Europa supera las 100.000 muertes confirmadas por coronavirus: ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Medical workers stand next to the drive-through mobile testing side for the coronavirus disease (COVID-19) in Bydgoszcz , Poland April 23, 2020.
Coronavirus has had a devastating impact on some European countries.Image: via REUTERS
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  • Las muertes confirmadas por COVID-19 en Europa superan las 100.000, pero quizá nunca se conozca la cifra real.

  • Muchos países europeos han atravesado periodos de confinamiento de varias semanas.

  • Algunas restricciones se están levantando poco a poco.

La rapidez con la que se ha propagado el coronavirus de la COVID-19 es una de las características distintivas de esta pandemia. En los cinco meses transcurridos desde su identificación, había —según los datos más recientes de la Universidad Johns Hopkins— infectado a más de 2,7 millones de personas.

Esta rápida propagación se hizo sentir con especial intensidad en Europa, donde el 19 de abril la cifra de muertes confirmadas superó las 100.000. Así evolucionaron los acontecimientos en todo el continente.

Los primeros casos confirmados de Europa fueron identificados en Francia el 24 de enero. Poco después se detectó en Alemania y, al poco tiempo, se describió a Europa como «el epicentro de la pandemia» el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Medidas sin precedentes

Italia fue el país europeo más afectado y el primero del mundo en decretar un confinamiento nacional.

El 8 de marzo se confinó la región septentrional de Lombardía y otras 14 provincias, lo que dejó a 16 millones de personas en cuarentena, incluidas las ciudades de Milán y Venecia. Al día siguiente, el confinamiento se amplió a todo el país.

Desde entonces, el número de muertes confirmadas por COVID-19 en Italia ha aumentado a más de 25.000, aunque ahora hay indicios de que la tasa de infección en el país está disminuyendo, lo que ha permitido flexibilizar algunas restricciones del confinamiento.

En la semana siguiente a la imposición de las estrictas medidas en Italia, muchos otros países europeos tomaron medidas similares:

España, otro país con altas tasas de infección y mortalidad, puso en marcha una serie de confinamientos y el 27 de marzo ordenó a todos los trabajadores de actividades no esenciales que se quedaran en casa.

Hora de cerrar

En el Reino Unido, uno de los primeros indicios de un confinamiento inminente fue la decisión del primer ministro Boris Johnson de suspender lo que llamó «el antiguo e inalienable derecho de las personas nacidas libres del Reino Unido a ir al pub».

También tuvieron que cerrar los restaurantes, teatros, cines, gimnasios y discotecas. Fue el 20 de marzo, cuatro días antes de que se introdujeran medidas de confinamiento más amplias.

Una semana después, el 26 de marzo, Johnson dio positivo en la prueba de COVID-19. Pasó una semana en el hospital, parte de ella recibiendo tratamiento en una unidad de cuidados intensivos, antes de recibir el alta el 12 de abril.

Todo esto contrasta mucho con la respuesta sueca a la pandemia. No ha habido confinamiento ni políticas de distanciamiento social, y la mayoría de las escuelas y empresas han permanecido abiertas. En cambio, el país ha pedido a la ciudadanía que actúe con responsabilidad, ha aconsejado a las personas mayores evitar el contacto social y ha recomendado que la gente trabaje desde casa si es posible, se lave las manos con regularidad y evite todo viaje que no sea imprescindible.

Pruebas, pruebas

Es poco probable que el sombrío hito de las 100.000 muertes refleje la situación completa, ya que los países recopilan estas estadísticas de distintas maneras y no todas las personas infectadas han sido sometidas a pruebas y confirmadas.

También es difícil hacer comparaciones fiables entre las tasas de infección y mortalidad de los distintos países, ya que algunos realizan pruebas a gran escala y otros no. Cuantas más pruebas se realizan, mayor es el número de infecciones que probablemente se confirmen.

Corea del Sur destaca en el panorama mundial por haber desplegado un amplio programa de pruebas. En el país se han realizado más de 570.000 pruebas, que han ayudado a identificar 10.702 infecciones confirmadas.

Mientras tanto, las tasas de realización de pruebas han variado considerablemente en Europa, como se aprecia al comparar las mayores economías del continente. Alemania tiene una población de 83,7 millones y es el país que más pruebas ha realizado: más de 2 millones. El Reino Unido tiene una población de 66,8 millones, pero al 22 de abril solo había realizado 559.935 pruebas.

El camino por delante

Poco a poco surgen indicios de que Europa podría haber superado lo peor de la epidemia, a medida que empiezan a bajar las tasas de infección, y algunas zonas de Europa están empezando a flexibilizar las restricciones.

En la región del Véneto, al norte de Italia, se ha permitido reabrir algunas tiendas no esenciales, mientras que Dinamarca ha reabierto las escuelas primarias. Sin embargo, esa decisión no ha recibido el apoyo de todos, y algunos daneses están dejando a sus hijos en casa.

Austria, Alemania, Suiza y Noruega también están reabriendo o planean reabrir algunos negocios y escuelas. Sin embargo, las pautas de distanciamiento social siguen vigentes mientras los dirigentes intentan equilibrar el regreso a la vida normal con la protección de la población frente a nuevos repuntes de infecciones.

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