Las mujeres de la India son la clave de un posible auge económico

A girl watches as Hindu women apply "sindhur", or vermillion powder, on each others face after worshipping the idol of the Hindu goddess Durga on the last day of the Durga Puja festival in Kolkata, India October 11, 2016. REUTERS/Rupak De Chowdhuri
The gender gap in India is among the largest in the world.Image: REUTERS/Rupak De Chowdhuri
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La India, la principal economía de más rápido crecimiento del mundo, podría hacerlo mucho mejor si tratara mejor a las mujeres.

El país podría sumar hasta 770.000 millones de dólares —más del 18 %— a su PIB para 2025 con solo ofrecer igualdad de oportunidades a las mujeres, según un informe del McKinsey Global Institute publicado el 23 de abril.

McKinsey estima que una mayor participación de las mujeres en la fuerza laboral, el aumento de las horas que trabajan y su incorporación a sectores más productivos ayudarían a impulsar ese crecimiento económico.

Dado que la contribución de las mujeres al PIB del país es actualmente de apenas el 18 %, una de las más bajas del mundo, y que solo el 25 % de la fuerza laboral de la India es femenina, la economía india también tiene el segundo mayor potencial de la región de Asia-Pacífico (APAC) para mejorar la paridad de género, según el informe.

La propia región de APAC podría sumar 4,5 billones de dólares a su PIB conjunto en 2025 si se siguiera ese rumbo, según señaló el Instituto McKinsey.

Discriminación persistente

Las mujeres indias no gozan de los mismos derechos y privilegios que los hombres. La marcada preferencia por los hijos varones ya ha perjudicado la proporción entre los géneros del país y ha reducido los recursos disponibles para las niñas. Como señala la última encuesta económica del Gobierno, hoy hay 21 millones de «mujeres no deseadas» en el país.

«Las normas culturales siguen obstaculizando la igualdad», afirma el informe de McKinsey.

Esto se refleja en el desempeño del país en cuatro parámetros clave: igualdad de oportunidades laborales, acceso a servicios, seguridad física y representación jurídica y política. La India ocupa uno de los últimos puestos entre 18 países de la región APAC en estos cuatro criterios.

«A la India aún le queda mucho camino por recorrer para igualar el mejor desempeño de la región en la tasa de participación laboral femenina respecto a la masculina, la mortalidad materna, la inclusión financiera y digital, la proporción de sexos al nacer y la violencia contra las mujeres», señala el informe.

Y no se trata solo de empleo: las mujeres de la India también podrían beneficiarse de una mayor calidad del trabajo.

La investigación de McKinsey indica que el 97 % de todas las trabajadoras de la India se desempeña en el sector informal, en actividades mal remuneradas y en el trabajo doméstico. «Mejorar la calidad del trabajo y su remuneración, así como el bienestar de estas mujeres, es una prioridad urgente», señala el informe.

Pero también hay buenas noticias.

Durante la última década, la India ha logrado avances considerables en materia de igualdad de género en ámbitos como la educación y la atención materna. «La India está algo más avanzada que sus vecinos más cercanos, Bangladesh y Pakistán, en el camino hacia la paridad de género, pero está por detrás del promedio de Asia-Pacífico en igualdad de género tanto en el trabajo como en la sociedad», afirma el informe.

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