El sol caía con fuerza sobre la granja de Samuel Rono, en Kerita, una aldea del sur de Kenia, mientras seis jóvenes se esforzaban por cargar uno de los varios árboles grandes en un camión que los esperaba.
—No son para fabricar madera —explicó Rono—. Los trasladan a un nuevo lugar para plantarlos allí.
Al retirar algunos árboles de su granja de 10 acres (4 hectáreas), Rono puede dejar más espacio para que paste su ganado y para cultivar más maíz.
Pero, en vez de talar sin más los árboles de 16 pies (5 metros) —y posiblemente infringir la ley—, se los vende a otros agricultores que necesitan más árboles en sus tierras.
Los habitantes llaman a esta técnica «traslado de árboles», y está ganando popularidad entre los agricultores kenianos que intentan producir más alimentos en terrenos cultivables limitados sin seguir dañando el medio ambiente.
El traslado de árboles consiste en desenterrar árboles maduros que crecen muy juntos y llevarlos a zonas donde los bosques son más escasos.
Dejar más espacio entre los árboles permite que entre más luz solar y puede hacer que el microclima de una zona sea más adecuado para la agricultura, señaló Laban Gitiba, funcionario forestal subcondal de la aldea de Kerita.
Al mismo tiempo, el trasplante de árboles ayuda a restaurar las zonas degradadas, dijo Gitiba a la Fundación Thomson Reuters.
—Creará un nuevo hogar para aves, insectos y otros organismos que contribuyen a mejorar la fertilidad del suelo.
Trasladar bosques
En la granja de Rono crece una mezcla de árboles autóctonos y exóticos entre los campos de maíz y trigo. Otros árboles cercan los corrales donde pastan sus vacas y ovejas.
Los árboles pueden dar sombra y resguardar del sol a plantas y animales, además de proteger los cultivos de los daños que causan los vientos fuertes.
Pero el denso follaje de los árboles de su granja suele frenar el crecimiento de las plantas y crea un ambiente frío para sus animales, dijo el agricultor, de 67 años.
La ley keniana prohíbe talar árboles sin permiso, incluso en fincas privadas. Los permisos solo se conceden si el propietario demuestra que existe una necesidad urgente de talar el árbol; por ejemplo, si corre el riesgo de caer durante una tormenta.
El Gobierno también obliga a todos los propietarios de tierras a tener árboles en al menos el 10 % de sus terrenos, como parte de su compromiso con el objetivo de las Naciones Unidas de «aumentar la superficie forestal mundial en un 3 % para 2030».
Actualmente, los árboles cubren el 7 % de Kenia. Cada día se talan más de cinco millones de árboles para obtener leña, carbón vegetal u otros usos, según Isaac Kalua, presidente de Green Africa Foundation.
Según los expertos, el traslado de árboles permite a los agricultores aclarar legalmente sus bosques y, a la vez, ayuda a otros a aumentar la cantidad de árboles en sus tierras.
Chachu Ganya, miembro del comité de medio ambiente y recursos naturales del Parlamento keniano, dijo que trasladar árboles puede ser especialmente útil para estabilizar las lluvias —y evitar conflictos— en zonas donde han desaparecido los árboles.
Ganya dijo que solo alrededor de una quinta parte de las tierras de Kenia es apta para la agricultura, y que esa proporción está disminuyendo debido a la reducción de las lluvias y al uso excesivo de la tierra.
—Cuando las zonas áridas se benefician de esta rápida forma de reforestación, sus pastizales quedan protegidos por los climas naturales que crean los árboles, lo que reduce las tensiones —dijo.
La técnica también puede generar buenos ingresos: Rono dijo que gana unos 2.000 chelines kenianos (20 dólares) por cada árbol que vende.
Además del precio de compra, los compradores también pagan el transporte, que puede costar 20 dólares para trasladar un lote de árboles dentro de un radio de cinco kilómetros, dijo Rono. Desenterrar los árboles y cavar hoyos para volver a plantarlos suele hacerse a mano, añadió.
Gitiba, el funcionario forestal, dijo que hasta ahora este año se habían trasladado unos mil árboles en el condado de Uasin Gishu, en el Valle del Rift, donde se encuentra la granja de Rono.
Formación y costes
Los agricultores de otras partes del país creen que adoptar el «traslado de árboles» también podría ayudarles.
Kioko Mutuku, de 38 años, agricultor de la aldea de Kivaa, en el este de Kenia, dijo que ha visto cómo la dependencia de los aldeanos de la producción de carbón vegetal ha agotado con los años los árboles autóctonos de la zona.
Cree que, si sus vecinos cubrieran sus fincas de árboles, podrían empezar a recuperar las tierras degradadas. Pero sus vecinos se quejan de que los árboles tardan demasiado en madurar, dijo.
—Por eso los agricultores plantan árboles de rápido crecimiento, como el eucalipto. Pero estos árboles (originarios de Australia) terminan absorbiendo el agua subterránea —dijo el padre de dos hijos.
Trasladar árboles autóctonos maduros aceleraría el proceso de restauración del medio ambiente, añadió, pero nadie en su aldea sabe cómo trasladar árboles grandes.
—Me gustaría utilizar este método aquí, pero no conozco a ningún experto que pueda enseñarme cómo hacerlo —dijo.
Gitiba dijo que el Servicio Forestal de Kenia, un organismo gubernamental, está organizando jornadas de campo para mostrar a los agricultores cómo funciona el traslado de árboles.
Pero para muchos agricultores, la falta de formación no es el mayor obstáculo.
Njue Njagi Kaithungu, un ejecutivo del condado de Tharaka Nithi, dijo que el traslado de árboles no se está extendiendo por el país porque muchas familias no pueden costear el transporte de los árboles ni comprarlos a otros agricultores.
—A fin de cuentas, un hogar pobre elegirá gastar primero en comida, vivienda y salud antes de emprender tareas que requieren mucha mano de obra —dijo Kaithungu en una entrevista telefónica.

