Estos son seis gráficos que debe conocer sobre este informe.
1. El fuerte crecimiento del PIB de China continúa. El país representa ahora un tercio del crecimiento mundial. Más de 800 millones de personas han salido de la pobreza y el país ha alcanzado la condición de economía de ingreso mediano alto. El PIB per cápita de China sigue convergiendo con el de Estados Unidos, aunque a un ritmo más moderado en los últimos años.
2. Un enfoque en el crecimiento de alta calidad. China se encuentra en un momento histórico. Tras décadas de alta velocidad crecimiento, el Gobierno se centra ahora en alta calidad crecimiento. Las autoridades tendrán que basarse en la agenda de reformas existente y aprovechar el impulso actual del crecimiento para “reparar el tejado mientras brilla el sol”. Los elementos clave son: seguir frenando el crecimiento del crédito, acelerar los esfuerzos de reequilibrio, aumentar el papel de las fuerzas del mercado, fomentar la apertura y modernizar los marcos de política. Incluso con una desaceleración gradual del crecimiento, China podría convertirse en la mayor economía del mundo en 2030.
3. El crecimiento del crédito se ha moderado, pero sigue siendo demasiado rápido. Pese al fuerte repunte del PIB nominal y de los beneficios industriales, la deuda total del sector no financiero siguió aumentando considerablemente más rápido que el crecimiento del PIB nominal en 2017. Aunque la ratio deuda empresarial/PIB se ha estabilizado, la deuda del Gobierno y, sobre todo, la de los hogares están aumentando, impulsadas por el continuo y elevado gasto de inversión extrapresupuestaria y por un rápido aumento de los préstamos hipotecarios y de consumo. Puede que se requieran medidas firmes durante un período prolongado para abordar las vulnerabilidades subyacentes.
4. China, líder digital mundial. China cuenta con unos 700 millones de usuarios de internet y 282 millones de nativos digitales (usuarios de internet menores de 25 años) deseosos de adoptar nuevas tecnologías. La enorme escala del mercado chino y un entorno regulador y de supervisión favorable en los primeros años de la digitalización hicieron de China un líder mundial en sectores de vanguardia como el comercio electrónico y las fintech. La digitalización seguirá transformando la economía china al mejorar la eficiencia, suavizando —pero sin revertir— la desaceleración del crecimiento a medida que la economía madura.
5. Deberían acelerarse los esfuerzos de reequilibrio.
Los incrementos en las transferencias sociales destinadas a salud, educación y protección social —financiados con impuestos sobre la renta, la propiedad y las emisiones de carbono— apoyarían el consumo y reducirían la desigualdad de ingresos y la contaminación. Un enfoque más integral de las reformas estructurales, como aumentar las transferencias a las regiones más afectadas por la reducción de la sobrecapacidad o por el control de la contaminación, podría ayudar a abordar las tensiones entre las dimensiones del reequilibrio.
6. Los beneficios de una reforma más rápida. En el escenario de referencia, se prevé que el crecimiento del PIB real sea de 6,6 en 2018, lo que refleja el efecto retardado del endurecimiento regulatorio y una demanda externa más débil. Los riesgos se inclinan a la baja, con el endurecimiento de las condiciones de los mercados financieros mundiales y el aumento de las tensiones comerciales. Si las autoridades actúan con mayor decisión para resolver ahora las tensiones políticas y se centran en un crecimiento de mayor calidad y en un mayor papel del mercado, el crecimiento a corto plazo sería más débil, pero el crecimiento a largo plazo sería más fuerte y sostenible. Un escenario “proactivo” ilustrativo contempla un avance más rápido de las reformas, en particular de la reforma de las empresas estatales (SOE) y la resolución de las empresas zombi, lo que también acelera el paso del reequilibrio de la inversión al consumo. Si existe el riesgo de una desaceleración demasiado brusca, un paquete de estímulo fiscal temporal con recursos para apoyar el reequilibrio podría ayudar a amortiguar el impacto adverso a corto plazo.







