Países como Australia están subestimando enormemente las muertes atribuidas al calor excesivo, según un nuevo estudio.
Las estimaciones podrían ser, de hecho, hasta 50 veces inferiores a la cifra correcta.
Los resultados precisos sobre las muertes causadas por el calor excesivo pueden ayudarnos a comprender mejor los efectos del cambio climático.
Para ello, es fundamental modernizar y mejorar la formación sobre cómo se expiden los certificados de defunción, afirman los autores del estudio.
Registros nacionales de mortalidad en Australia sugieren una notable subnotificación de la mortalidad por calor. Menos del 0·1% de los 1·7 millones de muertes entre 2006 y 2017 se atribuyeron directa o indirectamente al calor natural excesivo (tabla). Sin embargo, investigaciones recientes1 indican que los registros oficiales subestiman la asociación al menos 50 veces.
Comprender en qué medida los factores ambientales afectan a la salud humana es importante si se quiere valorar plenamente el impacto del cambio climático. A medida que los eventos ambientales graves son más frecuentes, se necesitan un registro y una atribución correctos para dar respuestas eficaces basadas en la evidencia y orientar la adaptación local, nacional y mundial.
El problema de la subnotificación de muertes por calor es similar a los casos de rayos, en los que se informa de la causa directa (p. ej., la caída de una rama de árbol o el derrumbe de un edificio en llamas) sin mencionar la causa indirecta (es decir, el rayo inicial que desencadenó los acontecimientos que terminaron en la muerte).
Con frecuencia se omiten en los certificados de defunción los factores externos no biomédicos, lo que contribuye a imprecisiones en las estimaciones de las causas de muerte en muchos países. Otros factores que contribuyen a la mala calidad de los datos incluyen la escasez de recursos necesarios para mantener o mejorar la calidad de los datos y la falta de formación de los médicos en la cumplimentación de los certificados de defunción.3Ante estas debilidades, muchos países están explorando formas de modernizar los procesos de certificación y registro de defunciones.
Dada la naturaleza impredecible y la escala mundial de los eventos climáticos y de otros eventos ambientales, como las olas de calor y los incendios forestales australianos de 2019–20, es imperativo que los sistemas diseñados para vigilar la mortalidad nacional reflejen con precisión el impacto de los eventos ambientales a gran escala.
Combinar las fuentes de datos sobre defunciones y temperatura para estimar la mortalidad relacionada con la temperatura o complementar los datos de certificación de defunciones mejorará la vigilancia de la mortalidad relacionada con el calor. Sin embargo, para más de 2000 millones de personas que viven en zonas tropicales, las más vulnerables al calor, los recursos necesarios para disponer de datos de mortalidad válidos son escasos.
El cambio climático preocupa a muchas personas. Pero si no se registra el efecto de las temperaturas extremas, nunca se podrá comprender su impacto total. La certificación de defunciones debe modernizarse, las causas indirectas deben notificarse, incluyendo en todos los certificados de defunción una indicación de los factores externos que contribuyen a la muerte, y estos datos de defunción deben combinarse con conjuntos de datos ambientales a gran escala para que puedan realizarse evaluaciones de impacto. Declaramos no tener conflictos de intereses.

