La película de 2017 nominada al Óscar, Lion cuenta la historia de Saroo Brierley, quien se separó de su familia a los cinco años.
Una noche oscura, mientras buscaba a su hermano en una estación de tren de la ciudad india de Burhanpur, cerca de su hogar rural, Saroo terminó por accidente en un tren con destino a Calcuta, a más de 1.000 kilómetros de distancia.
Incapaz de hablar el idioma local, el bengalí (hablaba hindi), y sin saber el nombre de su pueblo natal, Saroo sobrevivió en las calles de Calcuta antes de ingresar en un orfanato. Finalmente, una pareja australiana lo adoptó y creció en Tasmania.
Pasaron 25 años hasta que logró localizar en un mapa su ciudad natal india, gracias a sus vagos recuerdos de la infancia y a Google Earth.

Nueva tecnología, otra historia
Si Saroo hubiera desaparecido hoy, quizá lo habrían encontrado casi de inmediato. India ha empezado a utilizar la tecnología para reunir a los niños desaparecidos con sus familias, y el proceso puede ser tan rápido que dure solo unos días.
La policía de Nueva Delhi probó recientemente una tecnología de reconocimiento facial e identificó a casi 3.000 niños desaparecidos en cuatro días.
El software analizó las fotografías de 45.000 niños que vivían en hogares infantiles y orfanatos. Entre el 6 y el 10 de abril, logró cotejar a 2.930 niños con fotografías de la base de datos gubernamental de niños desaparecidos.
El portal Track Child es un sistema nacional de seguimiento de los niños desaparecidos y vulnerables de India. Contiene información sobre los niños y sus fotografías.
Las cifras de TrackChild, publicadas por el New York Times indican que 237.040 niños desaparecieron en India entre 2012 y 2014.
Reunir a las personas refugiadas con sus familias
La tecnología también ayuda a las personas refugiadas a localizar a sus familias.
En 2005, los hermanos daneses David y Christopher Mikkelsen conocieron a un joven refugiado afgano llamado Mansour. Cuatro meses después de huir de Kabul y de los talibanes junto con sus padres y cinco hermanos, Mansour se separó de ellos y terminó en Dinamarca, sin saber qué había ocurrido con su familia ni dónde estaba.
Mientras ayudaban a Mansour a buscar a su familia, los Mikkelsen se dieron cuenta de que no existía la tecnología necesaria para compartir información sobre familias separadas entre organismos y a través de las fronteras. Por eso, en 2008 lanzaron REFUNITE.
REFUNITE es una base de datos en línea que permite a los usuarios buscar a sus familiares con solo pulsar un botón. Permite a las personas refugiadas tomar la búsqueda en sus propias manos, en lugar de depender de organismos para obtener ayuda.
Hasta ahora, más de 600.000 usuarios registrados han realizado casi 10 millones de búsquedas.
Gracias a esta tecnología, madres se han reencontrado con sus hijos, hermanas con sus hermanos, y sobrinos con sus tías.

La importancia de los datos
Pero la tecnología solo es tan buena como los datos que la sustentan.
Con este fin, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Grupo Banco Mundial firmaron un acuerdo para crear un nuevo centro cuyo objetivo es mejorar la recopilación, el análisis y la difusión de datos sobre las personas refugiadas.
El Centro Conjunto de Datos sobre Desplazamiento Forzado recopilará información sobre, entre otras cosas, el género, la edad, los ingresos, las habilidades y la salud.
Los datos se pondrán a disposición para ayudar a los grupos de ayuda y a los responsables de formular políticas. También se promoverá el uso innovador de la tecnología para ayudar a las personas refugiadas, desplazadas internas y apátridas, retornadas, solicitantes de asilo y poblaciones de acogida.

