El lago Victoria, el mayor de los Grandes Lagos africanos, corre riesgo de degradación, lo que pone a millones de personas en peligro de inseguridad hídrica y de la pobreza y el hambre asociadas.
La gestión insostenible del suelo, las prácticas agrícolas y los vertidos de aguas residuales sin tratar contribuyen a su degradación.
El Banco Mundial trabaja con Kenia, Tanzania y Uganda para detener los vertidos de residuos humanos sin tratar.
La degradación descontrolada de una sola masa de agua puede acarrear graves consecuencias para millones de personas que viven en una región ya lastrada por el cambio climático, la fragilidad, el crecimiento demográfico y la pobreza. Sin embargo, si se protege, esta masa de agua puede convertirse en un motor económico capaz de crear empleos verdes, sustentar economías de subsistencia y de mercado, y asegurar el futuro de grandes centros de población situados a varios cientos de kilómetros. Esa es la promesa y el potencial del mayor de los Grandes Lagos africanos – el lago Victoria. El lago Victoria es compartido por tres países ribereños: Kenia, Tanzania y Uganda; Ruanda y Burundi forman parte de la cuenca alta que drena hacia el lago.
Principales factores del deterioro de la calidad del agua
En 2020, con el apoyo de Cooperación en materia de aguas internacionales en África (CIWA), un equipo multisectorial dirigido por la Práctica Global del Agua del Banco Mundial, se propuso identificar los principales factores que impulsan la degradación continua de este preciado lago transfronterizo. El equipo identificó tres factores antropogénicos principales:
La gestión insostenible del suelo y las prácticas agrícolas, incluida la recuperación indiscriminada de humedales y bosques, que afloja el suelo, reduce la capacidad de amortiguación que ofrecen los humedales, carga la escorrentía de agroquímicos y desechos ganaderos, y libera nitrógeno y fósforo a la atmósfera,
El vertido de aguas residuales sin tratar de zonas urbanas y asentamientos informales al lago y a los ríos aguas arriba, y
El vertido de efluentes y aguas residuales sin tratar de una amplia variedad de industrias de la cuenca.
Como resultado de estos factores, proliferan especies vegetales invasoras como el jacinto de agua, que obstaculizan la navegación y la generación de energía; aumentan la turbidez y las zonas anóxicas (sin oxígeno), lo que reduce las poblaciones de peces y la biodiversidad; sube el costo del tratamiento del agua para uso doméstico; y los bebés que viven en la cuenca quedan expuestos a patógenos capaces de frenar su desarrollo durante toda la vida.
El cambio climático agravará los efectos
Estos efectos se agravan al interactuar con otras presiones, como la migración interna causada por el cambio climático. El Banco Mundial estima que decenas de millones de residentes de la cuenca del lago se verán desplazados por el cambio climático de aquí a 2050. Varios de estos migrantes pasarán a depender del lago. A medida que poblaciones más numerosas compitan por recursos cada vez más escasos, los medios de vida, la seguridad alimentaria y la capacidad de adaptación de todos serán cada vez más frágiles.
Las comunidades vulnerables que atraviesan grandes dificultades —las mujeres, los jóvenes y las personas con discapacidad— se enfrentan a desafíos distintos. El agua es uno de los recursos importantes de los que dependen. Es importante considerar el agua como catalizador del empleo.
Dr. Callist Tindimugaya, comisionado de Planificación y Regulación de los Recursos Hídricos, Ministerio de Agua y Medio Ambiente, Uganda
Conclusiones de la evaluación multisectorial del deterioro continuo del lago
Entonces, ¿por qué nadie ha dado la voz de alarma? De hecho, se llevan más de dos décadas realizando esfuerzos para restaurar el lago. Sin embargo, han sido relativamente pequeños y se han repartido entre distintas iniciativas dirigidas a diversos factores de contaminación de la cuenca. Por sí solos, estos esfuerzos solo pueden abordar una pequeña parte del desafío general.
Para lograr resultados a gran escala, es necesario priorizar los principales factores de contaminación y abordarlos por separado mediante enfoques específicos, integrales y de largo plazo —coordinados a través de las fronteras administrativas y que abarquen las necesidades de información, fortalecimiento institucional e inversión.
Situar la calidad del agua en el primer plano de la agenda
Como primer paso importante para abordar las brechas de información e institucionales, el Proyecto de Cooperación del Nilo para la Resiliencia Climática (NCCR)financiado por CIWA reúne a los países de la cuenca del Nilo mediante un programa de 4 millones de dólares estadounidenses para mejorar la disponibilidad y el uso de datos sobre la calidad del agua en la región. El programa, compuesto por tres subcomponentes, se centra en:
Mejorar la disponibilidad de datos sobre la calidad del agua mediante el suministro de equipos y la preparación de una base de datos específica sobre la calidad del agua,
Desarrollar la capacidad para realizar análisis de decisiones multicriterio destinados a la planificación y priorización de inversiones, y
Armonizar las políticas e instituciones que rigen la gestión de la calidad del agua en la cuenca del lago Victoria (LVB), incluida la recopilación y el intercambio de datos, las normas de vertido y la planificación conjunta de inversiones en calidad del agua.
El tercer subcomponente está dirigido por la Comisión de la Cuenca del Lago Victoria—la institución especializada de la Comunidad de África Oriental (CAO) responsable de coordinar el desarrollo sostenible y la gestión de la cuenca del lago Victoria en los 5 Estados socios de la CAO.
Cabe señalar que la cuenca del lago Victoria es una subcuenca de la región de los Lagos Ecuatoriales del Nilo, en la cuenca del Nilo, y también es el origen del Nilo Blanco.
Próximos pasos: centrarse en el saneamiento inclusivo en toda la cuenca del lago
Teniendo en cuenta las lecciones de la revisión multisectorial —incluida la necesidad de seleccionar cuidadosamente las prioridades y la importancia de centrarse en las personas y los medios de vida para que los resultados sean sostenibles—, la Práctica Global del Agua del Banco Mundialcolaborará ahora con los países de la cuenca del lago Victoria en uno de los principales factores del deterioro del lago: el vertido de residuos humanos sin tratar.
Con el apoyo del Fondo Fiduciario para el Crecimiento Verde de Corea (KGGTF), y basándose en los enfoques de Desarrollo verde, resiliente e inclusivo y de Saneamiento inclusivo en toda la ciudad, la iniciativa se centrará en elaborar una estrategia regional para prestar servicios de saneamiento inclusivos en ciudades y pueblos que vierten residuos humanos sin tratar al lago. La subvención del KGGTF del Año 9 —Apoyo al saneamiento inclusivo en toda la cuenca del lago para mejorar la calidad del agua en la cuenca del lago Victoria— se centrará en trabajar con el sector privado para crear empleos verdes de baja cualificación en toda la cadena de servicios de saneamiento, dar prioridad a la recuperación y reutilización de recursos e integrar tecnologías verdes y grises para contribuir a una recuperación más verde tras la Covid.
Este es el primero de muchos esfuerzos específicos necesarios para restaurar el lago. Se necesitarán miles de millones de dólares y años de trabajo conjunto. Sin embargo, si la determinación de colaborar que se ha visto en las recientes conversaciones con socios regionales sirve de indicio, el lago Victoria recuperará su antiguo esplendor y dará impulso a una zona económica regional clave de África Oriental en los próximos años.



