Conocemos de sobra la historia: África necesita aumentar rápidamente la inversión privada.
También conocemos las cifras. El continente necesitará unos 100.000 millones de dólares en nuevas infraestructuras cada año en adelante para cerrar su déficit de infraestructuras. Sin embargo, actualmente se financia menos de la mitad de esa cantidad. Y, con una población activa que aumenta en 20 millones de personas al año, junto con una rápida urbanización, las necesidades de infraestructura de África no harán más que crecer.
La historia de fondo también es conocida: África ofrece un enorme potencial a los inversores privados. Desde comienzos del milenio, ha sido una de las regiones de más rápido crecimiento del mundo. Y aunque por el momento el crecimiento en algunas partes de África es frágil, el continente cuenta con un entorno empresarial en mejora, una conectividad a internet en expansión, ingresos crecientes y patrones de consumo cambiantes. Estas tendencias duraderas han creado abundantes oportunidades comerciales en todo el continente, convirtiéndolo en un mercado y una oportunidad que los inversores no pueden permitirse ignorar.
Armar el rompecabezas
Así pues, con tantas oportunidades de crecimiento y la necesidad de mucha más inversión, ¿por qué sigue habiendo escasez de inversiones del sector privado en África? ¿Por qué los inversores institucionales siguen dudando en abrir camino e invertir a gran escala en las infraestructuras africanas? ¿Y por qué ha disminuido la inversión extranjera directa en el continente, pasando de alrededor del 6 % del total mundial hace cuatro décadas a tan solo el 3 % en la actualidad?
Por último, ¿por qué no utilizan más inversores privados los instrumentos que ofrecen las instituciones de financiación del desarrollo?

Como referencia, véase Informe conjunto para el G-20 del BAfD, el FMI y el Banco Mundial
No hay respuestas fáciles a estas preguntas tan complejas.
Sin embargo, una parte del rompecabezas es sencilla y tiene que ver con una falta de información. Los inversores que buscan participar en mercados emergentes suelen encontrarse con una falta general de información, que los desalienta. No saben qué esperar, qué instrumentos de las instituciones de financiación del desarrollo tienen a su disposición para apoyarlos ni cómo obtener ayuda para preparar proyectos de inversión.
Aunque existe un apoyo considerable que puede ayudar a superar estos obstáculos, muchos inversores potenciales desconocen —o incluso no tienen claro— dónde y cómo obtenerlo. Las instituciones de financiación del desarrollo proporcionan gran parte de ese apoyo, pero para muchos inversores estas instituciones y sus numerosos programas siguen siendo un cúmulo de siglas.
Las instituciones de financiación del desarrollo ofrecen multitud de productos financieros destinados a conceder préstamos, invertir, mitigar riesgos, combinar fondos comerciales con fondos concesionales, prestar servicios de asesoramiento y apoyar la preparación de proyectos. Pero el reto para el sector privado y otros inversores dispuestos, dicho sencillamente, es obtener una visión general de lo que hay disponible. Incluso para los expertos en desarrollo, este terreno es difícil.
Una caja de herramientas sencilla
Para ayudar a cerrar esta brecha de información, la presidencia alemana del G-20 ha pedido a la Corporación Financiera Internacional que cree una caja de herramientas con información clara y accesible sobre los numerosos programas disponibles para inversores, empresas y gobiernos que buscan colaborar con los países del Pacto del G20 con África. Entre estos países figuran Côte d’Ivoire, Etiopía, Ghana, Marruecos, Ruanda, Senegal y Túnez, y se sumarán otros.
Mejorar las condiciones para la inversión privada en África, con énfasis en las infraestructuras, es un elemento central del Pacto. El objetivo de la caja de herramientas es ofrecer una visión general accesible de dónde obtener financiación y apoyo para las inversiones privadas.
La caja de herramientas —que consiste en un inventario de los instrumentos disponibles— se basa en importantes aportaciones de todos los bancos multilaterales de desarrollo que trabajan en la región, así como del Fondo Monetario Internacional y de la Asociación de Instituciones Europeas de Financiación del Desarrollo. Se elaboró con el doble objetivo de aportar transparencia y cerrar la brecha de información que afecta a gobiernos, inversores y empresas.
La caja de herramientas también describe las plataformas de conocimiento pertinentes para ampliar las infraestructuras en los países del Pacto con África. Colaborar con plataformas como la Asociación para la Inversión en el Desarrollo Sostenible es fundamental para cerrar la brecha de información. De este modo, los inversores privados y los bancos multilaterales de desarrollo pueden entablar y mantener un diálogo estratégico sobre las cuestiones clave para movilizar financiación privada destinada a infraestructuras sostenibles.
Tres pasos para el futuro
En definitiva, todos los actores comparten la misma agenda: facilitar las inversiones privadas en África. Solo un liderazgo y una apropiación africanos sólidos pueden crear entornos propicios y ampliar las inversiones, pero los socios para el desarrollo pueden desempeñar un importante papel de apoyo.
De cara al futuro, hacen falta al menos tres medidas para convertir aún más las infraestructuras africanas en una verdadera clase de activos negociables.
En primer lugar, es necesario ofrecer a los inversores información más detallada sobre el rendimiento de los activos de infraestructura, incluidas las tasas de impago. Conocer el rendimiento de los activos es esencial para que los inversores evalúen el equilibrio entre riesgo y rentabilidad que orienta todas las inversiones privadas.
En segundo lugar, las instituciones de financiación del desarrollo deben trabajar para normalizar y simplificar sus productos. Naturalmente, la normalización no debería limitar la innovación financiera, pero hay mucho margen para facilitar el acceso a los productos tanto a los clientes actuales como a los futuros. Mejorar la facilidad de uso de los productos es una responsabilidad compartida que puede aportar importantes beneficios a África.
En tercer lugar, es necesario trabajar desde las etapas iniciales para crear un entorno normativo que fomente proyectos comercialmente viables. Sin operaciones financiables, las inversiones sencillamente no fluirán a una escala suficiente.
Plataformas como la Asociación para la Inversión en el Desarrollo Sostenible, cuyos miembros reúnen de forma singular a actores públicos y privados, pueden ser fundamentales para impulsar esta agenda de tres frentes. El énfasis del G-20 en el Pacto con África ofrece una excelente base para la acción conjunta.

