El 20 de septiembre, millones de jóvenes manifestantes en todo el mundo salieron a las calles para exigir justicia climática para las generaciones futuras. Nunca antes este llamamiento a la acción había sido tan fuerte. En Delhi, una de las ciudades más contaminadas del mundo, miles de manifestantes pidieron a sus líderes nacionales “Eco, no ego”. ¿Cómo están respondiendo los líderes indios a este desafío?
Reducir las emisiones de escape del transporte urbano es fundamental para hacer frente al cambio climático. Según el Consejo Internacional de Transporte Limpio, unas 74.000 muertes prematuras se atribuyeron a la contaminación del aire causada por las emisiones de escape del transporte en la India en 2015. A medida que el número de vehículos motorizados en las carreteras de la India se duplica cada 8-10 años, las emisiones de CO2 seguirán empeorando. Con el objetivo de la India de reducir la dependencia del petróleo y, al mismo tiempo, resolver el desafío de la escasez de energía, avanzar hacia fuentes de energía renovables y limpias se ha convertido en una prioridad de la agenda nacional.
La India se electrifica
Los vehículos eléctricos prometen cero emisiones de escape y una reducción de la contaminación del aire en las ciudades. El Gobierno indio ha impulsado el avance a través de sus programas Faster Adoption and Manufacturing of (Hybrid &) Electric Vehicles, que fomentan y, en algunos segmentos, exigen la adopción de vehículos eléctricos (VE), con el objetivo de alcanzar una penetración del 30 % de VE para 2030. El programa crea incentivos a la demanda de VE e impulsa el despliegue de tecnologías y estaciones de carga en los centros urbanos. Si estos objetivos se cumplen para 2030, generarán un ahorro estimado de hasta 474 millones de toneladas de equivalente de petróleo (Mtoe) y 846 millones de toneladas de emisiones netas de CO2 a lo largo de su vida útil.
Se han puesto en marcha diversos incentivos fiscales a la demanda para impulsar la producción y el consumo de vehículos eléctricos e infraestructura de carga, como desgravaciones del impuesto sobre la renta de hasta 150.000 INR (2.100 USD) para los clientes, en concepto de intereses pagados por préstamos para comprar VE. Para escalar la producción de baterías de iones de litio en celdas, se eximirá del pago de aranceles aduaneros para reducir su costo.
Siempre que se disponga de la infraestructura adecuada, el 90 % de los propietarios de automóviles en la India están dispuestos a cambiarse a vehículos eléctricos, según una encuesta realizada por el Economic Times en mayo de 2019. Sin embargo, en la actualidad la penetración del mercado de vehículos eléctricos es solo del 1 % de las ventas totales de vehículos en la India, y de ese total, el 95 % corresponde a vehículos eléctricos de dos ruedas.
Los actores de la industria automotriz y los proveedores de infraestructura de carga, baterías y servicios de movilidad han adoptado diversas medidas para impulsar la acción del sector. Las empresas están diseñando y probando productos adecuados para el mercado indio, con especial atención a los vehículos de dos y tres ruedas. Ola, una empresa india de taxis, ha lanzado “Mission: Electric” para integrar 10.000 e-rickshaws y autorickshaws eléctricos en su flota. El fabricante de automóviles Mahindra and Mahindra invertirá 18.000 millones de INR en los próximos tres años en la producción de VE para aumentar su producción de vehículos de cuatro ruedas. Otros fabricantes están forjando alianzas con los estados para potenciar sus sistemas de transporte público. Algunos fabricantes de vehículos motorizados ligeros, como Hero Motorcorp, Bajaj Auto y TVS, siguen alineados de forma inequívoca con la visión del Gobierno; sin embargo, proponen una hoja de ruta más prudente, clara y realista para la adopción de los VE. Cumplir las nuevas normas de emisiones Bharat Standard-VI del Gobierno costará a la industria automovilística un estimado de 70.000 millones de INR y, con el mandato de sustituir los motores de combustión interna convencionales en los próximos cinco años, las empresas están sintiendo el golpe en sus balances. Fabricantes de baterías como Amara Raja están dando pasos concretos para mejorar sus capacidades de investigación y desarrollo y crear paquetes de baterías para la movilidad eléctrica. Indian Oil, National Thermal Power Corporation y Tata Power tienen grandes planes para multiplicar las estaciones de carga eléctrica en las ciudades.
Diversos estados de la India
Para escalar el despliegue de los VE, los gobiernos estatales y las autoridades locales de transporte son fundamentales. Para complementar este impulso del Gobierno central, 10 estados y territorios de la Unión han publicado políticas preliminares o definitivas alineadas con las realidades económicas y demográficas de cada región.
Se han adoptado enfoques variados. Por ejemplo, dados los problemas de contaminación del aire de Delhi y su condición de centro con alto nivel de empleo, la política de Delhi se centra en los componentes de los vehículos eléctricos que han alcanzado la paridad en términos de ciclo de vida y costo total de propiedad con los vehículos de motor de combustión interna (ICE). También pretende crear empleos para operadores de intercambio de baterías. Karnataka, por su parte, con centros tecnológicos como Bengaluru, aspira a convertirse en un centro de fabricación de vehículos eléctricos e invertir en investigación y desarrollo para la fabricación de baterías. Kerala se centra en los trenes eléctricos, los autobuses eléctricos y el uso de sistemas de eficiencia energética. Tamil Nadu, elogiado por su política integral, también ha creado un fondo de capital riesgo para vehículos eléctricos, además de ofrecer exenciones fiscales para la fabricación y subvenciones para terrenos, así como espacios de estacionamiento asignados a los VE en espacios comerciales. Cada estado tiene un enfoque diferente para resolver sus propios desafíos ambientales.
Avanzar de forma distinta, pero juntos
Acercar las decisiones sobre transporte a la ciudadanía es comprensible y necesario. Los desafíos del transporte, como la congestión, la asequibilidad, la infraestructura y la disponibilidad de sistemas de tránsito, son cuestiones localizadas. La preferencia de los consumidores por los vehículos eléctricos, más caros, dependerá en gran medida de los niveles de ingreso de los ciudadanos. Dado que la inversión en investigación y desarrollo locales es necesaria para reducir los precios, tiene sentido aprovechar las universidades locales y los centros industriales existentes.
Sin embargo, el ecosistema de actores de múltiples partes interesadas deberá planificar la producción futura sobre la base de una comprensión más clara de los objetivos y planes locales. Especialmente en un país enorme con grandes aspiraciones, falta un elemento crítico: una evaluación objetiva de las diversas políticas de los estados utilizando un denominador común. Para abordar esta brecha, el Foro Económico Mundial y el Ola Mobility Institute han proporcionado un marco de cadena de valor con tres cadenas de valor integradas —vehículos eléctricos, carga y la red circundante— a los 10 estados y territorios de la Unión de la India que han elaborado políticas sobre vehículos eléctricos. Este marco garantiza que, dentro de las políticas de cada estado, se considere la sostenibilidad general de principio a fin, desde la cuna hasta la tumba. También ayuda a destacar las brechas en la cadena de valor que requieren inversión y mayor atención política.
Poner en práctica esta transición masiva hacia la movilidad eléctrica para un país de 1.300 millones de personas no es tarea fácil. Por ello, se necesitan una visión común sólida, un marco objetivo para comparar las políticas de los estados y una plataforma de colaboración público-privada. Estas palancas permitirán a los líderes demostrar una acción clara en favor de las generaciones futuras.


