Tener hijos reduce los ingresos de las mujeres, pero el impacto varía de un país a otro

A woman and child walk next to graffiti in downtown Reykjavik February 16, 2013. Iceland's biggest IT company CCP is what the island needs to leave its economic crisis behind. It is global, growing and employs hundreds but its tale is also one of frustration that echoes concerns about the country's future. Many expected Iceland's recovery to be stronger given the way smaller economies can bounce from deep recessions. The International Monetary Fund had originally forecast annual growth of around 4.5 percent from 2011-2013. It now is under half that. Picture taken February 16, 2013. To match Analysis ICELAND-ECONOMY/ REUTERS/Stoyan Nenov (ICELAND - Tags: BUSINESS EMPLOYMENT SOCIETY SCIENCE TECHNOLOGY) - GM1E92L1QVB01
Research suggests that women experience a 'child penalty' in earnings compared to men.Image: REUTERS/Stoyan Nenov
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La segunda mitad del siglo XX fue testigo de mejoras espectaculares en el nivel educativo y los resultados laborales de las mujeres en el mundo occidental. Sin embargo, el avance hacia la igualdad de género se ralentizó en torno al cambio de siglo (Goldin 2012, Blau y Kahn 2018) y persisten desigualdades significativas en todos los países. Los menores ingresos laborales de las mujeres se deben a una menor participación en la fuerza laboral, salarios por hora más bajos y menos horas trabajadas. En todos estos aspectos, la mujer promedio sale peor parada que el hombre promedio en cualquier país.

Investigaciones recientes han destacado la importancia de los hijos para comprender la persistencia de la desigualdad de género en los resultados laborales. Angelov et al. (2016) y Kleven et al. (2019), a partir de datos de países escandinavos, muestran que las mujeres sufren una «penalización por hijos» en sus ingresos en comparación con los hombres. Esta penalización persiste hasta 20 años después del nacimiento del primer hijo y explica la mayor parte de la desigualdad de género restante.

Nuestras investigaciones más recientes indican que la penalización por hijos es un fenómeno generalizado en todos los países desarrollados. En un artículo reciente (Kleven et al. 2019a), aportamos pruebas comparativas entre países sobre la penalización por hijos en los ingresos en seis países que abarcan una amplia variedad de políticas y normas: dos países escandinavos (Dinamarca y Suecia), dos países de habla alemana (Alemania y Austria) y dos países anglófonos (el Reino Unido y Estados Unidos). Mediante datos comparables y una metodología similar para los seis países, el análisis revela algunas similitudes sorprendentes en los efectos cualitativos de tener hijos, pero también diferencias marcadas en la magnitud de los efectos.

La Figura 1 muestra la evolución de los ingresos laborales totales de hombres y mujeres a lo largo del tiempo en relación con el año del nacimiento de su primer hijo, tanto para las madres como para los padres en Dinamarca y Suecia. En los años previos al nacimiento del primer hijo, los ingresos de mujeres y hombres siguen una tendencia casi idéntica, pero en los años inmediatamente posteriores al primer nacimiento los ingresos de las mujeres caen un 30% en Dinamarca y un 60% en Suecia. Aunque el efecto laboral de tener un primer hijo es grande para las madres, el impacto en los padres es inexistente o pequeño. En Dinamarca, los ingresos de los padres permanecen prácticamente sin cambios, mientras que en los padres suecos se observa una pequeña caída de los ingresos tras el nacimiento del primer hijo. Esto podría reflejar un permiso parental más generoso o un mayor incentivo en el sistema sueco para que los padres pasen tiempo con el hijo cuando aún es muy pequeño. Sin embargo, la caída de los ingresos de los padres suecos es relativamente pequeña y desaparece rápidamente a medida que el primer hijo crece.

En definitiva, pese a que Suecia y Dinamarca han aplicado políticas familiares progresistas durante las últimas décadas, en ambos países persiste una penalización considerable en los resultados laborales de las madres en comparación con los padres. En estos países, la penalización en los ingresos de las mujeres por tener hijos alcanza aproximadamente el 20-25% diez años después del nacimiento del primer hijo.

