Cómo superó Europa la crisis financiera y los riesgos que aún afronta

Understanding how Europe dealt with the last crisis is vital to deal with risk aheadImage: Reuters
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Diez años después de la crisis financiera, ¿cuál es la noticia más importante para mí desde el otro lado del canal?

Es que Europa vive un auge y, en particular, la economía de la zona del euro.

Esta impresionante recuperación no es casual. Fue fruto del arduo trabajo de muchos actores. Y antes de abordar las burbujas y los riesgos actuales, quiero recordarles los fundamentos que construimos en los últimos años y que sustentan el éxito de hoy.

El año pasado me reuní con unos 150 de nuestros inversores en todo el mundo. Cada vez más, consideran Europa un refugio seguro. Esto se debe en parte a las incertidumbres políticas en Estados Unidos y el Reino Unido, pero la razón principal son los logros políticos de la zona del euro. Para quienes están en Twitter, el hashtag #EUROBOOM sigue vigente.

Entonces, ¿qué hizo Europa?

En primer lugar, los países de la zona del euro llevaron a cabo importantes esfuerzos de reforma. Algunos de los países que recibieron asistencia financiera del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (EFSF)/Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM), como España e Irlanda, registran hoy algunas de las tasas de crecimiento más altas de Europa.

Comisión Europea: Previsiones económicas provisionales de invierno de 2018Image: Comisión Europea: Previsiones económicas provisionales de invierno de 2018

En segundo lugar, las medidas de política económica poco convencionales del BCE desempeñaron un papel clave. También cabe mencionar la mayor coordinación de las políticas económicas entre los países de la zona del euro. Esto dificulta que se repitan los errores que condujeron a la crisis. A continuación, están los dos primeros pilares de la Unión Bancaria: el Mecanismo Único de Supervisión, que ahora supervisa a los 130 bancos de importancia sistémica a escala europea, y la Junta Única de Resolución, creada para liquidar bancos en dificultades en toda Europa.

Por último, el ESM, la institución a la que pertenezco, sirve como mecanismo de rescate para los países de la zona del euro que han perdido el acceso a los mercados. No estábamos allí al comienzo de la crisis, pero el ESM es una institución permanente, así que estaremos preparados para afrontar la próxima crisis cuando llegue.

Hemos desembolsado un total de 279.000 millones de euros a los países acogidos a programas. La financiación de estos programas nos ha convertido en un actor clave del mercado: en los últimos siete años hemos emitido más de 100 bonos de referencia y 130 letras.

Hace apenas unos años, estos logros habrían sido impensables. Sin embargo, como resultado, la economía de la zona del euro vuelve a estar ahora en buena senda y crece rápidamente. La reducción del riesgo político tras las elecciones francesas del año pasado contribuyó sin duda a esta recuperación.

Los riesgos actuales

Comprender cómo afrontamos la última crisis también es importante para reflexionar sobre los riesgos actuales. A mi juicio, hay tres fuentes principales de riesgo: el riesgo cíclico, la complacencia y los nuevos icebergs.

Empecemos por el riesgo cíclico.

La economía de la zona del euro creció un 2,4 % el año pasado y se prevé que crezca un 2,3 % este año. Esto está muy por encima de su potencial, por lo que en algún momento el crecimiento se ralentizará.

Algunos países, como Alemania y los Países Bajos, quizá ya estén cerca del pleno empleo. Al mismo tiempo, los precios de los activos —como las acciones, las inversiones alternativas y los bienes inmuebles— están en máximos históricos.

Image: Eurostat

Algunas de estas burbujas pueden ser pequeñas, pero es importante detectar a tiempo cuáles de ellas tienen potencial para crecer y causar mayores daños a la economía.

La segunda fuente de riesgo radica en que no hemos completado todas nuestras respuestas de política económica. Son ámbitos en los que podría aparecer la complacencia. El primero que viene a la mente es completar la Unión Bancaria.

El Fondo Único de Resolución (FUR) necesita un respaldo financiero para poder afrontar incluso la quiebra del mayor banco. Su fondo de reserva alcanzará su nivel definitivo de 55.000 millones de euros en 2023. Parece razonable contar con un respaldo que aproximadamente duplicaría esa cantidad mediante una línea de crédito del ESM de tamaño similar.

Una cuestión más controvertida es crear un seguro de depósitos común para Europa, que haría más seguro el sistema bancario al impedir las retiradas masivas de depósitos en todo un país. Para que esto sea posible, los países deben sanear los balances de sus bancos. De lo contrario, existe el riesgo de que los bancos saneados de un país tengan que pagar por errores pasados de sus homólogos en otros países.

En este momento, también figuran en la agenda política nuevas medidas para profundizar la Unión Monetaria. Una de ellas consiste en ampliar el mandato del ESM y, posiblemente, transformarlo en un Fondo Monetario Europeo.

La integración europea suele acelerarse sobre todo durante las crisis. Como la economía marcha bien ahora, existe el riesgo de que nos volvamos complacientes y se retrasen los esfuerzos de reforma. Dejar tareas pendientes nos restará capacidad para afrontar futuras crisis.

Las crisis suelen surgir cuando y donde menos las esperamos. Por eso, debemos estar atentos a nuevas incógnitas.

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La última fuente de riesgo son los que llamo nuevos icebergs. Las crisis suelen surgir cuando y donde menos las esperamos. Por eso, debemos estar atentos a nuevas incógnitas. ¿A qué ámbitos no estamos prestando suficiente atención hoy? Permítanme proponer algunos.

El primero y más importante es la ciberseguridad. Es una amenaza no solo para el sector financiero, sino también para nuestras cadenas de suministro mundiales. El iceberg aquí es que, aunque los equipos directivos conocen muy bien los riesgos tradicionales de mercado, de crédito y operativos, pocos son nativos digitales.

No se les puede culpar, porque los atacantes de la darknet o los operadores de criptomonedas suelen tener entre 15 y 25 años. Pueden hacer caer empresas e incluso sistemas bancarios o gubernamentales enteros. Hace poco ocurrió en los Países Bajos, cuando el sitio web de la autoridad tributaria quedó fuera de servicio durante varias horas. Más tarde arrestaron a un hacker de 18 años por el delito. ¿Tienen los altos directivos de hoy los conocimientos necesarios para prevenir este tipo de sucesos?

Otro iceberg lo forman los servicios financieros no regulados y el proteccionismo, así como sus consecuencias para el comercio y el crecimiento económicos mundiales.

Pero permítanme concluir con una nota positiva: Europa cuenta con activos únicos de los que podemos sentirnos orgullosos: un gran talento humano, sistemas educativos sólidos y ciudades que figuran continuamente entre los mejores lugares del mundo para vivir. Estamos a la vanguardia en ética, movilidad social y democracia, así que difícilmente hay un lugar mejor que Europa para vivir en el siglo XXI.

Lo que más optimismo me inspira sobre Europa es nuestra trayectoria durante los últimos 70 años: hemos afrontado las crisis con éxito y hemos salido de ellas aún más fuertes.

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