En las últimas décadas, China ha logrado enormes avances en ciencia y tecnología. Esta nueva era de innovación ha visto nacer empresas tecnológicas «unicornio» como el gigante de los medios Tencent, la «Uber de China» Didi Chuxing y el mayor fabricante de drones del mundo, DJI.
Ahora, por primera vez, China ha entrado en el top 20 de una lista mundial de las economías más innovadoras.
La última edición del Índice Mundial de Innovación destaca a China por su rápida transformación en una potencia de innovación. Ha ascendido de forma constante en la clasificación: en 2015 ocupaba el puesto 29, al año siguiente subió cuatro posiciones hasta el 25 y en 2017 avanzó tres puestos hasta el 22.
Los principales factores que impulsan esta tendencia al alza son el elevado nivel de gasto en investigación y desarrollo y el elevado número de solicitudes de patentes presentadas por empresas e instituciones chinas.
La trayectoria de innovación de China ha sido dinámica, según el informe, elaborado por la escuela de negocios INSEAD, la Universidad de Cornell y la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).
China en la cima

El informe revela que China tiene la mayor concentración de investigadores, el mayor número de solicitudes de patentes presentadas, y el número de publicaciones científicas y técnicas está muy por delante de Estados Unidos.

Por otra parte, las cifras más recientes (2016) del Instituto de Estadística de la UNESCO muestran que China cuenta con 1.200 investigadores por millón de habitantes y un total de unos 1,6 millones de investigadores.

China presentó más de 1,2 millones de patentes en 2016, según la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Es más que el total combinado de Estados Unidos de América, Japón, la República de Corea y la Oficina Europea de Patentes. China presentó la mayor parte de sus solicitudes en maquinaria eléctrica.

China destina alrededor del 2,1 % de su PIB a investigación y desarrollo. Teniendo en cuenta su situación económica, es un país que supera con creces lo esperable. Es uno de los pocos países de renta media que aparecen tan arriba en el índice.
Elevados rendimientos de la innovación
Los estudios han demostrado que cada dólar invertido en I+D genera casi dos dólares de retorno. Aunque la tasa varía, la I+D es un motor importante del crecimiento económico.
Entre los otros logros destacados de China figura el segundo puesto mundial por su número de clústeres de innovación. Cuenta con 18 clústeres, entre ellos Shenzhen–Hong Kong y Pekín. La mayoría de los principales clústeres de ciencia y tecnología del mundo se encuentran en Estados Unidos, China y Alemania.
En cuanto a la calidad de su innovación, China ocupa el puesto 17 en general. Su rendimiento supera la media del grupo de países de ingresos altos en la calidad de sus publicaciones científicas y de sus universidades.
Inversiones en energía
El tema del informe de este año es «Dar energía al mundo con la innovación» y, en este sector, China también se cuenta entre los líderes mundiales.
Gran parte de la innovación de China se ha concentrado en el sector energético. En los últimos años, China ha hecho grandes esfuerzos por alejarse de su dependencia del carbón y ha abrazado con entusiasmo las energías renovables. Actualmente lidera el mundo en innovación solar, con 60.000 inventos relacionados con la fotovoltaica en su haber.
El informe señala que India y China están profundizando en las aplicaciones en etapas posteriores de las tecnologías fotovoltaicas, incluidas las plantas híbridas fotovoltaicas y las integraciones fotovoltaicas en red, que ayudarán a suministrar electricidad a zonas remotas.
China también es el mayor fabricante de automóviles eléctricos del mundo, con empresas emergentes nacionales que compiten con gigantes como Tesla.
«El rápido ascenso de China refleja una orientación estratégica establecida desde la dirección superior para desarrollar una capacidad de innovación de nivel mundial y para trasladar la base estructural de la economía hacia industrias más intensivas en conocimiento que dependen de la innovación para mantener su ventaja competitiva», afirmó director general de la OMPI, Francis Gurry. «Anuncia la llegada de una innovación multipolar».

