En un mundo cada vez más globalizado, la innovación se ha convertido en un factor diferenciador clave capaz de definir el éxito empresarial a largo plazo, que a su vez conduce al crecimiento económico y a la consiguiente creación de empleo. Sin embargo, fomentar la innovación ha sido a menudo un privilegio de las naciones ricas, dados los elevados costes de I+D que conlleva y las inversiones en capital humano necesarias para tener éxito en esta tarea.
Paradójicamente, la innovación ha existido en África a pesar de un entorno de desarrollo marcado por déficits de competencias, tecnologías e infraestructura. Es probable que la innovación africana surja de la enorme necesidad de encontrar soluciones inmediatas y sostenibles a los problemas críticos que afronta el continente y que, si no se abordan adecuadamente, amenazan con frenar su próxima fase de desarrollo. También se apoya en la abundancia de ideas de África, que sus habitantes cultivan discretamente. Con la población de más rápido crecimiento del planeta, África tiene, por tanto, un potencial de capital humano mayor que cualquier otro lugar del mundo. Cada vez mejor formada, la juventud africana tiene el potencial y la motivación para idear soluciones africanas adecuadas a los problemas generalizados de África. El emprendimiento también desempeña un papel. Según el Global Entrepreneurship Monitor, cinco de los 10 países con más empresas emergentes del mundo están en África.
Esto deja clara una cosa: los innovadores africanos viven una nueva era de oportunidades empresariales en la que existe una enorme necesidad de innovación. Al impulsar el desarrollo de las personas en África, fomentamos un entorno propicio para elaborar ideas innovadoras que respondan a los desafíos de las comunidades africanas, o incluso de todo el país, según el alcance de la innovación en cuestión. El apoyo a ámbitos que inciden directamente en el desarrollo del capital humano, como la educación, la formación profesional, la atención sanitaria y el acceso a infraestructuras básicas, puede contribuir en gran medida a materializar este potencial.
Cada año, miles de personas con talento salen de nuestras universidades, entre ellas instituciones destacadas como la Universidad de Ciudad del Cabo, Lagos Business School y el programa de MBA de African Leadership Network en Mauricio. Si no hay oportunidades gratificantes en las que puedan aprovecharse esas capacidades para realizar una contribución significativa y seguir creciendo personalmente, corremos el riesgo de perder por completo a estas mentes brillantes. De ahí la importancia de seguir invirtiendo en instituciones de educación superior y centros de formación, como complemento de cualquier iniciativa educativa para la enseñanza primaria y secundaria.
La colaboración entre los sectores público y privado puede contribuir a crear un entorno que promueva una mentalidad innovadora y fomente y cultive nuestro potencial intelectual. Los programas regionales, como el Innovation Weekend del AfDB, lanzado en 2015, premian las innovaciones tecnológicas que mejoran la vida de las mujeres y los niños en África. El «Innovation Prize for Africa» (IPA), un programa anual de premios, ha dado visibilidad a miles de jóvenes emprendedores e inventores. El ganador de 2016, el Dr. Valentin Agon, creó un tratamiento farmacológico natural contra la malaria, mucho más barato y con excelentes efectos inhibidores sobre las cepas 3D7, causantes de la malaria. El África subsahariana concentra el 88% de los casos de malaria y el 90% de las muertes por esta enfermedad en todo el mundo. Algunos países africanos destinan alrededor del 40% de sus presupuestos anuales al tratamiento de la malaria. Un medicamento natural mucho más barato y muy eficaz beneficia tanto a los pacientes como a los gobiernos. En el ámbito de la innovación sanitaria también destaca el desarrollo por parte de la profesora sudafricana Lesley Erica Scott de una nueva herramienta de diagnóstico de la tuberculosis, Smartspot TBcheck, que examina la precisión de las máquinas utilizadas para detectar la tuberculosis, un problema importante en África. En el ámbito de la tecnología financiera, SafariCom, de Kenia, es hoy una de las principales empresas de telecomunicaciones de África. Creó M-PESA, la ya omnipresente marca de pagos con dinero móvil que millones de africanos usan para pagar facturas, transferir dinero, ahorrar o retirar efectivo. M-PESA ha transformado la vida de millones de personas que no tenían acceso a ningún servicio financiero y ha creado empleo para alrededor de 3000 personas en Nairobi.
Este tipo de descubrimientos innovadores también puede impulsar el crecimiento económico. El desarrollo de medicamentos en África legitima el desarrollo de la producción farmacéutica dentro del continente, posiblemente no solo para el consumo interno, sino también para la exportación, lo que debería ayudar a equilibrar la balanza comercial. La solución de diagnóstico de la tuberculosis ya se fabrica y ha contribuido al crecimiento económico y a la creación de empleo en Sudáfrica. La innovación en los sectores de la alimentación, los textiles, los servicios y la tecnología ofrece oportunidades adicionales de industrialización, además de las relacionadas con la atención sanitaria descritas anteriormente.
La producción nacional de productos de origen local se traduce en empleos locales y ayuda a corregir el enorme desequilibrio comercial en nuestro continente, siempre que contemos con lo necesario para lograrlo: talento e infraestructura. En cuanto al talento, un aumento significativo de la producción industrializada requerirá crear una reserva de talento y competencias más amplia que la actual. Una idea para abordar rápidamente este problema consiste en aprovechar el talento de la diáspora africana mediante la creación de programas atractivos y específicos para cada sector, así como de oportunidades de liderazgo que le permitan contribuir al desarrollo de su patria. En cuanto a la infraestructura, huelga decir que hoy es, probablemente, la piedra angular del progreso en África. Es lo que separa el éxito del fracaso. Tomar las decisiones adecuadas sobre las inversiones correctas en este sector será un paso fundamental para alcanzar los objetivos de África para 2030 y más allá.
Liberar el poder de la innovación en África puede crear una plataforma importante para impulsar el desarrollo en todo el continente. Para lograrlo, debemos invertir en los dos pilares que impulsan la creación de riqueza en nuestro continente: nuestra gente y nuestra infraestructura.

