Cómo Asia y África encuentran soluciones innovadoras para cubrir las brechas sanitarias provocadas por la COVID-19

Doctor in PPE works on laptop.
More than 60% of India's doctors are women, but most don't work.
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  • Se han desarrollado soluciones innovadoras en África y Asia para hacer frente al aumento de la demanda de profesionales y servicios sanitarios debido a la COVID-19.

  • Entre ellas se incluyen el uso de drones, congeladores con energía solar y la contratación de médicos desempleados de Pakistán.

  • En una pandemia, estas soluciones pueden marcar la diferencia entre gestionar eficazmente el virus o no hacerlo.

Mientras la COVID-19 pone a prueba el sistema sanitario de Pakistán, decenas de miles de médicas permanecen en sus casas, y su talento se desaprovecha en un país donde millones de personas no tienen acceso a la atención médica.

Muchas familias animan a sus hijas a estudiar medicina no para ejercer la profesión, sino para mejorar sus perspectivas matrimoniales. El fenómeno incluso tiene nombre: "novias doctoras".

Consternada por el desperdicio de conocimientos, la emprendedora Sara Saeed Khurram ha creado una plataforma de telemedicina que permite a las profesionales sanitarias ofrecer consultas electrónicas desde sus hogares a pacientes de comunidades rurales.

"La mitad de la población de Pakistán –100 millones de personas– nunca llega a ver a un médico en toda su vida", declaró Khurram, directora ejecutiva de Sehat Kahani, a la Fundación Thomson Reuters.

"Al mismo tiempo, tenemos otro gran desafío que me toca muy de cerca: más del 60 % de nuestros médicos son mujeres, pero la mayoría no trabaja."

Sehat Kahani forma parte de una gran cantidad de empresas sociales (empresas que buscan construir un mundo mejor) que están innovando para cubrir las brechas sanitarias en los países en desarrollo, una tarea que la crisis de la COVID-19 ha vuelto aún más urgente.

El viernes, los países del G20, organizaciones sanitarias y otros expertos se reunirán en una cumbre en línea para compartir las lecciones aprendidas de la pandemia y debatir sobre cómo fortalecer los sistemas sanitarios.

Khurram, que ha visto cómo el número de pacientes se multiplicaba por diez durante la pandemia, cree que su modelo podría replicarse en otros países en desarrollo con escasez de médicos.

Desde su lanzamiento en 2017, Sehat Kahani ha establecido 35 clínicas rurales de telemedicina en todo Pakistán, donde, por una pequeña tarifa, un paciente puede consultar a una enfermera que lo conectará a través de la plataforma con un médico.

La enfermera está capacitada para realizar exámenes siguiendo las indicaciones del médico, que puede encontrarse en su casa a cientos de millas de distancia.

Los pacientes que tienen un teléfono inteligente también pueden ponerse en contacto directamente con un médico a través de una aplicación.

Las plataformas electrónicas permiten a los médicos crear clínicas completas desde sus casas.Image: Fundación Thomson Reuters/Cortesía de Sehat Kahani

Khurram, que también es médica, afirmó que el fenómeno de las novias doctoras, agravado por la fuga de cerebros, implicaba que solo 90 000 de los 200 000 médicos formados en Pakistán ejercían en el país.

"Una médica es la mejor opción para el matrimonio, por lo que todo el mundo quiere que su hija se convierta en doctora, pero no todos quieren que su nuera trabaje", declaró.

"Nuestra plataforma abre oportunidades. Ahora, de repente, pueden crear una clínica virtual completa desde su casa."

Doble misión

En la vecina India, donde una crisis de COVID en aumento ha dejado al sistema sanitario al borde del colapso, el emprendedor Kunaal Dudeja afirmó que el país necesita unos 30 millones de profesionales sanitarios más para apoyar a médicos y enfermeras.

En 2018 cofundó Virohan Institute para formar a jóvenes, muchos de ellos de entornos con menos ingresos, en decenas de funciones paramédicas, desde técnicos de laboratorio hasta asistentes de quirófano.

