China aspira a desempeñar un papel importante en los asuntos del Ártico. Estos son sus cinco objetivos políticos clave

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El Departamento de Información del Consejo de Estado de China publicó su libro blanco sobre el Ártico Política del Ártico de China el 26 de enero de 2018. Se trata del primer documento oficial que China ha publicado para aclarar sus posiciones básicas, objetivos políticos y principales directrices sobre los asuntos del Ártico, según escribe Liu Jin, del Instituto Chino de Estudios Internacionales.

En comparación con otros asuntos, el Ártico no ocupó un lugar destacado en la agenda de China durante bastante tiempo. Sin embargo, a medida que avanzaban la política de reforma y apertura y el proceso de desecuritización del Ártico tras la Guerra Fría, China volvió a centrar su atención en la región. En 1995, un grupo de científicos y periodistas chinos viajó al Polo Norte y realizó investigaciones, la primera expedición de este tipo de China. En 1996, China se convirtió en miembro del Comité Científico Internacional del Ártico y, en 2004, construyó la Estación Río Amarillo del Ártico —su única estación ártica— en Ny-Ålesund, en Svalbard.

En el siglo XXI, las actividades de China en el Ártico se han intensificado y se han extendido a diversos ámbitos, como la gobernanza mundial del Ártico y el desarrollo económico. Según Política del Ártico de China, China ha llevado a cabo ocho expediciones científicas en el océano Ártico con su buque de investigación Xue Long (Dragón de Nieve), y ha realizado investigaciones durante 14 años en la Estación Río Amarillo.

En 2013, China obtuvo la condición de observador permanente del Consejo Ártico. En los últimos años, las empresas chinas han realizado varios viajes comerciales de prueba por las rutas marítimas del Ártico. Por ejemplo, el carguero Yong Sheng (Próspero Eterno), que pertenece a la mayor naviera de China, COSCO (China Ocean Shipping Company), atravesó el paso del Noreste en 2013, convirtiéndose en el primer buque mercante chino en hacerlo. China también empieza a participar en la explotación energética y la construcción de infraestructuras en el Ártico. El proyecto sino-ruso Yamal GNL, que entró en producción en diciembre de 2017, ha atraído gran atención.

La posición de China antes del libro blanco

Dado que el poder económico de China aumentó notablemente y sus actividades en el Ártico se han intensificado en los últimos años, ha surgido una profunda preocupación sobre cómo utilizará China su considerable fortaleza científica y económica, cuál es su objetivo en el Ártico y si respetará los derechos de los Estados árticos. Tras la publicación de estrategias árticas por parte de otros importantes «Estados no árticos», como Corea del Sur, Japón, Alemania y el Reino Unido, se reclamó de forma constante la publicación de la política y del documento de posición de China sobre el Ártico.

China se convirtió en observador permanente del Consejo Ártico en 2013, lo que significa que, al aceptar los criterios revisados del Consejo para admitir observadores, el más sensible de los cuales es «Reconocer la soberanía, los derechos soberanos y la jurisdicción de los Estados árticos en el Ártico», China dejó formalmente clara su posición.

Respeto, cooperación y beneficio mutuo

Dos años después, el Gobierno chino presentó por primera vez de manera integral sus actividades y políticas árticas en la tercera Asamblea del Círculo Ártico. En su mensaje en vídeo, el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, planteó formalmente el concepto de que China es un importante actor interesado en los asuntos del Ártico. Afirmó que los principios de China en el Ártico son «respeto, cooperación y beneficio mutuo»: China respetará la soberanía, los derechos soberanos y la jurisdicción de los Estados árticos en el Ártico, y también deben respetarse las legítimas preocupaciones y los derechos que China disfruta en el Ártico en virtud del derecho internacional.

En su discurso principal en la asamblea, el entonces viceministro de Asuntos Exteriores, Zhang Ming, aclaró el concepto de «actor interesado» al señalar la posición geográfica de China como «Estado próximo al Ártico», lo que significa que «los cambios en el medio natural y la exploración de los recursos del Ártico tienen un impacto directo en el clima, el medio ambiente, la agricultura, la navegación y el comercio de China, así como en su desarrollo social y económico».

China se considera un importante actor interesado y está decidida a participar activamente en los asuntos del Ártico

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En el libro blanco se deja claro que China se considera un importante actor interesado y está decidida a participar activamente en los asuntos del Ártico; o, en palabras de Kong Xuanyou, el viceministro de Asuntos Exteriores que informó a la prensa, China no se «mantendrá al margen de los asuntos del Ártico».

