La innovación se está convirtiendo cada vez más en una palabra de moda en la India. En 2016, el país lanzó su programa emblemático de innovación, la Atal Innovation Mission, centrada en ampliar los centros de incubación de startups y en promover la cultura de la innovación entre los escolares, ofreciéndoles experiencia práctica en impresión 3D, internet de las cosas (IoT) y robótica.
Una política constante centrada en la innovación parece haber ayudado a la India a mejorar su posición en el Índice Global de Innovación, pasando del puesto 81 en 2015 al 57 en 2018. Cabe destacar que este fuerte enfoque de política interna se complementa con los esfuerzos diplomáticos continuos del país para forjar sólidos vínculos económicos con otras naciones, basados en la innovación: una estrategia conocida como «diplomacia de la innovación».
Los esfuerzos continuos de la India por promover la inversión bilateral y la cooperación en el ámbito de la innovación tuvieron un fuerte impacto en 2017. El tema de la innovación, I+D y las startups siguió siendo un punto importante de la agenda en casi todas las visitas bilaterales del primer ministro Narendra Modi y en otros compromisos diplomáticos. El lanzamiento del Fondo Industrial de I+D y de Innovación Tecnológica India-Israel en agosto, y la organización por parte de la India de la Cumbre Mundial de Emprendimiento (convocada por Estados Unidos) en noviembre, reflejaron la seria intención del gobierno indio en materia de diplomacia de la innovación.
El Fondo Industrial de I+D y de Innovación Tecnológica India-Israel, o Fondo de Innovación India-Israel, en forma abreviada, supone una inversión anual de 4 millones de dólares por cada país durante cinco años, lo que eleva su valor total a 40 millones de dólares. El lanzamiento del fondo conjunto podría convertirse en una de las jugadas maestras de la diplomacia de la innovación de la India. Para comprender sus posibles implicaciones, resulta fundamental considerar el célebre programa de la Fundación Binacional de Investigación y Desarrollo Industrial (BIRD), constituida conjuntamente por Estados Unidos e Israel en 1977.
En el marco del BIRD, se financia el desarrollo conjunto de nuevos productos y tecnologías por parte de empresas israelíes y estadounidenses. La idea era que las empresas estadounidenses se beneficiaran del amplio talento tecnológico de Israel, y las israelíes del acceso al vasto mercado nacional y global de Estados Unidos. El modelo de financiación adoptó un enfoque híbrido de banca de inversión, en el que el BIRD aporta hasta el 50 % de los costes totales de I+D, con un límite de 1 millón de dólares, que deben devolverse junto con los rendimientos únicamente tras el éxito comercial de cada nuevo producto. Es un modelo en el que todos ganan, tanto para la agencia financiadora como para las empresas, ya que el BIRD no adquiere participaciones de capital ni derechos de propiedad intelectual.
Desde 1977, el programa BIRD ha financiado más de 967 proyectos, con un desembolso acumulado de 346 millones de dólares. Ha generado 386 millones de dólares en forma de dotaciones y reembolsos. Se estima que el valor acumulado de las ventas de productos desarrollados a partir de sus proyectos asciende a 10 000 millones de dólares, lo que demuestra el enorme éxito comercial y la sostenibilidad del BIRD a lo largo de las últimas cinco décadas.
Algunos de los mayores gigantes tecnológicos, entre ellos GE, Motorola y Texas Instruments, han sido beneficiarios del programa. Huelga decir que el BIRD también desempeñó un papel muy importante en el crecimiento de las empresas israelíes hasta convertirse en potencias mundiales, un tipo de desarrollo que las pymes y las startups indias persiguen en la actualidad.
Cabe destacar que, durante el inicio del BIRD, Israel aún se estaba recuperando de las secuelas de sucesivas guerras con naciones árabes. Buscaba activamente mercados clave a los que pudiera exportar su tecnología, con el fin de lograr un mayor crecimiento económico en el contexto de una relación estratégica cada vez más profunda con Estados Unidos. Esta situación guarda un notable paralelismo con el contexto actual, en el que la India se prepara para acceder al mercado global y experimentar un crecimiento económico impulsado por la innovación, aprovechando al mismo tiempo sus crecientes alianzas estratégicas tanto con Israel como con Estados Unidos. Dado el éxito del BIRD, solo cabe imaginar las inmensas posibilidades y el enorme valor de mercado que el Fondo de Innovación India-Israel podría generar para ambos países.
En la misma línea, la organización por parte de la India de la Cumbre Mundial de Emprendimiento, junto con la relación cada vez más cordial entre Modi y el presidente Donald Trump, podría interpretarse como una señal significativa de Estados Unidos de que está dispuesto a ampliar su relación económica con la India en los ámbitos del desarrollo conjunto de productos y la comercialización de la innovación, como hizo con Israel en 1977. La pregunta clave es: ¿cómo debería posicionarse la India para aprovechar los beneficios de estas oportunidades y liderar el camino hacia la diplomacia de la innovación?
La India es la sexta economía más grande del planeta. Presenta un enorme potencial de mercado para prácticamente todas las empresas del mundo. El país padece una dicotomía: por un lado, tiene enormes necesidades insatisfechas en materia de atención sanitaria asequible, agua potable segura, agricultura, y reducción de la contaminación y del riesgo de desastres; por otro, cuenta con un creciente grupo de jóvenes entusiastas de la tecnología e innovadores. Este fenómeno poco habitual sitúa a las startups y empresas indias en una posición idónea para colaborar con sus homólogos globales bajo el paraguas de los fondos bilaterales de innovación, con el fin de desarrollar soluciones tecnológicas eficaces para abordar problemas sociales, con potencial para escalar a mercados globales.
En vista de lo anterior, es imperativo que la implementación y la gestión del Fondo de Innovación India-Israel se realicen de forma profesional y de manera similar al programa BIRD. El éxito de este fondo conjunto de innovación ayudará enormemente a la India a establecer fondos bilaterales de innovación similares para el desarrollo conjunto con otras naciones avanzadas, como el Reino Unido, Francia, Alemania y Japón. Francia ya muestra un mayor interés en un compromiso económico más profundo. La India no dejará pasar esta oportunidad. Ha llegado el momento de que defina sus términos de la diplomacia de la innovación con mayor firmeza en la arena global.

