El mundo se va acostumbrando a que se le diga que los países escandinavos están entre los mejores lugares para vivir. La publicación del Informe Mundial sobre la Felicidad 2019 vuelve a confirmar esa impresión, con cuatro países nórdicos entre las cinco naciones más felices.
Finlandia, que encabezó la clasificación el año pasado, volvió a ocupar el primer lugar, seguida de Dinamarca, Noruega (primera en 2017) e Islandia. Países Bajos se unió a ellos entre los cinco primeros. Suiza, Suecia, Nueva Zelanda, Canadá y Austria completaron el top 10.
Estados Unidos solo llegó al puesto 19, por debajo del 18 del año pasado. Reino Unido ocupó el puesto 15, uno por delante de Irlanda, mientras que Pakistán ocupó el puesto 67 e India el 140, de un total de 156 países encuestados. Dos naciones desgarradas por conflictos civiles, Sudán del Sur y la República Centroafricana, figuraron como las menos felices.
Es fácil ver cómo la guerra civil y las insurgencias pueden provocar sufrimiento a las personas, pero ¿qué es lo que realmente hace feliz a una nación? Los autores del informe insisten en que no se trata solo de dinero, aunque los diez primeros países sean todos naciones acomodadas.
El dinero no puede comprar la felicidad
La encuesta, realizada por Gallup, utiliza un promedio móvil de tres años de las respuestas, en torno a seis factores: PIB per cápita; apoyo social; esperanza de vida; libertad para tomar decisiones vitales; generosidad; y niveles de corrupción. Finlandia obtiene buenas puntuaciones en todos los factores, pero especialmente altas en generosidad.
Los autores afirman que ayudar a los demás hace que uno se sienta mejor, pero solo si se decide hacerlo. Casi la mitad de los finlandeses donan periódicamente a organizaciones benéficas, y casi un tercio afirmó haber dedicado tiempo como voluntario para una organización benéfica en el mes anterior.
El Instituto de Investigación de la Felicidad, con sede en Copenhague, señala que Finlandia encabeza la lista de felicidad pese a no tener el PIB más alto de los países nórdicos. Lo que le da ventaja es su red de protección social, combinada con la libertad personal y un buen equilibrio entre vida laboral y personal.
El Índice para una Vida Mejor de la OCDE sugiere que el bienestar de Finlandia también puede deberse a la sensación de seguridad personal en un mundo convulso. Los finlandeses se sienten bien con su entorno, su sentido de comunidad, los servicios públicos y la educación, pero les preocupan el empleo y la vivienda.
Como si quisiera demostrar que la felicidad no se puede comprar, Estados Unidos ocupa el puesto 19, una posición por debajo del año pasado. Aunque tiene el PIB más alto del mundo, el economista Jeffrey Sachs, uno de los autores del informe, afirmó que el empeoramiento de las condiciones de salud y la caída de la confianza social y en el gobierno están haciendo que los estadounidenses sean menos felices.
Cualquier beneficio para el bienestar derivado del aumento de los ingresos en Estados Unidos se está viendo compensado por la creciente adicción al juego, al uso de las redes sociales, a los videojuegos, a las compras y al consumo de alimentos poco saludables, que provocan infelicidad e incluso depresión, según explicó.
Los gobiernos pueden hacerte feliz
El Informe Mundial sobre la Felicidad señala que los países que mejoran el compromiso cívico haciendo que su gobierno sea más representativo serán más felices. Las poblaciones más felices tienen una mayor participación electoral, mientras que la división política y la caída de la confianza social reducen la felicidad.
El país que registró el mayor crecimiento de la felicidad este año fue Benín, que ha disfrutado de un período de estabilidad. Esta nación de África Occidental ocupa el puesto 102 en la clasificación general de felicidad, seguida de Nicaragua, Bulgaria, Letonia y Togo. Los cinco descensos más pronunciados se registraron en Venezuela, Siria, Botsuana, India y Yemen.
Benín ha experimentado un crecimiento constante del PIB en los últimos años, con una mejora de la esperanza de vida. Forma parte de una tendencia positiva en el África subsahariana, liderada por los países más estables políticamente. Por el contrario, los problemas sociales de Venezuela y la guerra civil en Siria han coincidido con un desplome de los niveles de felicidad.
Los gobiernos tienen claramente la clave de la felicidad de sus ciudadanos. Combatir la corrupción, evitar los conflictos civiles y mejorar los servicios públicos básicos son fundamentales para el éxito. Pero también lo es permitir que las personas disfruten de la libertad personal y animarlas a participar en la sociedad civil. El dinero ayuda, por supuesto, pero por sí solo no puede comprar la felicidad, según muestra el informe.

