¿Los costes de la inmigración superan sus beneficios? Para muchos británicos, no: investigaciones recientes muestran que son los más favorables de Europa al impacto de quienes llegan a su país.
Casi la mitad de la población británica percibe a los inmigrantes como una presencia positiva o neutral, según un estudio mundial de YouGov-Cambridge Globalism.
Aunque algunos han asociado esta cuestión con la decisión de Gran Bretaña de abandonar la Unión Europea, más de una cuarta parte de los británicos cree que los beneficios de la inmigración superan sus costes. Esta proporción es superior a la de cualquier otro país europeo; Alemania, Francia y Dinamarca son los países cuyas opiniones sobre el tema más se acercan a la británica.
En movimiento
El estudio de las actitudes hacia la inmigración es relevante, ya que el número de migrantes en todo el mundo está aumentando: el 3 % de la población mundial vive en un país distinto de aquel en el que nació.
En Gran Bretaña, la migración neta sumó en 2018 unas 283.000 personas a la población, según las estimaciones; el número de personas que llegan y se marchan se ha mantenido estable durante los últimos años. En la última década, alrededor de 2,5 millones de inmigrantes han contribuido al crecimiento de la población.
Como muestra el gráfico anterior, los patrones migratorios de Gran Bretaña han cambiado desde el referéndum del Brexit de 2016. Aumentan las llegadas desde países no pertenecientes a la UE. Y aunque muchos ciudadanos de la UE siguen eligiendo el Reino Unido como nuevo hogar, su número ha caído drásticamente, hasta niveles que no se veían desde hacía casi una década.
La percepción de la población
No todos los británicos reciben con agrado la llegada de personas del extranjero. Más de un tercio de la población consideraba negativa la inmigración, es decir, que sus costes superaban sus beneficios. Sin embargo, esta seguía siendo la segunda proporción más baja de todos los países europeos, solo por detrás de Polonia.
En comparación, la mitad de la población italiana considera que la inmigración es negativa para el país; a continuación se sitúan Suecia, Francia y Alemania.
El estudio también destacó que las actitudes hacia los migrantes cualificados y no cualificados que viven en Gran Bretaña son distintas. Se consideraba que los trabajadores cualificados beneficiaban más al país que los no cualificados, aunque la percepción de ambos grupos mejoraba si llegaban con una oferta de trabajo.
Alrededor del 80 % de los británicos está de acuerdo en que los migrantes con cualificación profesional aportan valor al país, frente a algo más de la mitad de los encuestados franceses. Este fue el nivel de apoyo más alto de todos los países encuestados.
La respuesta fue menos positiva respecto de los trabajadores no cualificados que llegaban sin una oferta de trabajo: solo el 14 % de los británicos consideraba que estos migrantes eran una aportación positiva para el país.
Los británicos también mostraron poca empatía hacia los refugiados: menos de un tercio de la población consideraba beneficiosa para el país la llegada de personas que huían de conflictos o persecuciones, la proporción más baja de todos los Estados de la UE y los países anglófonos.


