El costo económico del coronavirus: de los iPhone a los paneles solares y el turismo

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  • La COVID-19 podría tener graves repercusiones en la economía mundial.

  • Apple revisó sus previsiones de ingresos debido a la ralentización de la actividad en sus centros de fabricación en China y a la menor demanda de los consumidores chinos.

  • La propagación del coronavirus está afectando a actores económicos de todo el mundo, desde agricultores y ganaderos de América hasta fabricantes de paneles solares en India y trabajadores del turismo en toda Asia.

Para muchas personas fuera de China —entre ellas, el considerable número de quienes tienen una cuenta de jubilación que incluye acciones de Apple—, el impacto de la COVID-19 se hizo mucho más tangible cuando el fabricante del iPhone tuvo que revisar sus previsiones de ingresos a principios de esta semana como consecuencia de la propagación del coronavirus.

Aunque gran parte de la atención mundial se centra, con razón, en el costo humano de la COVID-19 —incluidas las 1.873 muertes notificadas hasta el 18 de febrero—, el brote también puede tener consecuencias económicas potencialmente desastrosas.

China, donde se ha registrado el 99 % de los casos confirmados hasta ahora, ha sido apodada «la fábrica del mundo» debido a la gran proporción de la fabricación mundial que suele realizarse allí. Se estima que 5 millones de empleos en China dependen únicamente de la fabricación de Apple, y la empresa atribuyó en parte su advertencia sobre los ingresos a una actividad más lenta de lo previsto en sus centros de fabricación de iPhone en China.

Valor añadido de la fabricación: China frente al mundoImage: Banco Mundial

Apple también atribuyó la advertencia a la menor demanda de sus productos entre los consumidores cada vez más acaudalados de China, debido al cierre de tiendas y a la reducción de los horarios de atención. Y Apple no es la única afectada por la repentina contracción del enorme mercado de consumo chino. Desde los ganaderos de Sudamérica hasta los exportadores de arroz vietnamitas y los agricultores, una amplia variedad de actores económicos mundiales empieza a sentir efectos relacionados. Por ejemplo, la industria turística de Tailandia, donde más de una cuarta parte de los turistas que visitaron el país el año pasado eran chinos, ha sufrido.

PIB per cápita: China frente al mundoImage: Banco Mundial

Aunque ha habido cierto debate sobre si el coronavirus ya alcanzó su pico, el alcance de su enorme impacto económico sigue definiéndose.

Para conocer mejor el contexto, aquí hay enlaces a más lecturas, cortesía de la plataforma Strategic Intelligence del Foro Económico Mundial:

  • India aspira a alcanzar una capacidad operativa de energía solar de 100 gigavatios para 2022. Sin embargo, China representa casi el 80 % de las células y los módulos solares que importa el país, y la COVID-19 ha dejado en suspenso muchas de esas importaciones. (CleanTechnica)

  • Singapur puede considerarse un oasis de prosperidad tranquila en una región turbulenta, pero bastó una imagen viral de una mujer local con mascarilla acaparando paquetes de fideos para desatar una ola de ira y recriminaciones relacionadas con el coronavirus en la ciudad-Estado. (Instituto Australiano de Política Estratégica)

  • Indonesia aspiraba a atraer a 10 millones de turistas chinos al año. Ahora está a punto de perder unos 4.000 millones de dólares en ingresos relacionados con el turismo como consecuencia de la COVID-19. Ya han perdido sus empleos miles de guías turísticos que hablan chino, y las tensiones entre el país y China van en aumento. (The Diplomat)

  • El 19 de enero, Myanmar inauguró oficialmente el «Año Bilateral de la Cultura y el Turismo entre Myanmar y China», en parte como respuesta a la fuerte caída del número de turistas que visitaban el país desde Estados Unidos y Europa. Dos días después, la Organización Mundial de la Salud publicó su primer informe de situación sobre la COVID-19, en el que se registraban 278 casos confirmados solo en China. (The Atlantic)

  • Un momento revelador: la COVID-19 ha puesto al descubierto las grietas de los modelos de crecimiento tan elogiados del Sudeste Asiático. Muchos países de la región han dependido demasiado de la demanda externa de su vecino más grande y de cadenas de suministro centradas en China. (Fondo Carnegie para la Paz Internacional)

  • En comparación con la época del SARS, la economía china depende ahora mucho más del consumo y los servicios. Según un economista del Gobierno, esto significa que el impacto económico interno de la COVID-19 podría ser considerablemente mayor. (The Diplomat)

  • Un aspecto positivo para todos los que compartimos el planeta con China: la reducción de la demanda de electricidad y de la producción industrial en la segunda economía más grande del mundo, relacionada con la COVID-19, disminuyó en una cuarta parte sus emisiones de carbono habituales durante la primera mitad de febrero. (Carbon Brief)

  • Los precedentes históricos, como el de los mercaderes genoveses que llevaron la peste negra desde Asia hasta Europa, parecen indicar que la propagación de la COVID-19 debería frenar el comercio con China. Sin embargo, en realidad, aumentar el comercio con el país podría ayudar tanto a China como a otras economías a afrontar mejor sus efectos. (Wharton)

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Image: Foro Económico Mundial
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