Cuando piensas en la palabra «emprendedor», quizá te imagines a alguien inconformista que convirtió una gran idea en un negocio exitoso. Pero es poco probable que imagines una intensa actividad emprendedora en el pequeño país europeo de Estonia. Sin embargo, según un informe del Foro Económico Mundial, el norte de Europa y los países bálticos son un hervidero de actividad emprendedora.
El informe, Los emprendedores ocultos de Europa: actividad emprendedora de los empleados y competitividad en Europa, analizó una forma de emprendimiento que va más allá de las empresas emergentes típicas: el intraemprendimiento, y llegó a conclusiones interesantes.
¿Intra qué?
El intraemprendimiento consiste en que los trabajadores formulen y pongan en práctica nuevas ideas dentro de las organizaciones, en lugar de crear sus propias empresas. En el informe se las denomina AEE, sigla de actividad emprendedora de los empleados.
El informe concluyó que las personas emprendedoras de Europa suelen optar por poner en marcha nuevas iniciativas o proyectos mientras trabajan para sus empleadores, en vez de crear su propia empresa.
El informe compara la actividad emprendedora dentro de las organizaciones con la de las empresas emergentes, a la que denomina «actividad emprendedora en fase inicial total» o TEA.
AEE y TEA
Si se tiene en cuenta únicamente la TEA, representada en azul oscuro en este gráfico, Europa no obtiene buenos resultados frente a otras grandes economías y regiones.
Sin embargo, al incluir la AEE, Europa queda por detrás únicamente de Estados Unidos, Canadá y Australia.
En Europa, una proporción mayor del emprendimiento se manifiesta como AEE que en cualquier otro lugar del mundo: el 40% de las personas emprendedoras son emprendedoras mediante AEE, frente al 29% en Estados Unidos.
Al examinarlo más de cerca, queda claro que los países del norte de Europa están a la cabeza en materia de intraemprendimiento.
En Dinamarca y Suecia, la mayoría de la actividad emprendedora corresponde a la AEE. Con una tasa de AEE de aproximadamente el 9%, la de Dinamarca y Suecia supera en 2.5% a la economía que ocupa el tercer puesto, el Reino Unido, cuya tasa de AEE es del 6.5%.
Al considerar conjuntamente la TEA y la AEE, se perfila un panorama de países bálticos muy emprendedores. En esta clasificación, Estonia ocupa el primer puesto, mientras que dos de las mayores economías de Europa, Alemania y Francia, ni siquiera figuran entre las 10 primeras.
Estonia tiene una tasa elevada de TEA y una tasa de AEE superior a la media. Casi el 80% de las empresas creadas en Estonia están impulsadas por las oportunidades, y Estonia suele citarse como modelo de políticas orientadas al emprendimiento, señala el informe.

A continuación está Suecia, que, como ya hemos visto, tiene un alto nivel de AEE. Letonia ocupa el tercer puesto. Aunque está en el puesto 23 en TEA, Letonia ocupa el primer puesto en niveles de AEE, lo que le da el tercer lugar en la clasificación general.
Italia ocupa el último lugar de la clasificación, junto con Grecia y España, y prácticamente no registra actividad emprendedora de los empleados.
Para este estudio se combinaron dos conjuntos de datos únicos: los datos del Índice de Competitividad Global del Foro Económico Mundial, que clasifica las economías según su competitividad económica, y la evaluación de la actividad emprendedora de GEM (Global Entrepreneurship Monitor).
El emprendimiento es un motor clave de la Cuarta Revolución Industrial y la razón por la que el Foro Económico Mundial y GEM se han asociado para estudiarlo en uno de los motores económicos cruciales del mundo.
Fomentar el emprendimiento genera beneficios en todos los sectores y permite que nuevas ideas, modelos y energía dinamicen todo el sistema económico internacional, señala el informe.

