Cómo podemos empoderar a las mujeres de África

A Women walks after receiving parcel from an aid organisation after Cyclone Idai, near Dondo village outside Beira, Mozambique, March 24, 2019. REUTERS/Siphiwe Sibeko - RC136D4D9B70
Women in Africa experience prejudice every day.Image: REUTERS/Siphiwe Sibeko
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Mientras las protestas que llevaron a la destitución del presidente sudanés Omar al-Bashir en abril siguen en plena efervescencia, los numerosos grupos de mujeres que salen a las calles de Jartum están dando esperanza a las líderes de toda África. Las mujeres, tanto jóvenes como mayores, han representado hasta el 70% de los manifestantes en Sudán, a pesar de que, según se informa, han sido objeto de intimidación, acoso y incluso violaciones. El mundo debería reconocer su valentía y adoptar medidas concretas para ayudar a más mujeres africanas a convertirse en líderes políticas.

Sudán no es un caso aislado. Las mujeres están desempeñando un papel político cada vez más destacado en otros países africanos donde tradicionalmente han tenido menos visibilidad y, a menudo, corren un riesgo similar de violencia y abusos. Las líderes, muchas de ellas musulmanas como yo, estuvieron a la vanguardia de los movimientos para destituir al antiguo presidente argelino Abdelaziz Bouteflika a principios de este año, y para exigir un cambio en Túnez en 2018. También tuvieron un papel destacado durante las protestas de la «Primavera árabe» que se extendieron por la región en 2011.

Sin embargo, aunque las mujeres han desempeñado un papel crucial en la finalización de conflictos y en la dinamización de protestas en África y en otros lugares, a menudo se ven marginadas en los posteriores procesos de consolidación de la paz y políticos. En lo que respecta a las instituciones formales, los hombres simplemente se hacen con el control.

Esto forma parte de un problema mundial más amplio. Según las Naciones Unidas, menos de una cuarta parte de los parlamentarios nacionales son mujeres. A comienzos de este año, solo había 11 jefas de Estado y diez jefas de Gobierno en el mundo. Y el liderazgo de la propia ONU, junto con el de muchas de sus agencias y socios, sigue dominado por hombres.

Por ello, es fundamental que las mujeres que han liderado las protestas en Sudán tengan una voz igualitaria en la configuración del futuro político del país. Esto es especialmente importante ante la reciente suspensión de las conversaciones de paz en medio de un repunte de la violencia y de los ataques contra los manifestantes.

Gracias a mi propia experiencia en Sierra Leona, aprendí que convertirse en líder política requiere dedicación y tenacidad, apoyadas por la tutoría y la educación. Solo así pueden las mujeres africanas esperar superar las numerosas barreras a las que se enfrentan.

Como mujer africana y musulmana, por ejemplo, sufres discriminación de género en el hogar, dentro de la familia y fuera de ella, en la sociedad en general. Además, las cualidades de liderazgo que se aplauden y celebran en los hombres —como la confianza en uno mismo, la asertividad, la capacidad de decisión y el pensamiento estratégico— se consideran rasgos negativos en una mujer. Se te considera arrogante, agresiva, manipuladora y controladora. Es muy fácil sentirse aislada y ser criticada y condenada solo por hacer bien y con éxito tu trabajo.

Además, las líderes africanas no han logrado crear redes de apoyo suficientes. Como resultado, se han visto sobrecargadas y agotadas al intentar combinar los papeles de líder, madre y esposa.

Por último, en mi trabajo en la ONU sobre la violencia sexual en los conflictos, he visto cómo los ataques contra los derechos y la autonomía de las mujeres mediante actos violentos, incluida la violación, pueden utilizarse como táctica para silenciarlas. Necesitamos respuestas nacionales y mundiales más eficaces ante estos ataques, y debemos ayudar a las víctimas a denunciar y a que se escuche su voz.

Muchas de las manifestantes en Sudán fueron objeto de ataques por parte de las fuerzas de seguridad y sometidas a normas y leyes represivas durante los 30 años de gobierno de al-Bashir. Su desafío continuado presenta a la comunidad internacional una oportunidad importante para responder con rapidez y flexibilidad y apoyar a los movimientos de mujeres autóctonos y de base.

Las voces de las mujeres deben escucharse directamente, en lugar de a través de programas de ayuda y desarrollo complejos, de corto plazo y de lenta ejecución. Igual de importante es que debemos proporcionar el apoyo que las mujeres nos dicen que necesitan, y no (como ocurre a menudo) lo que nosotros imaginamos que necesitan.

Aunque existen programas que ofrecen apoyo innovador y flexible para las habilidades de liderazgo de las mujeres jóvenes, como la nueva iniciativa Women Lead de CARE y de Oxfam RootsLab, la financiación para estas iniciativas es muy escasa. Una reciente mesa redonda a puerta cerrada en el Instituto de Desarrollo de Ultramar del Reino Unido, en la que participaron expertos en investigación, promoción y formulación de políticas de género, identificó la necesidad de una financiación más colaborativa, flexible y a largo plazo para responder a los desafíos arraigados que impulsan las desigualdades de género y limitan las oportunidades de las mujeres para trabajar, liderar y ser escuchadas.

Para abordar este problema, la comunidad internacional debería crear un fondo especial para apoyar y desarrollar las capacidades de liderazgo político de las mujeres, y para garantizar su bienestar y seguridad mientras trabajan por el cambio en países como Sudán. El fondo podría financiar formación en liderazgo y en medios de comunicación, diálogos comunitarios, medidas de seguridad personal, herramientas jurídicas y de promoción, servicios de guardería y otras áreas prioritarias.

Este apoyo permitiría a las mujeres mantener y ampliar su participación política tanto en las instituciones formales como informales de poder. Al comprometerse con este mecanismo de financiación, la comunidad internacional contribuiría a fortalecer las voces de las mujeres en periodos cruciales de agitación política.

Los acontecimientos recientes en Sudán y Argelia han demostrado lo poderosas que pueden ser las mujeres africanas cuando tienen una voz colectiva. Al dar hoy pasos significativos para apoyar a las nuevas líderes del continente, podemos contribuir a crear un futuro más justo e igualitario.

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