«Si el agua es vida, el saneamiento es dignidad», afirmó Ronnie Kasrils, exministro de Asuntos Hídricos y Silvicultura de Sudáfrica. Sin embargo, se estima que 4.500 millones de personas —más de la mitad de la población mundial— viven sin acceso a un saneamiento seguro.
Esto podría tener enormes consecuencias para el cumplimiento de muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Cada año se registran 1.700 millones de casos de diarrea, y 500.000 niños mueren de diarrea. El impacto económico es grave, con pérdidas estimadas de 5.500 millones de dólares al año en 18 países africanos.
En India, el Gobierno ha realizado un esfuerzo concertado para facilitar el acceso a los inodoros. Su programa nacional de saneamiento, Swachh Bharat Mission, se puso en marcha en 2014 y ha permitido construir más de 80 millones de inodoros. El Banco Mundial estima que el saneamiento inadecuado causa a India pérdidas económicas de 53.800 millones de dólares —el equivalente al 6,4 % de su PIB. Estas pérdidas se deben a efectos relacionados con la salud, como las muertes prematuras, el coste del tratamiento de enfermedades y el tiempo productivo perdido por enfermedad. Entre otras causas figuran que las mujeres no puedan ir a trabajar debido a enfermedades relacionadas y que las niñas falten a la escuela.
Pero hay una pregunta que rara vez se plantea: ¿qué ocurre «después de tirar de la cadena»? India sufre una grave escasez de plantas de tratamiento de aguas residuales en funcionamiento. Se estima que hay 800 plantas de tratamiento en todo el país, y la mayoría opera a alrededor del 30 % de su capacidad. El Gobierno está trabajando en este ámbito y ha autorizado asociaciones público-privadas para construir nuevas plantas de tratamiento de aguas residuales en zonas densamente pobladas a orillas del río Ganges. Pero ¿se puede aprovechar mejor la infraestructura existente?
Un estudio de caso es el trabajo de Population Services International (PSI) en Patna, capital del estado de Bihar, financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates y Grand Challenges Canada. Gracias al trabajo de PSI en Patna, 2,7 millones de litros más de lodos —un 25 % más— llegan a las plantas municipales de tratamiento de aguas residuales, en lugar de acabar vertidos al aire libre, en un campo o en una masa de agua.
La mayoría de los hogares de Patna están conectados a una fosa séptica y dependen de servicios de extracción de lodos. Sin embargo, debido a la falta de capacidad de las autoridades locales para satisfacer la demanda, esta tarea la realizan en gran medida operadores privados de camiones cisterna, que no están reconocidos por el Gobierno y a menudo prestan el servicio de forma ilegal e irresponsable. Esto da lugar a condiciones de trabajo inseguras y a una baja calidad del servicio; se estima que el 89 % de los lodos extraídos se vierte en espacios públicos abiertos y ríos. La contaminación del entorno compartido perjudica la salud de las personas y a menudo tiene consecuencias mortales para los menores de cinco años. Casi el 90 % de las muertes infantiles por enfermedades diarreicas está directamente relacionado con el agua contaminada, la falta de saneamiento o una higiene inadecuada.
En respuesta al fallo del mercado, el proyecto piloto de Patna ayudó a crear una asociación de operadores privados de camiones cisterna para defender sus intereses ante las autoridades locales y facilitar el acceso a las instalaciones municipales de tratamiento de aguas residuales. Las autoridades locales colaboraron con la asociación para establecer un sistema de licencias para operadores privados, con el fin de que pudieran garantizar servicios seguros y de alta calidad. Además, se creó una línea telefónica de atención al consumidor para que los clientes pudieran acceder a estos servicios a través de los nuevos proveedores autorizados.
Los esfuerzos específicos para construir inodoros deben ir acompañados de apoyo para gestionar lo que ocurre después de tirar de la cadena. Con este fin, el Foro de Jóvenes Líderes Mundiales (YGL) del Foro Económico Mundial, en colaboración con Maverick Collective y PSI, centrará su atención durante los próximos dos años y en adelante en cómo la comunidad YGL puede transformar positivamente el ecosistema de saneamiento urbano de India. Bajo el liderazgo de una coalición de YGL, #AfterTheFlush se dedica a movilizar la experiencia, las redes y el compromiso de la comunidad YGL para ampliar la inversión en infraestructura y la gestión de residuos en un grupo seleccionado de ciudades indias.

