El aumento de los precios de los alimentos es un factor clave de la inflación en el África subsahariana.
La inflación del costo de los alimentos alcanzó el 11 % en octubre de 2021, poniendo fin a un período de estabilidad.
Los precios más altos de los alimentos afectan de manera desproporcionada a los hogares más pobres.
Se estima que en 2020 había 264 millones de personas subalimentadas en el África subsahariana.
La asistencia social focalizada y los seguros son medidas fundamentales para reforzar la seguridad alimentaria de las personas malnutridas.
La inflación está aumentando en todo el mundo. En el África subsahariana, hay un componente que impulsa esta tendencia más que los demás: los precios de los alimentos. Los alimentos representan aproximadamente el 40 % de la cesta de consumo de la región, una medida de los bienes y servicios que se utiliza para calcular la inflación del índice de precios al consumidor (IPC).
En promedio, la inflación alimentaria aumentó durante todo 2019 en los 20 países de la región para los que se dispone de datos mensuales sobre los precios de los alimentos. Tras mantenerse estable en torno al 9 % (interanual) desde el comienzo de la pandemia, la inflación alimentaria volvió a subir a partir de abril de este año y llegó a cerca del 11 % en octubre. El gráfico siguiente muestra cómo la inflación alimentaria supera y contribuye al repunte de la inflación general de los precios al consumidor en el África subsahariana, que alcanzó aproximadamente el 9 % en octubre, frente a alrededor del 6 % en 2019.
A escala mundial, el reciente aumento de la inflación alimentaria se atribuye al alza de los precios del petróleo (que eleva los precios de los fertilizantes y los costos de transporte), las sequías, las restricciones a las exportaciones impuestas por algunos de los principales exportadores de alimentos y el acopio de existencias en algunos países. Además, las medidas de contención de la pandemia perturbaron la producción y las importaciones de semillas y fertilizantes, y provocaron escasez de mano de obra durante las temporadas de siembra. Cabe destacar que existen diferencias dentro de la región: la inflación alimentaria en Chad ronda el cero, mientras que en Angola se sitúa alrededor del 30 %. Esto sugiere que los factores internos, como el clima y los tipos de cambio, contribuyen de manera importante a la inflación alimentaria en los países del África subsahariana.
Las perspectivas son muy inciertas. La inflación alimentaria y la inflación del IPC podrían moderarse si bajan los precios de las materias primas y se resuelven las perturbaciones de las cadenas mundiales de suministro provocadas por la pandemia. Sin embargo, la elevada inflación alimentaria podría persistir si las expectativas de inflación pierden su anclaje o continúan las perturbaciones de las cadenas de suministro. Se espera que, en toda la región, la inflación promedio aumente ligeramente en 2021 antes de moderarse el próximo año, según evolucionen los precios de las materias primas y se resuelvan los desajustes entre la oferta y la demanda.
Una mayor inflación alimentaria agravaría la situación de los países que ya enfrentan inseguridad alimentaria y escasez, con un impacto desproporcionado en los hogares pobres. Se proyecta que el número de personas subalimentadas en la región aumentó un 20 % en 2020, hasta alcanzar los 264 millones.
Combatir la inseguridad alimentaria mediante asistencia social focalizada y seguros puede ayudar a las poblaciones a hacer frente a la situación. También es importante evitar las barreras comerciales y mejorar el acceso a financiación, reservas de semillas, insecticidas, fertilizantes, medidas contra la erosión y riego.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de seguridad alimentaria?
Las cifras relativas al número de países y a las correspondientes tasas de inflación se modificaron varias horas después de la publicación inicial para actualizar los datos presentados anteriormente.

