El suministro energético de los países de la Unión Europea se ha visto interrumpido desde la invasión rusa de Ucrania.
Los gobiernos piden ahora recortes voluntarios en el consumo de energía para evitar tener que adoptar medidas más estrictas este invierno.
La UE depende de las importaciones para cubrir la mayor parte de sus necesidades energéticas, incluido el gas transportado por gasoducto desde Rusia.
Los países de la UE están cerrando nuevos acuerdos energéticos con otros proveedores, pero es fundamental animar a consumidores y empresas a reducir su consumo de energía.
Los gobiernos europeos instan a los hogares y las empresas a reducir su consumo de energía mientras intentan evitar los cortes de suministro y el racionamiento este invierno.
El suministro energético de la Unión Europea (UE) se ha visto restringido desde que el bloque se sumó a otras potencias para imponer sanciones a Rusia tras su invasión de Ucrania.
Algunos Estados miembros de la UE dependen del gas ruso para la calefacción y la electricidad, pero el suministro se ha visto interrumpido desde que comenzó la guerra.
Incluso antes de que el conflicto disparara los precios mayoristas del gas, el mundo ya afrontaba una crisis de suministro energético.
Las condiciones meteorológicas extremas, el aumento vertiginoso de la demanda y las graves interrupciones del transporte confluyeron para crear la tormenta perfecta en el mercado energético.
Además, un invierno inusualmente frío en Asia y Europa el año pasado elevó la demanda de gas natural licuado (GNL), justo cuando una intensa ola de frío en Texas estaba interrumpiendo el suministro de Estados Unidos.
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El conflicto en Ucrania y el fin de los confinamientos por la COVID-19 elevaron los precios
Las olas de calor del verano hicieron que muchos subiéramos el aire acondicionado, mientras que las sequías obligaron a reducir la generación de energía hidroeléctrica en América Latina.
Todo ello presionó el suministro energético mientras las economías del mundo volvían a la actividad tras los confinamientos por la COVID-19, lo que disparó los precios del gas.
La invasión rusa de Ucrania y las sanciones posteriores han agravado la crisis para la UE.
A pesar de los esfuerzos por ampliar su sector de energías renovables,el bloque importa la mayor parte de su energía, incluido un volumen de140.000 millones de metros cúbicos al año procedente de los gasoductos rusos, según Reuters.
El suministro de gas ha disminuido desde el inicio de la guerra en Ucrania, y la UE acusa a Rusia de utilizar la energía como arma.
Rusia había atribuido la interrupción a trabajos de mantenimiento en el gasoducto Nord Stream 1, pero ahora el Kremlin afirma queel suministro no volverá a la normalidad hasta que se levanten las sanciones, informa el Financial Times.
Los Estados miembros de la UE y el Reino Unidose apresuran a encontrar otras fuentes de energía e instan a los consumidores y a la industria a reducir el consumo para evitar cortes.
Europa se prepara para arreglárselas sin gas ruso
En julio, la UE acordó unobjetivo de reducir la demanda de gas natural en un 15 %con respecto al consumo medio de los últimos cinco años.
Los recortes son voluntarios, pero podrían ser obligatorios si la situación empeora.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirma que Europa debe estar preparada para arreglárselas sin el suministro ruso, informa Al Jazeera. «Tenemos que ser proactivos. Debemos prepararnos para una posible interrupción total del suministro de gas ruso… eso es lo que hemos visto en el pasado».
Se contempla el racionamiento como último recurso
Los países intentan ahorrar energía. Las tiendas de Francia pueden recibir multassi no mantienen las puertas cerradas cuando usan el aire acondicionado, informa Oilprice.com.
Otras medidas incluyen normas que obligan a las empresas a apagar sus letreros luminosos al cerrar.
El Gobierno francés pide reducir un 10 % el consumo total de energía y afirma quese recurrirá al racionamiento como último recurso.
Los alemanes reducen su consumo de energía
Alemania ha activado el segundo nivel de su plan de emergencia de gas de tres fases. La tercera fase podría limitar el suministro energético a la industria, informa Reuters.
Hanóver fue la primera gran ciudad en introducirmedidas de ahorro energético. Se ha cortado el agua caliente de las duchas de los centros deportivos y de ocio, y los edificios públicos podrán calentarse hasta un máximo de 20 °C, según Euronews. Berlín ha apagado las fuentes y ha dejado de iluminar sus monumentos y edificios públicos.
Las medidas parecen estar funcionando: Alemania va camino de cumplir el objetivo de ahorro de gas de la UE,afirma el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El aumento vertiginoso de las facturas de combustible ha impulsado a la industria alemana a ahorrar. Los fabricantes de automóviles afirman que están reduciendo el consumo de gas y pasándose a las energías renovables, según el FMI.
El Gobierno neerlandés está pidiendo a sus ciudadanos que se duchen durante menos tiempo y bajen la calefacción. Los edificios públicos usan menos aire acondicionado y han reducido la temperatura de la calefacción de 21 °C a 19 °C. Grecia está adoptando medidas similares como parte de su «Operación Termostato», según la cadena irlandesa RTÉ.
Se almacena más gas
Los Estados miembros de la UE están comprando más gas a otros proveedorescomo Noruega, Qatar y Argelia, informa el Wall Street Journal. Esos nuevos acuerdos permitirán a los países de la UE aumentar sus reservas de gas de cara al invierno.
Ampliar las reservas ayudará, pero es fundamental convencer a consumidores y empresas de que reduzcan su consumo de energía. Los precios más altos obligarán a muchos a recortar el consumo, pero los europeos tienen por delante unos meses difíciles y esperan que las temperaturas no bajen demasiado este invierno.