"Nuestra misión social tiene dos vertientes: mejorar significativamente la calidad de la atención sanitaria en India y mejorar la vida de los jóvenes", declaró Dudeja, y añadió que el número de estudiantes se había más que duplicado durante la pandemia.

"Ofrecemos una carrera profesional con aspiraciones y les ayudamos a superar las barreras socioeconómicas."

Tras titularse, un alumno puede cuadruplicar lo que ganaría en el tipo de empleos a los que normalmente tendría acceso, afirmó Dudeja.

La mayoría de los 5500 graduados de Virohan trabajan actualmente en primera línea de la crisis de la COVID.

La start-up, que opera en cinco estados, pretende expandirse por todo el país y, potencialmente, a Sri Lanka.

Respuesta rápida

En Asia, África y América Latina, muchas empresas sociales trabajan a nivel local y utilizan desde rickshaws hasta drones para llevar suministros médicos a las comunidades más pobres.

Yunus Social Business, que invierte en Virohan y en otras empresas sociales que combaten la pobreza, afirmó que la pandemia ha puesto de manifiesto el papel crucial que estas iniciativas pueden desempeñar para cerrar las brechas sanitarias.

La directora ejecutiva, Saskia Bruysten, señaló que las empresas sociales suelen estar en mejor posición que el gobierno para responder con rapidez en una crisis, porque ya trabajan con los grupos más vulnerables.

"Están más cerca de donde la necesidad es mayor. Suelen ser las primeras en llegar porque ven la necesidad directamente", declaró.

"Con frecuencia, el gobierno está muy alejado, un poco en una torre de marfil, y no necesariamente cuenta con la infraestructura para llegar a la última persona, en alguna zona rural."

Bruysten describió a las empresas sociales como la "hermosa estrella brillante" de un nuevo tipo de capitalismo, motivado por generar cambios sociales en lugar de enriquecer a los accionistas.

Solar Freeze capacita al personal de Kakuma, en el norte de Kenia, sobre cómo montar sus congeladores con energía solar.Image: Fundación Thomson Reuters/Cortesía de Solar Freeze

Muchas han adaptado rápidamente sus operaciones durante la crisis de la COVID-19.

Dado que la pandemia dificulta los desplazamientos, Kaaro Health, de Uganda, que gestiona clínicas en contenedores con energía solar, envía enfermeras para atender a los pacientes en sus domicilios y ha puesto a sus técnicos en motocicletas para recoger muestras médicas y entregar recetas.

Solar Freeze, empresa keniana que ha sido pionera en el uso de congeladores horizontales con energía solar para ayudar a los agricultores a reducir las pérdidas poscosecha, está reorientando sus unidades para almacenar vacunas contra la COVID-19 y otros medicamentos que requieren temperaturas bajas.

Ha suministrado decenas de congeladores a clínicas rurales sin electricidad y al campamento de refugiados de Kakuma, en el noroeste de Kenia, hogar de 160 000 refugiados procedentes de más de media docena de países.

Las empresas sociales también colaboran con gobiernos y empresas.

En Liberia, Last Mile Health ha firmado una alianza con el gobierno para vacunar a los profesionales sanitarios, incluida una red de agentes comunitarios de salud rurales creada tras la crisis del ébola de 2016 y que han recibido formación para detectar los síntomas de la COVID-19.

VillageReach está utilizando drones para acelerar el diagnóstico de las muestras de pruebas de COVID-19 y transportar equipos médicos de protección en Malaui y la República Democrática del Congo, y los utilizará para trasladar vacunas a zonas remotas cuando comiencen las campañas de inmunización.

En Pakistán, Khurram, de Sehat Kahani, afirmó que habían coordinado con el gobierno federal para ofrecer consultas gratuitas a todos los pacientes durante la primera ola de COVID-19.

También instalaron aplicaciones en las unidades de cuidados intensivos de hospitales que atienden a pacientes con COVID, lo que permite a los médicos residentes recibir asesoramiento inmediato de expertos en cuidados críticos ubicados en otros lugares.

"En una pandemia, soluciones como estas pueden ser cruciales." Khurram declaró: "Esto ya ha salvado muchas vidas."

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