En primer lugar, como se ha mencionado anteriormente, China se considera geográficamente un «Estado próximo al Ártico», lo que significa que «las condiciones naturales del Ártico y sus cambios tienen un impacto directo en China».

En segundo lugar, como signataria de tratados internacionales relacionados con el Ártico, como la CNUDM y el Tratado de Svalbard, y como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, China disfruta de ciertos derechos, como «la libertad de investigación científica, navegación, sobrevuelo, pesca, tendido de cables y oleoductos submarinos, y exploración y explotación de recursos en alta mar». También asume la importante responsabilidad de «promover conjuntamente la paz y la seguridad en el Ártico».

En tercer lugar, como gran nación comercial y consumidora de energía, China puede verse muy afectada por la exploración y el desarrollo de los recursos y por la utilización de las rutas marítimas del Ártico.

En cuarto lugar, cabe esperar que China contribuya al desarrollo de la región ártica.

En resumen, China se considera «un participante activo, constructor y contribuyente en los asuntos del Ártico».

En consecuencia, el libro blanco establece como objetivos políticos de China en el Ártico «comprender, proteger, desarrollar y participar en la gobernanza del Ártico», y sus principios básicos son «respeto, cooperación, resultados de beneficio mutuo y sostenibilidad».

Se presentan cinco políticas y posiciones específicas:

  • Profundizar en la exploración y el conocimiento del Ártico;

  • Proteger el entorno ecológico del Ártico y hacer frente al cambio climático;

  • Utilizar los recursos del Ártico de forma legal y racional;

  • Participar activamente en la gobernanza del Ártico y en la cooperación internacional;

  • Promover la paz y la estabilidad en el Ártico.

En la elaboración detallada que el libro blanco hace de estos objetivos, principios, políticas y posiciones, destacan cuatro aspectos.

  • Se subraya reiteradamente el respeto de China por los derechos y las leyes de los Estados árticos, así como por la tradición y la cultura de los pueblos indígenas; la exploración y la utilización del Ártico por parte de China se ajustarán a los tratados pertinentes y al derecho internacional general. Es evidente que China quiere tranquilizar a los Estados árticos sobre sus actividades en la región.

  • Se valora muy positivamente el sistema jurídico y el mecanismo de gobernanza existentes en el Ártico. Son los tratados y el derecho internacional mencionados anteriormente los que otorgan a China el derecho a participar en los asuntos del Ártico. Además, China buscará la cooperación internacional al relacionarse con el Ártico; sin ella, sus actividades, especialmente la explotación y utilización de los recursos árticos, resultarían muy difíciles, incluso inimaginables.

  • La investigación científica y la protección del medio ambiente del Ártico ocupan un lugar importante. «Explorar y conocer el Ártico constituye la prioridad y el eje central de China en sus actividades árticas», afirma el libro blanco. Se aprecia plenamente la fragilidad del ecosistema del Ártico, y se subraya reiteradamente la voluntad de China de proteger el medio ambiente en sus actividades árticas.La fragilidad del ecosistema del Ártico se aprecia plenamente, y se subraya reiteradamente la voluntad de China de proteger el medio ambiente en sus actividades árticas.

  • Se propone el concepto de «Ruta de la Seda Polar», que se incorpora a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. El proyecto Yamal GNL, en el que el Fondo de la Ruta de la Seda posee una participación del 9,9 %, es una de las actividades concretas.

Si bien Rusia es actualmente el principal socio de China en esta «Ruta de la Seda Polar» a lo largo del paso del Noreste, el libro blanco deja claro que no se excluyen el paso del Noroeste ni la ruta central, y que «China espera trabajar con todas las partes». Se destacan la construcción de infraestructuras y el funcionamiento comercial y regularizado de las rutas árticas.

La publicación del libro blanco sobre el Ártico marca el paso de la posición de China hacia el Ártico a una nueva etapa. A partir de ahora, China cuenta con directrices autorizadas para sus actividades árticas, y Política del Ártico de China ofrece una base razonable para que la sociedad internacional juzgue las actividades árticas de China en el futuro.

El libro blanco sobre el Ártico y el desarrollo de la posición de China hacia el Ártico, Liu Jin, Instituto Chino de Estudios Internacionales

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