Kenia lucha contra plagas de langostas, impulsadas por patrones meteorológicos inusuales causados por el cambio climático, que han creado condiciones de reproducción ideales.
La start-up "The Bug Picture" ayuda a las comunidades locales a obtener beneficios de las plagas.
The Bug Picture paga a las comunidades locales para que recolecten los insectos y los muelan, convirtiéndolos en pienso animal rico en proteínas y en fertilizante orgánico.
Los insectos se recogen de noche, cuando descansan sobre arbustos y árboles.
Kenia lucha contra algunas de las peores plagas de langostas en décadas, pero la start-up The Bug Picture espera convertir las plagas en beneficios y ofrecer “esperanza a los desesperados” cuyos cultivos y medios de vida están siendo destruidos por los insectos.
Los patrones meteorológicos inusuales, agravados por el cambio climático, han creado condiciones ideales para el aumento del número de langostas, que han destruido cultivos y pastizales en toda África Oriental y el Cuerno de África.
Los científicos afirman que los mares más cálidos generan más lluvias, reactivan los huevos latentes y que los ciclones que dispersan los enjambres son cada vez más intensos y frecuentes.
The Bug Picture trabaja con comunidades de las zonas de Laikipia, Isiolo y Samburu, en el centro de Kenia, para recolectar los insectos y molerlos, convirtiéndolos en pienso animal rico en proteínas y en fertilizante orgánico para granjas.
“Intentamos crear esperanza en una situación desesperada y ayudar a estas comunidades a cambiar su perspectiva para ver estos insectos como un cultivo de temporada que puede cosecharse y venderse por dinero”, afirmó Laura Stanford, fundadora de The Bug Picture.
En Laikipia, en el centro de Kenia, nubes de langostas devoran cultivos y otra vegetación. The Bug Picture se dirige a enjambres de 5 hectáreas o menos en zonas habitadas no aptas para la fumigación.
Los enjambres pueden desplazarse hasta 150 km (93 millas) al día y contener entre 40 y 80 millones de langostas por kilómetro cuadrado.
“Destruyen todos los cultivos cuando entran en las granjas. A veces son tantas que no se distingue cuáles son cultivos y cuáles son langostas”, afirmó el agricultor Joseph Mejia.
The Bug Picture paga a Mejia y a sus vecinos 50 chelines keniatas (0,4566 dólares) por kilogramo de insectos. Entre el 1 y el 18 de febrero, el proyecto supervisó la cosecha de 1,3 toneladas de langostas, según Stanford, quien afirmó que se inspiró en un proyecto de Pakistán, supervisado por el Consejo de Investigación Agrícola de Pakistán, de titularidad estatal.
Las langostas se recogen de noche, con linternas, cuando descansan sobre arbustos y árboles.
“La comunidad ... está recogiendo langostas; una vez recogidas, se pesan y se pagan”, afirmó Albert Lemasulani, coordinador de campo de la start-up.
Los insectos se trituran y secan, luego se muelen y se procesan hasta convertirlos en polvo, que se utiliza en pienso animal o en fertilizante orgánico.
