El lago Turkana, en el norte de Kenia, lleva muchos años secándose.
Sin embargo, un nuevo informe del PNUMA concluye que, en los próximos 20 años, es probable que este lago se inunde debido a las fuertes lluvias provocadas por el cambio climático.
El estudio insta a las autoridades de las zonas cercanas de Kenia y Etiopía a preparar sus infraestructuras para un futuro en el que las inundaciones sean frecuentes.
Esto forma parte de la labor del PNUMA en materia de cambio climático en África, que apoya a los países en la aplicación de sus compromisos de acción climática.
Durante años pareció que el lago Turkana, situado en una zona árida del norte de Kenia, se estaba secando.
Sus principales afluentes fluviales se habían visto mermados por las presas, y muchos temían que los niveles de agua fueran a descender dos tercios, lo que provocaría que el lago se dividiera en dos cuerpos de agua más pequeños. Se trataba, según un informe, de un “desastre del mar de Aral en ciernes”, en el que solo queda el 10 % del mar original.
Sin embargo, un nuevo estudio del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) prevé un futuro mucho más húmedo para el lago Turkana y, posiblemente, más peligroso para los 15 millones de personas que viven en sus orillas.
El informe concluye que, en los próximos 20 años, el cambio climático podría provocar lluvias más intensas sobre los afluentes del lago Turkana, lo que elevaría los niveles de agua del propio lago y aumentaría la probabilidad de inundaciones graves.
El estudio instó a las autoridades de Kenia y Etiopía, países que limitan con el lago Turkana, a prepararse para un futuro en el que las inundaciones, antes poco frecuentes, como las que azotaron la región en 2019 y 2020, sean habituales.
«Mucha gente cree que el cambio climático es un problema del futuro», afirma Frank Turyatunga, subjefe de la Oficina del PNUMA para África. «Pero, como demuestra el lago Turkana, ya está ocurriendo y ya obliga a las personas a adaptarse a nuevas condiciones.»
El lago Turkana, el lago desértico más grande del mundo, forma parte de la cuenca de Omo-Turkana, que se extiende por cuatro países: Etiopía, Kenia, Sudán del Sur y Uganda. La cuenca alberga numerosas plantas y animales poco comunes.
Desde 1988, Etiopía ha construido una serie de presas hidroeléctricas en su principal afluente, el río Omo, lo que hacía prever la desaparición del lago Turkana.
«Todavía existe en Kenia la idea de que los niveles de agua del lago descienden constantemente, lo que dificulta la planificación.»
Tito Ochieng, director de Agua del condado de Turkana
(Kenia)
Proyecciones climáticas
Mediante un sofisticado modelado de recursos hídricos y un análisis de escenarios de cambio climático, el nuevo informe del PNUMA concluye que hasta ocho asentamientos humanos situados alrededor del lago podrían quedar inundados periódicamente. Aunque las inundaciones graves y repentinas han sido poco frecuentes, las proyecciones sobre cambio climático prevén que se vuelvan más habituales y afecten a más personas si no se aplican medidas de adaptación.
El informe pidió una mejor cooperación internacional y medidas de adaptación, entre ellas la reforestación, la agrosilvicultura y evitar la construcción en zonas con riesgo de inundación.
“En los últimos dos años, el aumento de los niveles de agua del lago Turkana ha dañado pastizales, inundado edificios y obligado a las personas a abandonar sus hogares”, afirma Tito Ochieng, director de Agua del condado de Turkana, en Kenia. “Pero todavía existe en Kenia la idea de que los niveles de agua del lago descienden constantemente, lo que dificulta la planificación.”
El estudio también encontró indicios de un aumento de los niveles de agua en los ocho lagos que bordean el valle del Rift de Kenia. Las graves inundaciones registradas en esos lagos en 2019 y 2020 dañaron viviendas e infraestructuras e, incluso, según se informa, provocaron un aumento de los ataques mortales de cocodrilos.
África destaca de forma desproporcionada como la región más vulnerable del mundo al cambio climático. Esta vulnerabilidad se debe a los bajos niveles de crecimiento socioeconómico que predominan en el continente. Aunque el cambio climático es un fenómeno global, los más pobres son desproporcionadamente vulnerables a sus efectos.
La labor del PNUMA en materia de cambio climático en África apoya a los países en la aplicación de sus compromisos de acción climática —las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés)— para garantizar la seguridad alimentaria, generar ingresos y oportunidades para los jóvenes y favorecer la expansión económica.
Cooperación regional
El informe formaba parte de un proyecto más amplio diseñado para acelerar la cooperación en las zonas fronterizas entre Etiopía, Kenia y Somalia.
El proyecto también desarrolló un portal de información de código abierto sobre la cuenca, basado en parte en imágenes satelitales. Contiene datos sobre la cubierta terrestre, la calidad del agua y la humedad del suelo, y analiza los distintos escenarios de cambio climático.
El informe se suma al lanzamiento del Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas 2021-2030, una iniciativa mundial para recuperar los espacios naturales. También forma parte de la labor más amplia del PNUMA para vigilar y restaurar los ecosistemas de agua dulce en todo el mundo, en apoyo del Objetivo de Desarrollo Sostenible 6.
El nuevo informe sobre el lago Turkana forma parte del proyecto «Apoyo a la cooperación y la coordinación eficaces de las iniciativas transfronterizas en el suroeste de Etiopía-noroeste de Kenia, Marsabit-Borana y Dawa, y Kenia-Somalia-Etiopía (SECCCI)». Fue cofinanciado por el Fondo Fiduciario de Emergencia de la Unión Europea para África, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el PNUMA, y ejecutado por el PNUD, el PNUMA y la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo. Como parte del proyecto de tres años, que concluyó en febrero de 2021, el PNUMA ayudó a Etiopía y Kenia a trabajar juntos para gestionar mejor sus recursos hídricos y respaldó los ecosistemas fronterizos mediante la vigilancia ambiental y la promoción de la cooperación transfronteriza.
