Probablemente no adivinarás qué país tiene el menor desempleo de la UE

A worker adjusts a 150 metre-square European flag during a celebration in Brussels' Jubilee Park to mark the expansion of the European Union to 25 from 15 states on April 30, 2004. Cyprus, the Czech Republic, Estonia, Hungary, Latvia, Lithuania, Malta, Poland, Slovakia and Slovenia will join the European Union on May 1. REUTERS/Francois Lenoir - RTR1E8JX
The Czech Republic has the lowest unemployment in the EU, but this could all change in the futureImage: REUTERS/Francois Lenoir
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Alemania es la potencia económica de Europa, con fama de eficiencia, orden y bajo desempleo. Pero, desde finales de 2015, el mercado laboral de la vecina República Checa ha sido aún más sólido.

Los datos publicados esta semana mostraron que la tasa de desempleo de la República Checa fue de apenas el 2,9 % en junio, frente al 3,8 % de Alemania y al 7,7 % del conjunto de la Unión Europea. Entonces, ¿cómo lo consigue este antiguo país comunista?

Tasa de desempleo

Image: Quartz

En primer lugar, y quizá como era de esperar, la mano de obra es barata. El coste laboral por hora medio en la República Checa en 2016 fue de tan solo 10,20 € (12,07 $), muy por debajo de la media de la UE, de 25,40 €. Pero esto no explica por completo el bajo desempleo del país, porque otros como Bulgaria, Hungría y Polonia tienen costes laborales aún más bajos. Además, los salarios en la República Checa han aumentado con bastante rapidez. En el primer trimestre de 2017, los salarios nominales aumentaron un 5,3 %, o un 2,8 % ajustados por inflación.

Además, la República Checa debe su éxito a los empleos fabriles, algo nada desdeñable hoy en día. La industria manufacturera del país centroeuropeo representa la mayor proporción de su economía en comparación con otros países de la UE y supone más de un tercio del empleo total. La producción de automóviles por empresas como Toyota, Peugeot, Citroën, Škoda y Hyundai es ahora un engranaje fundamental de la economía checa.

Los incentivos gubernamentales que se remontan a la década de 1990 —entre ellos, exenciones fiscales para nuevas empresas y ayudas económicas por crear puestos de trabajo— atrajeron altos niveles de inversión extranjera, que aumentaron aún más después de que el país ingresara en la UE en 2004. Según David Marek, economista jefe de Deloitte en Praga, la tasa de desempleo del país es baja por dos motivos principales. Primero, ha sido relativamente fácil crear puestos de trabajo en plantas de montaje porque son baratos, y los incentivos gubernamentales han hecho que la República Checa resulte atractiva para las empresas manufactureras mundiales. Segundo, el ciclo económico checo está estrechamente ligado a la salud económica de la UE. Cuando a Europa le va bien, a la República Checa le va aún mejor, afirma Marek. Y ahora mismo a Europa le va relativamente bien. La economía de la región creció un 2,2 % en el segundo trimestre respecto al año anterior, aproximadamente lo mismo que la de Estados Unidos.

Pero las raíces del éxito reciente de los checos podrían acarrear problemas en el futuro. El rápido crecimiento de los salarios es una preocupación apremiante. Marek, de Deloitte, afirma que los salarios aumentan debido a la escasez de mano de obra, lo que impide que la economía crezca aún más rápido. Como muchos países, la República Checa también se enfrenta al envejecimiento de la población. La burocracia y los obstáculos administrativos dificultan que las empresas contraten trabajadores extranjeros para cubrir las vacantes.

Marek afirma que el país no puede permitirse que los salarios aumenten más rápido que la productividad. La República Checa es «el centro de montaje de Europa, no el centro del conocimiento», dice; es decir, tiene muchos empleos poco cualificados y mal remunerados, pero no desarrolla las competencias y los conocimientos necesarios para aumentar de forma significativa la productividad mediante procesos más sofisticados. Para mantener bajo el desempleo, el Gobierno debe reformar su sistema de incentivos, vigente desde hace décadas, a fin de fomentar la creación de empleos de alta cualificación, en particular mediante la mejora del sistema educativo. Aunque hay una alta tasa de educación secundaria, relativamente pocas personas prosiguen sus estudios hasta obtener títulos universitarios o cualificaciones profesionales.

El riesgo más evidente de depender de los empleos en cadenas de montaje ya se avecina: la automatización. Según un estudio de la OCDE publicado el año pasado, la República Checa se enfrenta al riesgo más generalizado de pérdida de empleos por la automatización dentro del grupo, junto con la vecina Eslovaquia, una economía con una dependencia similar de las fábricas.

Antes de elogiar a la República Checa como modelo de éxito del empleo impulsado por la industria manufacturera, es importante considerar las consecuencias a largo plazo que podría afrontar por no fomentar una mayor contratación de trabajadores extranjeros y quizá depender demasiado de empleos que pronto pasarán a manos de los robots.

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