresas emergentes de China no tiene nada de mítico. Es hora de que el resto del mundo le preste más atención.

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