China necesita 11,8 millones de trabajadores. Así puede cerrar su brecha laboral

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  • El Séptimo Censo Nacional de Población de China sugiere brechas demográficas y educativas en la fuerza laboral del país en los próximos 10 años y más allá;

  • La brecha demográfica podría llevar a China a retrasar la edad de jubilación y reformar sus políticas de inmigración;

  • La brecha educativa podría obligar a China a reforzar la formación profesional y a fomentar la llegada de inmigrantes cualificados, en el marco de un nuevo modelo de su estrategia de apertura.

El séptimo censo nacional de población de la República Popular China sugiere una posible brecha de fuerza laboral en China para la próxima década y más allá. De hecho, calculamos que la brecha anual proyectada de fuerza laboral ronda los 11,8 millones.

La brecha puede dividirse en dos componentes: una «brecha demográfica» y una «brecha educativa». La primera se refiere a la escasez de mano de obra derivada de cambios demográficos, como el envejecimiento de la población, la baja tasa de natalidad y el bajo nivel de inmigración. La segunda se refiere a la escasez de mano de obra derivada del desajuste entre lo que los trabajadores pueden ofrecer y lo que exigen los puestos de trabajo, también conocida como desempleo estructural.

Dado que China es la segunda economía más grande del mundo, el empeoramiento de las condiciones de su mercado laboral tendrá un enorme impacto en las perspectivas de desarrollo económico mundial. Por ello, es necesario abordar esta cuestión con suficiente antelación.

Cerrar la brecha demográfica

¿Ayudará la nueva política de tres hijos del Gobierno chino a cerrar la brecha demográfica? El equipo de encuesta de Jinan de la Oficina Nacional de Estadística seleccionó en una ocasión, de forma aleatoria, a 366 hogares de grupos de edad adecuados de la ciudad. Entre los encuestados, quienes tienen entre 20 y 25 años no muestran ninguna disposición a tener tres hijos, y solo el 6,5 % de los encuestados de entre 25 y 30 años está dispuesto a tenerlos. En el grupo de 30 a 40 años, esta cifra baja al 6,1 % de los encuestados, mientras que el 7,0 % de los mayores de 40 años está dispuesto a tener tres hijos. Los datos indican que las familias con una base económica relativamente estable pueden y están dispuestas a asumir los costes de la crianza de los hijos. Sin embargo, la proporción global de familias que acoge con satisfacción la política de tres hijos sigue siendo baja.

El impacto inmediato de la política de tres hijos probablemente sea positivo, aunque todavía reducido a nivel macroeconómico. Supongamos, de forma optimista, que alrededor del 6,5 % de las parejas del grupo de 25 a 49 años tiene tres hijos. Calculamos que esto podría traducirse en un aumento neto del 6,68 % en la tasa de natalidad. Esto reduciría la brecha de fuerza laboral en 7,15 millones, con una brecha restante de 4,65 millones.

Como señala uno de los encuestados: «[S]i la relajación de la política de natalidad hubiera sido eficaz, la actual política de dos hijos también debería haber demostrado ser eficaz (...). El problema fundamental es que el coste de la vida es demasiado alto y las presiones de la vida son demasiado grandes». El éxito de la flexibilización de la política de natalidad y de un mayor cierre de la brecha demográfica depende de que el Gobierno pueda prestar de manera eficaz mejores servicios de salud, educación y vivienda. Estas medidas también podrían reducir la tasa de mortalidad, lo que haría viable retrasar la edad de jubilación, como en Japón, y aumentar la inmigración.

Cerrar la brecha educativa

En el mercado laboral chino, la demanda ha superado sistemáticamente a la oferta durante los últimos 10 años, lo que significa que el aumento de los salarios podría no restablecer automáticamente la oferta de mano de obra en la medida suficiente para equilibrar la demanda. Peor aún, los precios de las materias primas podrían subir como consecuencia del aumento de los salarios, agravando la inflación que ya se disparó durante la pandemia. El desempleo estructural, más frecuente en el sector chino de alta cualificación, guarda una estrecha relación con una brecha educativa en la economía: China cuenta con 170 millones de trabajadores cualificados, pero, dentro de la población total ocupada, solo el 7 % son profesionales altamente cualificados (unos 48 millones), considerados capaces de realizar tareas complejas y de adaptarse con rapidez a los cambios tecnológicos.

El Ministerio de Educación chino ha subrayado recientemente la importancia de aumentar la proporción de centros de formación profesional en relación con los institutos de educación secundaria. Sin embargo, los efectos de fomentar la formación profesional han sido moderados: muchas personas en China consideran que la formación profesional es inferior a la educación secundaria tradicional y tiene menor prestigio social. No obstante, en la era de la «nueva economía» y de sus sectores tecnológicos de alto crecimiento y vanguardia, la necesidad de más formación profesional es más urgente que nunca. Es importante animar a las personas a aprender a lo largo de la vida las competencias que exige la «nueva economía», especialmente las competencias digitales, mediante el aprendizaje en línea y cualificaciones de cursos breves, para responder a la creciente demanda de un aprendizaje democratizado y de la recualificación.

La experiencia de Singapur sugiere otra forma de cerrar la brecha educativa: facilitar la inmigración para los sectores que sufren la escasez de mano de obra más grave. Según nuestra fórmula, si el 20 % de la brecha restante de 4,65 millones pudiera cubrirse mediante formación profesional, se necesitarían al menos 4,95 millones de inmigrantes al año. Con un sistema migratorio reformado y escalonado, se podrían emitir más permisos de trabajo temporales, residencias permanentes y ciudadanías para extranjeros con determinadas competencias, experiencia y formación relevantes, a fin de cubrir necesidades específicas de cada sector. Además, una política de inmigración más abierta podría ayudar a corregir la entrada neta negativa de inmigrantes que China ha registrado en los últimos cinco decenios y hacer que la sociedad china sea más multicultural y diversa.

La escasez de mano de obra en China está lejos de ser un problema nuevo para los responsables de la formulación de políticas chinas. Se espera que, en los próximos 10 años, la población de China alcance su máximo, con una edad media que seguirá aumentando. La política de tres hijos podría no ser tan suficiente como esperan sus promotores. China debería aprender de las experiencias pasadas de países como Japón y Singapur y emprender reformas en ámbitos como la atención sanitaria, la jubilación, la inmigración y la formación profesional, además de flexibilizar las restricciones a la natalidad.

Los autores utilizan la siguiente fórmula para calcular la brecha de fuerza laboral: brecha anual proyectada de fuerza laboral = número de puestos de trabajo - ((1 + tasa de natalidad - tasa de mortalidad) × población total + trabajadores inmigrantes) × tasa de participación en la fuerza laboral × (1 - tasa de desempleo). Para más detalles, pónganse en contacto con los autores.

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