
La economía irlandesa supera a la mayoría de los demás países de la eurozona, con un pleno empleo casi total y salarios reales en aumento. Entonces, ¿por qué los consumidores irlandeses se cuentan entre los más pesimistas de Europa?
Aunque fue una de las naciones más golpeadas por la crisis económica de 2007-2008, la economía de Irlanda se ha recuperado. La Comisión Europea pronosticó en febrero que la economía irlandesa crecería un 4,1 % este año, la segunda tasa de crecimiento más alta de Europa.
La previsión de la UE fue ligeramente inferior a su anterior predicción, pero el desempleo se encamina hacia el 5 % y los salarios reales subieron un 3,2 % el año pasado, mientras que los precios aumentaron solo un 0,7 %.
La desigualdad de ingresos se ha reducido un 8 % en los últimos años gracias a un fuerte aumento del salario mínimo nacional de referencia hace dos años. Irlanda también ha destacado en la promoción de la igualdad de género, al ocupar el noveno puesto en el Índice de Brecha de Género del Foro Económico Mundial, por delante de Francia, Dinamarca, Alemania y el Reino Unido.
Irlanda ocupó el puesto 24 de 137 países en el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial el año pasado. Sin embargo, el informe destacó la necesidad de mejorar las infraestructuras y reducir las cargas burocráticas para las empresas. Un informe de la OCDE el año pasado también señaló la necesidad de impulsar la productividad.
La OCDE también se mostró preocupada por el nivel de préstamos morosos en poder de los bancos irlandeses e instó al Gobierno irlandés a reformar el proceso para hacer frente al impago de hipotecas por parte de los propietarios de viviendas. Sin reforma, Irlanda estaba expuesta ante una eventual recesión mundial, señaló.
El efecto del Brexit
Aunque las puntuaciones de satisfacción vital de los irlandeses siguen por encima de la media de la OCDE, una reciente investigación del Instituto Irlandés de Investigación Económica y Social (ESRI) reveló que los consumidores irlandeses están muy preocupados. Encabezan la lista de preocupaciones el Brexit y los conflictos laborales en el sector público, incluida una huelga de enfermeras a principios de año.
Austin Hughes, economista jefe de KBC Bank Ireland, autor del informe, afirmó que una caída del 12,3 % en el Índice de Confianza del Consumidor el mes pasado fue una de las más pronunciadas en sus 23 años de historia y el nivel más bajo desde noviembre de 2014.
Los economistas coinciden en que los efectos de un Brexit sin gestionar podrían ser incluso más graves en Irlanda que en el Reino Unido y el resto de Europa. Hughes afirmó que, aunque las exportaciones al Reino Unido y los ingresos procedentes de turistas británicos han descendido, lo peor está por llegar si el Reino Unido «se sale de golpe» de la UE sin un acuerdo.
«Economía de duendes»
Conocer la verdadera situación de la economía irlandesa ha resultado complicado en los últimos años. El favorable régimen fiscal de las empresas de Irlanda ha generado polémica. El economista y premio Nobel Paul Krugman acuñó el término «economía de duendes» para describir el efecto sobre el PIB.
En un blog el año pasado, el economista Seamus Coffey, presidente del organismo de control del gasto público estatal, el Consejo Consultivo Fiscal de Irlanda, atribuyó gran parte del repunte del crecimiento del PIB hasta el 25,1 % en 2015 a que una multinacional trasladó sus derechos de propiedad intelectual a Irlanda desde Jersey para cumplir las normas fiscales sobre traslado de beneficios.
Aunque la tasa de crecimiento se moderó en los años siguientes, fue del 7,21 % en 2017, y descendió ligeramente hasta el 6,7 % el año pasado. El Instituto Irlandés de Investigación Económica y Social volvió a citar «actividad relacionada con multinacionales» como factor en los niveles del PIB el año pasado.
El gasto de los consumidores ha crecido, pero un análisis de la Oficina Central de Estadística de Irlanda sugiere que gran parte de este se ha destinado a alquileres e hipotecas más altos, al aumento de los impuestos locales sobre la propiedad y a las tasas por el agua.
¿Un impulso económico por el Día de San Patricio?
Entonces, ¿ofrece la celebración del santo patrón de Irlanda esperanzas de más actividad económica? Con la comunidad irlandesa más numerosa fuera de Irlanda, una encuesta de la Federación Nacional de Minoristas de EE. UU. reveló que los estadounidenses planeaban gastar 5.900 millones de dólares para celebrar el gran día.
En Irlanda, el efecto es más modesto. Los organizadores del tradicional desfile del Día de San Patricio en Dublín calcularon que este año medio millón de personas se sumaron a la fiesta. La Autoridad Nacional Irlandesa para el Desarrollo Turístico calcula que el evento y otros festivales en todo el país aportan 108 millones de euros (123 millones de dólares) a la economía cada año.



