Esto es lo que le espera a la industria cárnica en India

A "Steak de Cheval", a 100% horsemeat burger, served with a fried egg on a bed of lettuce is seen at Chez Sophie, a French restaurant at Knockholt, southern England February 15, 2013. The horsemeat burgers are sold legally and listed on the menu. Some supermarkets in Britain have recently been hit by a scandal involving the mislabelling of beef products. REUTERS/Andrew Winning (BRITAIN - Tags: BUSINESS POLITICS FOOD SOCIETY)
India is at second position for having the least meat consumption in the world, but this could soon change.Image: REUTERS/Andrew Winning
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El consumo de carne per cápita en India es de 4,4 kg por persona, lo que sitúa al país en el segundo puesto de la lista de países con menor consumo de carne por persona. Sin embargo, esta distinción puede atribuirse a nuestra tradición vegetariana de 2.000 años. Y, como todas las culturas antiguas, esta también está cambiando.

Image: Statista

Demanda creciente

Se espera que la demanda de carne crezca más rápidamente en India gracias al crecimiento económico sostenido, al aumento de los ingresos per cápita, al fortalecimiento de las tendencias de urbanización y a una mayor conciencia del valor nutritivo de la carne y sus productos. Se estima que, para 2020, la demanda de leche alcanzará los 143 millones de toneladas y la de carne y huevos, los ocho millones de toneladas.

Este aumento de la demanda exige que los productores aprovechen las oportunidades de capitalización (algo que depende principalmente del ritmo de desarrollo y de la disponibilidad de tecnología para procesar productos de origen ganadero). El aumento, debido sobre todo al crecimiento de la clase media en India, ha ido acompañado de un incremento de la producción que ha sido bastante decepcionante.

India es actualmente uno de los mayores exportadores de carne de aves de corral, junto con China, Brasil, la UE y México. Por ello, es importante analizar las condiciones que determinan la producción de carne en el país.

La carne halal domina el mercado

Los establecimientos de venta de carne en India, dominados por vendedores musulmanes en el comercio minorista, solo venden carne halal: animales a los que se les ha cortado la garganta, la arteria carótida, la tráquea y las venas yugulares para drenarles la sangre, siguiendo además un procedimiento religioso.

Aunque la idea de drenar lentamente la sangre de un animal quizá no resulte atractiva para la mayoría de quienes comen carne, no ha suscitado mucha oposición por su parte, sobre todo por la falta de alternativas. Para ellos, no importa de dónde provenga la carne de su plato, siempre que tenga buen sabor.

La comunidad islámica sostiene que esta práctica permite obtener una carne más limpia y pura, libre de bacterias y sangre, y por tanto más tierna. En el otro lado del debate, activistas y organizaciones por los derechos de los animales expresan sus preocupaciones. La RSPCA sostiene que matar animales sin aturdirlos causa «sufrimiento innecesario», mientras que el grupo activista PETA califica el sacrificio halal de «tormento prolongado», y afirma que los animales «luchan y jadean en su último aliento, forcejeando para mantenerse en pie mientras la sangre les sale del cuello».

Aunque grupos como estos se oponen firmemente a ella, la práctica halal sigue siendo el método más extendido en el mundo para sacrificar animales destinados al consumo. La mayor demanda de alimentos halal procede de Indonesia (un valor de mercado de 197 millones) y Turquía (100 millones). Se estima también que los alimentos halal crecen a una tasa del 15 % y que constituyen una industria valorada en 30.000 millones de dólares.

Las leyes religiosas que rigen la «zabiha» (el proceso de sacrificio de un animal) también establecen que, durante su vida, el animal debe recibir cuidados y ser tratado con esmero. No se le debe maltratar ni causar dolor. También se le debe proporcionar agua limpia, alimento, aire fresco y espacio suficiente para moverse. Pero ¿es este realmente el caso?

La situación actual en India: una historia de terror para las aves

Se calcula que en India se sacrifican (la cifra varía según el estado) entre 5.000 y 50.000 pollos cada semana. Estos pollos tienen una historia triste. Llegan como pollitos agotados y pasan toda su vida en jaulas pequeñas y estrechas. Empiezan a poner huevos alrededor de los seis meses y lo hacen durante aproximadamente un año, antes de que los envíen al matadero. Confinados en estas jaulas, tienen una vida corta (de unos 40 días) y sufren durante todo ese tiempo por la falta de espacio, además de padecer hematomas y perder plumas por el roce constante con las jaulas. Muchos de estos pollos se someten a experimentos para obtener híbridos que puedan utilizarse exclusivamente con fines comerciales. A menudo se les inyectan sustancias químicas que limitan su crecimiento o impiden que sus huevos sigan desarrollándose.

Algunas razones por las que en India no se cumplen las normas adecuadas podrían ser el crecimiento abrumador de la demanda, que acelera el proceso, y el elevado consumo de electricidad, cereales y agua (entre 80.000 y 90.000 litros) para las aves.

En las modernas plantas indias que gestionan los residuos avícolas, no es raro oír hablar de errores —como la contaminación de las aguas subterráneas— causados por su recogida en las propias instalaciones.

Por tanto, la realidad dista mucho del ideal religioso.

Situación actual y futuro de la industria

Ante la saturación del sector agrícola, la ganadería ofrece a millones de personas una alternativa mucho mejor para ganarse la vida. El Gobierno ha introducido subsidios e incentivos, principalmente mediante la exención de los impuestos especiales para las unidades de procesamiento de carne, a fin de fomentar el empleo. A medida que las familias indias aceptan cada vez más los huevos como alimento vegetariano, el Gobierno también ha puesto en marcha programas para incluirlos en los almuerzos escolares y combatir la malnutrición, lo que no hace sino aumentar la demanda del sector.

Entre los retos que se avecinan figuran la introducción de mejoras drásticas en la infraestructura para seguir el ritmo de la creciente demanda, una mejor regulación de las normas de procesamiento de alimentos por parte de la FSSAI y una supervisión obligatoria para garantizar el cumplimiento de esas normas y evitar condiciones insalubres para los animales. En los últimos años, los trabajadores sanitarios han tenido que sacrificar decenas de miles de pollos debido a la propagación de la gripe aviar, consecuencia de unas normas de higiene sin control. Es necesario garantizar el cumplimiento de las normas para mantener alta la demanda. Por tanto, aunque el Gobierno ha realizado esfuerzos, queda mucho por hacer en esta industria.

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