Es hora de reconocer y empoderar a las agricultoras de India

A woman works in her mustard field on the outskirts of Srinagar March 26, 2015
Women farmers in India perform most of the big farming jobs yet their access to resources is less than their male counterparts.Image: REUTERS/Danish Ismail
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«Llevamos generaciones dedicándonos a la agricultura. Mi suegra lo hacía, yo lo hago y mi hija y mi nuera lo harán. Pero lo que necesitamos y valoraremos es tener una identidad propia: la identidad de ser agricultoras». Bholi Devi, aldea de Harpur, Bihar

Esta es la voz de una de los millones de agricultoras de India. El empoderamiento de las mujeres indias no estará completo sin empoderar a quienes viven en las zonas más remotas del país. A quienes empiezan su jornada antes del amanecer y la terminan después del atardecer. Son las agricultoras de India, cuyas voces suelen quedar sin escuchar por razón de su género y que luchan por establecer su identidad desde la base debido a las tradiciones patriarcales y a la socialización de género.

Estas voces deben escucharse tanto en la formulación de políticas como en su aplicación si queremos hacer realidad el sueño de una India progresista. Las agricultoras de India realizan la mayoría de las tareas agrícolas más exigentes, desde la siembra hasta la cosecha, y, sin embargo, tienen menos acceso a los recursos que sus homólogos masculinos. Cerrar esta brecha de género es esencial para acelerar el crecimiento del sector agrícola.

Los grupos de autoayuda —organizaciones financieras de base comunitaria, asentadas en las aldeas y a menudo integradas únicamente por mujeres— desempeñan un papel crucial en la promoción de una agenda común en torno a la salud, la educación y la agricultura. No es exagerado decir que estos grupos están cambiando la vida de las mujeres desde la base.

Asimismo, los grupos de autoayuda pueden actuar como catalizadores de los esfuerzos por cerrar esta brecha de género en la agricultura. Uno de los elementos cruciales es la capacidad de compartir los riesgos que brinda la pertenencia a estos grupos. Ragini Devi, que trabaja con grupos de autoayuda en Bihar, dice: «Es fácil acercarse a las agricultoras y compartir con ellas conocimientos y prácticas mejorados de agricultura sostenible cuando están en grupo. Para las agricultoras también es más fácil salir de casa como integrantes de un grupo de autoayuda en el que comparten una identidad colectiva».

Las contribuciones de las mujeres a la agricultura son significativas no solo en India, sino en todo el mundo. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estima que si las mujeres tuvieran el mismo acceso a los recursos productivos que los hombres, podrían aumentar entre un 20 y un 30 % el rendimiento de sus explotaciones. Esto podría elevar hasta un 4 % la producción agrícola total de los países en desarrollo y, a su vez, reducir entre un 12 y un 17 % el número de personas que padecen hambre en el mundo: es decir, entre 100 y 150 millones de personas.

Por lo tanto, es esencial adoptar un enfoque inclusivo en todas las etapas, desde la formulación de políticas hasta su aplicación, para integrar plenamente a las mujeres que trabajan en la agricultura y empoderarlas mediante el acceso directo a conocimientos sobre mejores prácticas agrícolas.

También es importante observar cómo el aumento de la migración masculina desde las aldeas ha cambiado significativamente el trabajo de las mujeres rurales, tanto en el hogar como en la sociedad. Por ejemplo, la migración desde las zonas rurales de Bihar es elevada y ha aumentado de forma sostenida durante los últimos 30 años. La proporción de trabajadores migrantes respecto del total de trabajadores de la región pasó del 15,7 % en 1998-99 al 25,5 % en 2009-10.

La migración es otro factor importante que contribuye a redefinir el papel de las mujeres indias en la agricultura. Como resultado, las mujeres han asumido más responsabilidades en sus explotaciones, y la migración ha contribuido significativamente a aumentar su movilidad social en las aldeas. Cuando preguntaron al respecto a un grupo de agricultoras que participan activamente en actividades agrícolas en la aldea de Bandra, en Muzzafarpur, Bihar, respondieron: «Nuestra movilidad ha aumentado muchas veces… ahora, ante la ausencia de los hombres en nuestros hogares, también somos responsables de tomar decisiones sobre las tareas domésticas cotidianas y el trabajo en nuestras explotaciones».

Ya es hora de hacer un esfuerzo concertado para crear un entorno propicio, no solo para integrar plenamente a las agricultoras, sino también para empoderarlas desde la base, dotándolas tanto de una identidad reconocida como de conocimientos sobre los aspectos técnicos y financieros de la agricultura. Necesitan acceso directo a información sobre mejores prácticas agrícolas y vínculos con los mercados. En el mundo digital actual, también es importante analizar con sentido crítico qué herramientas de información y comunicación pueden ayudar a las agricultoras con movilidad física limitada a acceder a los mercados, que suelen considerarse espacios dominados por los hombres.

Un avance reciente en este ámbito ha sido la decisión del Gobierno de India de declarar el 15 de octubre Día de las Agricultoras. Esto podría cambiar las reglas del juego en el esfuerzo por integrar plenamente a las agricultoras de India, si se ofrece asistencia práctica para respaldar esta iniciativa. Este reconocimiento de las extraordinarias contribuciones de las agricultoras transmitirá un mensaje positivo, especialmente a nivel local, sobre la importancia de las mujeres en la agricultura de India.

Como parte de esta iniciativa, el Gobierno planea lanzar una campaña de sensibilización sobre cómo los Centros de Ciencias Agrícolas (Krishi Vigyan Kendra) pueden desempeñar un papel significativo en el empoderamiento de las agricultoras y en el cambio de las percepciones sesgadas que aún existen sobre el papel de las mujeres en la agricultura.

Para que India progrese, es esencial que también progrese la India rural, donde la agricultura constituye la columna vertebral de la economía. Debemos incorporar la inclusión en todos los niveles si queremos avanzar hacia un cambio sostenible. Hoy no podemos ignorar que, si queremos lograr una segunda Revolución Verde en India, es imperativo centrarnos en las agricultoras de nuestro país.

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