¿Qué país se siente más orgulloso de ser europeo?
Finlandia, según una encuesta realizada por Pew Research a personas de 15 países. El ochenta y siete por ciento de los encuestados en Finlandia afirmó sentirse «muy» o «algo» orgulloso de ser europeo, seguido de Portugal y Noruega.
Quizá no sorprenda que el Reino Unido, tras votar a favor de abandonar la Unión Europea, fuera el país que menos valoró su condición europea. Italia —donde el apoyo a la UE se ha debilitado a medida que crece el euroescepticismo— ocupó el segundo puesto más bajo, tras el Reino Unido.

Aunque la encuesta no ofrece una razón por la que Finlandia, que se unió a la UE en 1995, sea tan proeuropea, puede que tenga que ver con el periodo de estabilidad y prosperidad económica que el país ha experimentado en los últimos años.
Pew preguntó a las personas cuánto orgullo sienten por su identidad nacional, su identidad europea y su religión, y mostró que el orgullo nacional está muy extendido y es mucho más frecuente que el orgullo europeo. Los encuestados podían elegir entre «muy orgulloso», «algo orgulloso», «no muy orgulloso» o «nada orgulloso» en una serie de preguntas sobre su identidad.
Amplias mayorías en todos los países afirman sentirse «muy» o «algo» orgullosos de su nacionalidad y, una vez más, Finlandia encabezó esta lista, con un 94 % de los encuestados que dicen sentirse orgullosos «de ser finlandeses». En cuanto al orgullo nacional, los alemanes son menos propensos que las personas de la mayoría de los demás países a decir que se sienten muy orgullosos de ser nacionales de su país, aunque la mayoría afirma sentirse algo orgullosa de ser alemana.
Otro conjunto de preguntas buscaba evaluar qué se necesita para «ser uno de nosotros». En este caso, la mayoría de los encuestados afirmó que hablar la lengua nacional y respetar las leyes locales son las claves para compartir la identidad nacional. Menos personas dijeron que fuera necesario tener antecedentes familiares en el país o haber nacido en él.
Aun así, en algunos países las personas se aferran a la ascendencia y al lugar de nacimiento: al menos ocho de cada diez adultos en Portugal afirman que una persona debe haber nacido en el país para ser auténticamente portuguesa.