Figura 1 La penalización por hijos en Dinamarca y Suecia

Image: Vox

Notas: Esta figura presenta nuestras estimaciones de la penalización por hijos en los ingresos laborales totales de mujeres y hombres en Dinamarca y Suecia. El primer hijo nace en el momento cero del evento. Nuestra medida de los ingresos incluye todos los ingresos laborales de un año calendario, pero excluye las transferencias. Nuestra metodología de estimación controla el crecimiento salarial subyacente de la economía y el efecto de que las personas envejezcan y acumulen más experiencia con el tiempo.

La Figura 2 muestra las penalizaciones por hijos en el Reino Unido y Estados Unidos, mientras que la Figura 3 muestra las penalizaciones en Austria y Alemania. El patrón general se mantiene: las mujeres experimentan una caída grande, inmediata y persistente de sus ingresos tras el nacimiento de su primer hijo, mientras que los hombres prácticamente no se ven afectados.

Pese a estas similitudes, los gráficos también revelan algunas diferencias sorprendentes. En particular, el tamaño de la penalización por hijos a largo plazo (definida como la penalización promedio entre los momentos 5 y 10 del evento) difiere considerablemente entre países. En los países escandinavos, las penalizaciones a largo plazo oscilan entre el 21 y el 26%; en los países anglófonos, entre el 31 y el 44%; y en los países de habla alemana, llegan a entre el 51 y el 61%.

Figura 2 La penalización por hijos en el Reino Unido y Estados Unidos

Image: Vox

Figura 3 La penalización por hijos en Austria y Alemania

Image: Vox

Explicaciones

Estas diferencias en las penalizaciones por hijos son bastante sorprendentes entre países que comparten un nivel de desarrollo similar.

Un conjunto de explicaciones de las diferencias en las penalizaciones por hijos se centra en las políticas gubernamentales. Estas incluyen impuestos, transferencias y políticas familiares, como el permiso parental y la provisión de servicios de cuidado infantil, que afectan directamente al incentivo de las madres para trabajar. Existe una extensa bibliografía sobre el impacto de estas políticas en la oferta laboral femenina y las brechas de género (véase una reseña en Olivetti y Petrongolo 2017). En un trabajo en curso, nos centramos más detenidamente en Austria, donde la penalización por hijos a largo plazo supera excepcionalmente el 50%. Analizamos los efectos del permiso parental y de la provisión pública de servicios de cuidado infantil; si estas políticas fueran clave para resolver la desigualdad de género restante, Austria sería el país donde deberían tener los mayores efectos. Nuestros resultados hasta ahora sugieren que estas políticas tienen poco o ningún efecto en las penalizaciones por hijos a largo plazo, aunque son algo importantes a corto plazo.

Si las políticas no pueden explicar las grandes diferencias entre países en las penalizaciones por hijos a largo plazo, ¿qué puede hacerlo? Una explicación natural gira en torno a las normas de género y la cultura, pero es difícil aportar pruebas concluyentes sobre la importancia de esos mecanismos. Kleven et al. (2019b) concluyen que las mujeres en Dinamarca se ven más afectadas negativamente por la llegada de un hijo si sus madres trabajaron poco en comparación con sus padres. Esto sugiere que la transmisión intergeneracional de las normas de género desempeña un papel importante para comprender la persistencia de las diferencias de ingresos entre mujeres y hombres.

Ponemos a prueba el posible papel de las normas de género mediante datos de encuestas de los seis países de nuestro análisis. El Programa Internacional de Encuestas Sociales (ISSP) recoge una variable que mide las normas de género declaradas. En la encuesta, se preguntó a los participantes si las mujeres con hijos menores de edad escolar o escolarizados deberían trabajar fuera del hogar (a tiempo completo o parcial) o quedarse en casa. La Figura 4 representa nuestras estimaciones de las penalizaciones por hijos en los ingresos a largo plazo frente a la proporción de encuestados que consideran que las mujeres deberían quedarse en casa. La correlación entre las penalizaciones por hijos y las normas de género es bastante sorprendente: los países con penalizaciones por hijos más altas también se caracterizan por opiniones mucho más conservadoras en materia de género.

Figura 4 Penalizaciones por hijos a largo plazo y normas de género

Image: Vox
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