Cómo el acceso universal a internet podría reactivar Sudáfrica

Students use computers to study at Elswood Secondary School in Cape Town November 7, 2013. Even the metal grills welded into its walls did not deter burglars from ripping out the copper cables that delivered Internet to the students of this tough neighbourhood. But Elswood's pupils were saved by alternative technology - free wireless connection via unused TV spectrum known as white space. It's being provided by a consortium including Google as part of a wider trial. Elsewhere in the country Microsoft is operating similar pilots. Both are racing to fine tune a technology that could ultimately bring cheap broadband to the entire continent. Picture taken November 7, 2013. To match Feature AFRICA-INTERNET/ REUTERS/Mike Hutchings (SOUTH AFRICA - Tags: EDUCATION BUSINESS SCIENCE TECHNOLOGY) - RTX157JS
Closing the digital divide is an essential step to helping young South Africans find jobsImage: REUTERS/Mike Hutchings
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Hace cinco años, cuando Christine Ngwenya tenía 14, empezó a tomar forma lo que esperaba de su futuro. «Mi sueño es ser científica porque siento mucha curiosidad por el mundo: quiero saberlo todo», dijo entonces. «Como quiero ser científica, las matemáticas son muy importantes para mí».

Christine es de Diepsloot, un municipio densamente poblado al norte de Johannesburgo, en Sudáfrica. En 2013 cursaba noveno grado en una escuela pública. Su clase era numerosa. Era una de 44 estudiantes cuyo promedio en matemáticas estaba muy por debajo del 20 %. Christine era una de las alumnas con mejor rendimiento: su promedio apenas superaba el 23 %.

La democracia trajo consigo la esperanza de una transformación económica para Sudáfrica. Pero, en lugar de propiciar cambios en las clases económicas, el sistema educativo sudafricano es un legado del apartheid que puede perpetuar las divisiones económicas.Solo uno de cada cinco estudiantes que se presentan al examen de matriculación aprueba matemáticas puras. Pero Christine rompió con la norma gracias a internet y a una iniciativa educativa en línea innovadora. Hoy cursa el primer año de una licenciatura en Ciencias en la Universidad Nelson Mandela, gracias a una iniciativa de aprendizaje electrónico de matemáticas dirigida por Olico.

Image: REUTERS/Akintunde Akinleye

Olico, una cooperativa cívica que quería replicar el éxito alcanzado por Sal Khan, empezó con contenido de Khan Academy, pero después creó una plataforma de matemáticas que ahora es pertinente a nivel local y está disponible gratis en línea. Christine conoció internet por primera vez cuando participó en el programa de matemáticas en un laboratorio de matemáticas y cibercafé que Olico había instalado cerca de su casa. Tras tres años, su calificación en matemáticas mejoró alrededor de un 40 % y consiguió acceder a la universidad.

La historia de Christine confirma los datos de Brechas digitales, un informe sobre desarrollo del Banco Mundial que revela que las tecnologías digitales hacen que el desarrollo sea más inclusivo, eficiente e innovador. El informe muestra cómo los beneficios de las tecnologías digitales se extienden por toda la economía. Los principales frutos de las inversiones digitales son los servicios, el crecimiento y el empleo. Pero hay otra conclusión importante. El éxito de Christine demuestra que, cuando el Gobierno, la sociedad civil y el sector privado trabajan juntos, se pueden resolver incluso los problemas socioeconómicos más difíciles.

Por eso, durante la reunión del Foro Económico Mundial sobre África celebrada en Durban en mayo de 2017, el Ministerio de Telecomunicaciones y Servicios Postales y diversos actores locales, regionales y mundiales anunciaron una alianza para poner en marcha Internet para Todos - Sudáfrica, con el objetivo de conectar a internet a 22 millones de sudafricanos que aún no tenían conexión para 2020.

Este es el cuarto modelo de país que pone a prueba una nueva metodología para cerrar la brecha digital abordando simultáneamente la infraestructura, la asequibilidad, los contenidos locales y el desarrollo de competencias. Internet para Todos - Ruanda fue el primero en ponerse en marcha, en diciembre de 2016; después le siguieron Uganda, en marzo de 2017, y Argentina, en abril de 2017.

