Los bajos niveles de acceso a internet y a los dispositivos adecuados han impedido que la educación digital sea una opción para amplias zonas rurales de la India.
Muchos niños de entornos desfavorecidos podrían no volver nunca a la escuela, incluso después de su reapertura, y también existe el riesgo de que aumente el trabajo infantil.
Las innovaciones locales sin tecnología están permitiendo que la enseñanza llegue a los niños allí donde no llega internet.
En marzo de este año, 270 millones de niños indios se vieron obligados a dejar de ir a la escuela debido a la pandemia. El cambio repentino a la modalidad a distancia ha puesto de manifiesto las oportunidades y las limitaciones de las modalidades digitales de enseñanza.
Un estudio realizado en cinco estados por Oxfam India ofrece información sobre los aciertos y los errores de la prestación de educación escolar durante la pandemia en el segundo país más poblado del mundo.
El estudio reveló que, a pesar de los anuncios de los gobiernos estatales sobre la continuidad de las clases durante el confinamiento a través de la televisión y en línea, más del 80 % de los padres de los alumnos de escuelas públicas temían que no se hubiera impartido educación.
La situación no era mucho mejor en las escuelas privadas, donde el 60 % informó de que la impartición de la educación se había interrumpido en el mismo período.
El acceso digital preexistente lo dice todo
Estos resultados no sorprenden si se tiene en cuenta que solo el 15 % de los hogares de las zonas rurales de la India tiene acceso a internet; una cifra aún menor en los grupos sociales marginados. El acceso a los dispositivos digitales también presenta un sesgo de género: solo el 29 % de los usuarios de internet de la India son mujeres.
Según el informe de situación de Oxfam, más de la mitad de los padres encuestados constató que la velocidad y la señal de internet eran un problema, mientras que un tercio afirmó que los datos eran demasiado caros. A ello se suman dificultades como no disponer del dispositivo adecuado o no saber manejar el software. En conjunto, más del 80 % de los padres encontró obstáculos para apoyar a sus hijos en el acceso a la educación digital.
Mientras que los niños tienen problemas para acceder a la educación de forma digital, los docentes afrontan sus propias dificultades para impartirla. Un sorprendente 84 % de los docentes declaró tener problemas, y dos de cada cinco carecían de los dispositivos necesarios.
También existe una alarmante falta de preparación del profesorado, ya que menos del 20 % de los docentes afirmó haber recibido orientación para impartir educación de forma digital. (Los datos se recopilaron en el mes de junio, por lo que esta cifra podría haber aumentado ligeramente desde entonces).
Curiosamente, estos resultados son similares a los de Estados Unidos, donde la Evaluación Nacional del Progreso Educativo (NAEP) de 2017 constató que menos del 20 % de los docentes eran competentes en el uso de ordenadores para la enseñanza.
WhatsApp, la modalidad predominante de impartición
La modalidad de impartición de educación preferida fue WhatsApp, utilizada en el 75 % de las escuelas públicas y en el 57 % de las privadas. Solo una quinta parte de los niños de las escuelas privadas afirmó asistir a clases en línea, mientras que la gran mayoría se limitaba a recibir instrucciones a través de WhatsApp, YouTube y llamadas telefónicas. En las escuelas públicas, nadie asistía a clases en línea.
A diferencia de los países del Norte Global, donde la tecnología se utilizaba para facilitar las clases en línea, lo que, en cierta medida, permitía una forma de impartición de la educación más estructurada, el uso predominante de WhatsApp en la India demuestra que la tecnología se empleó principalmente para difundir información.
A pesar de que solo una fracción de las escuelas privadas estaba realmente «impartiendo clases» durante la pandemia, mientras que el resto se centraba en la difusión de información, cerca del 40 % de las escuelas subió sus tasas en plena mayor crisis económica registrada en una década.
La brecha social que agrava la brecha digital
Se estima que los niños de entornos desfavorecidos perderán casi el 40 % de los aprendizajes del año anterior y, si no se adoptan medidas preventivas, muchos de ellos podrían no volver nunca a la escuela incluso después de su reapertura. Las niñas de familias desfavorecidas podrían perder el 50 % de sus años totales de educación.
Si bien han surgido buenos ejemplos del uso de la tecnología para la educación, la educación escolar en su conjunto no está preparada para pasar a la modalidad en línea
Ankit Vyas
También existe preocupación por que el cierre prolongado de las escuelas provoque un aumento del trabajo infantil, sobre todo entre los grupos sociales más marginados. Un informe de la OIT y UNICEF estima que un aumento del 1 % de la pobreza provoca un incremento del 0,7 % del trabajo infantil.
Actualmente, la tasa de finalización de la educación secundaria superior en la India entre los niños del quintil más rico se acerca al 80 %, mientras que en el quintil más pobre es inferior al 15 %. La falta de acceso a la educación del quintil más pobre solo agravará aún más la brecha.
Entonces, ¿qué se puede hacer?
Aunque la situación parece sombría, las innovaciones locales sin tecnología han ayudado con éxito a los niños a acceder a la educación durante el prolongado cierre de las escuelas, y ofrecen motivos para la esperanza.
Chhattisgarh, un estado del centro de la India, ha comenzado a organizar clases «Mohalla» (de barrio) en zonas con bajas tasas de infección. Se han instalado miniaulas con pequeños grupos de alumnos en espacios comunitarios. El docente pasa un par de horas en cada aula, atendiendo a todos los alumnos al menos dos veces por semana.
La aplicación de las clases «Mohalla» ha sido catalogada como buena práctica por el Ministerio de Educación de la India en su informe sobre la educación durante la COVID-19.
Una encuesta reveló que el 68 % de los padres necesitaba libros de texto para facilitar las clases. En respuesta, en el territorio de la Unión de Dadra y Nagar Haveli, los docentes prepararon cuadernos de trabajo para los alumnos con materiales de aprendizaje adicionales y ejemplos resueltos para guiar al alumnado. La administración los entregó en los domicilios de los alumnos, lo que facilitó el aprendizaje de la gran mayoría de quienes no tenían acceso a la educación digital.
Otra iniciativa innovadora fue puesta en marcha por un director y los docentes de Dumarthar, una remota aldea tribal de Jharkhand. Con un acceso muy limitado a dispositivos digitales, idearon la forma de convertir la aldea en un aula abierta, transformando las paredes de las casas de adobe en pizarras individuales para cada alumno, sin dejar de mantener la distancia física. Los docentes recorren la aldea ayudando a los alumnos a resolver problemas en su pizarra.
Mientras el objetivo de mejorar los resultados educativos sigue en pausa, el propósito de estas prácticas es ayudar a los alumnos a mantenerse vinculados a la educación y apoyar una transición gradual hacia la reapertura de las escuelas.
Si bien han surgido buenos ejemplos del uso de la tecnología para la educación, la educación escolar en su conjunto no está preparada para pasar a la modalidad en línea, ni en la India ni a escala mundial. Empujar a todos hacia lo digital, sabiendo que así se excluye a los niños más marginados, pone en riesgo la educación de toda una generación.
Si queremos ayudar a los niños a mantenerse vinculados a la educación en este momento difícil, debemos fomentar innovaciones locales sin tecnología que puedan atender las necesidades básicas.