«Todo el mundo debería tener acceso a internet», nos dijo Christine cuando investigamos su historia este mes. Un pequeño grupo de sus 44 compañeros se incorporó al programa de matemáticas. «Todas las personas que fueron al laboratorio de matemáticas están ahora en la universidad», cuenta. «La mayoría de quienes no fueron al laboratorio se quedan ahora en casa. Si no hubiera entrado en la universidad, yo tampoco estaría haciendo nada», dice. Internet para Todos puede cambiar las reglas del juego porque democratizará la educación al conectar a todo el mundo con las innovaciones, los trucos y las soluciones que generan cambios significativos ante los desafíos socioeconómicos.

Puedo identificarme con esta historia, porque soy fruto de experimentos educativos gracias a la búsqueda de mis padres de una educación de calidad para mí. El recorrido empezó en el jardín de infancia, que incorporaba elementos de Froebel y Montessori. Después vinieron una academia privada, una escuela primaria gestionada por Visa Oshwal Community y una escuela secundaria católica para chicas del Opus Dei. Más tarde asistí a la filial africana de una universidad estadounidense, estudié a distancia en un programa de posgrado financiado por la UE y también en el Centro de Economía del Desarrollo del Williams College.

La experiencia me enseñó que un vasto conjunto de conocimientos puede ser muy poderoso, como descubrió el malauí William Kamkwamba a los 14 años. Obligado a abandonar la escuela durante cinco años en medio de la grave sequía de Malaui, tras leer libros de la biblioteca, William utilizó chatarra, árboles de eucalipto y piezas de repuesto para construir un molino de viento que generaba electricidad. Usó esta turbina para alimentar las luces y las radios de la casa de su familia. Graduado del Dartmouth College y antiguo Global Fellow de Ideo.org, William trabaja ahora con WiderNet para desarrollar un plan de estudios de tecnología apropiada que permita a las personas salvar la brecha entre «saber» y «hacer».

Hoy, mientras Sudáfrica conmemora el Día de la Juventud y a la generación de 1976, que se alzó valientemente para protestar contra una educación deficiente, los jóvenes sudafricanos deberían volver a alzarse. Con el desempleo alcanzando niveles crónicos, los jóvenes y valientes deben garantizar que se escuche bien a la juventud, que esté representada y que participe activamente en la iniciativa Internet para Todos - Sudáfrica.

El 48 % de los sudafricanos de entre 15 y 34 años está desempleado. Las estadísticas que componen esta cifra revelan una tendencia preocupante: cada vez más jóvenes abandonan la búsqueda de trabajo. Sudáfrica es un país joven: dos tercios de la población tienen menos de 35 años. La Cuarta Revolución Industrial ofrece a Sudáfrica y a África —un continente donde el 70 % de la población tiene menos de 30 años— una oportunidad real de aprovechar la tecnología digital para acelerar el crecimiento y convertirse en actores clave del sector tecnológico.

Esta oportunidad es real. El año pasado, Jumia, un ecosistema nigeriano de comercio electrónico, aplicaciones, mercados y anuncios clasificados en línea, se convirtió en el primer «unicornio» de África. Tras recibir financiación de Goldman Sachs, MTN, Orange, AXA y Rocket Internet, Jumia, que presta servicio en 23 países africanos y emplea a 3000 personas, fue valorada en más de mil millones de dólares estadounidenses.

La Cuarta Revolución Industrial, con sus avances en impresión 3D, inteligencia artificial, robótica, vehículos autónomos, nanotecnología, biotecnología e informática cuántica, transformará a la humanidad. Como afirma Klaus Schwab: «Los cambios son tan profundos que, desde la perspectiva de la historia humana, nunca ha habido una época de mayores promesas o de peligros potenciales más graves».

El peligro es casi demasiado terrible para imaginarlo, pero debemos contemplarlo para asegurarnos de que nunca se haga realidad. Si esta revolución deja atrás a la juventud de África, lo que quedará será un continente en guerra consigo mismo.

La promesa consiste en hacer realidad todo el potencial de personas como Christine y William y crear muchas más empresas emergentes como Jumia. Pero esa promesa solo podrá cumplirse si las empresas, la sociedad civil y el Gobierno trabajan codo con codo para aprovechar el poder transformador de las tecnologías digitales y de otras tecnologías. Debemos innovar y crear soluciones inclusivas y sostenibles que beneficien a todos, especialmente a los jóvenes, que son quienes más las necesitan.

Únete a la conversación #internet4all sobre Internet para Todos - Sudáfrica el 16 de junio de 2017 y pon tu tema en la agenda del cambio.

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