Por qué necesitamos un enfoque sistémico para ampliar el acceso a la energía en África

Waste to energy and LPG may serve as the best solution to accelerate access to energy in Africa
Waste to energy and LPG may serve as the best solution to accelerate access to energy in AfricaImage: REUTERS/Thomas Mukoya/File Photo
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  • Ampliar el acceso a la energía para los 600 millones de africanos que hoy carecen de ella exige un enfoque sistémico, en lugar de purista.

  • El acceso a combustibles no contaminantes para cocinar es un problema estrechamente relacionado.

  • En este contexto, la conversión de residuos en energía y el GLP deben considerarse parte de la solución.

Como perturbación sistémica, la crisis de la COVID-19 afecta a todos los continentes, las clases sociales, los niveles de gobierno y casi todos los sectores de la economía, así como a nuestra forma de viajar, consumir y organizar el trabajo. Muchos consideran que una vía de «recuperación verde» es la mejor salida, pero combinar este nuevo desafío con la conocida lucha contra la pobreza energética requerirá creatividad y diversidad de soluciones.

Acceso a la energía en África

África en general, y especialmente el África subsahariana (ASS), es un laboratorio de futuro que permitirá mostrar si es posible alcanzar, y cómo hacerlo, varios objetivos a veces contradictorios planteados por el «trilema energético» durante la pandemia y después de ella: abordar al mismo tiempo los desafíos del desarrollo y el crecimiento económicos, la seguridad y el acceso a la energía, y la sostenibilidad ambiental.

Siguiendo el enfoque de este documento del Foro Económico Mundial de 2018, todos los actores tendrán que reconocer la necesidad de desarrollar distintas vías y hojas de ruta de transición para los desafíos específicos de cada país y región, que también reflejen la complejidad del sistema energético.

Muchas narrativas sobre la transición se centran en la electrificación combinada con energías renovables, lo que requiere grandes inversiones en infraestructura y condiciones económicas y políticas estables. Algunos de estos enfoques tienden a perseguir el objetivo de la sostenibilidad a costa de avances reales y rápidos en seguridad personal y desarrollo económico.

Un enfoque exhaustivo e integral de modelización de la dinámica de sistemas no solo tendrá en cuenta las consecuencias no deseadas de las medidas deseables; también examinará las consecuencias deseables de medidas y medios que parecen contradecir la vía purista hacia una energía con cero emisiones netas. En este contexto, la conversión de residuos en energía (WtE) y el GLP se han propuesto como equivalentes funcionales seguros, rápidos y asequibles de la biomasa para satisfacer las necesidades energéticas de los hogares y acelerar el acceso a la energía en el ASS, donde el consumo de energía está impulsado en gran medida por usos tradicionalescomo el uso de biomasa para cocinar, que representa el 80 % del consumo residencial. Cocinar de forma segura y saludable sigue siendo un gran desafío en el ASS; además de los riesgos para la seguridad asociados a la contaminación en interiores y la degradación forestal, el tiempo no remunerado que requiere recoger biomasa como combustible (tarea que realizan sobre todo las mujeres), así como cocinar, es un punto ciego habitual, que reduce la productividad de los hogares y aumenta los riesgos para la salud.

La OCDE resume la situación actual en su informe de 2019, Lograr un acceso limpio a la energía en el África subsahariana, que señala: Solo alrededor de la mitad de la población del África subsahariana (ASS) tiene acceso a la electricidad; solo un tercio tiene acceso a métodos limpios para cocinar; y 13 países del ASS tienen una cobertura eléctrica inferior al 25 %, frente a solo uno en Asia en desarrollo. Además, el crecimiento demográfico en el ASS generará una serie de desafíos en otros ámbitos, como la planificación urbana y la infraestructura, y provocará hacinamiento, congestión del tráfico, contaminación y agotamiento localizado de los recursos.

600 millones de personas en el África subsahariana carecen de acceso a la energíaImage: OCDE / AIE

Desde una perspectiva sistémica, el cambio climático es un multiplicador de amenazasporque África es particularmente vulnerable a sus efectos. No obstante, el petróleo y el gas siguen desempeñando un papel importante en el desarrollo energético africano, ya que el sector del transporte depende en gran medida del petróleo (gasolina y diésel) y, en cierta medida, del gas natural. La demanda de gas natural también proviene de sectores no energéticos, sobre todo de la producción de fertilizantes para la agricultura, cuya demanda crece debido a la rápida disminución de la productividad del suelo. Según el informe de 2019 de la AIE, Perspectivas energéticas de África: «El crecimiento previsto de la demanda de petróleo supera al de China y solo es inferior al de India, a medida que el parque automotor duplica con creces su tamaño (y la mayoría de los vehículos tiene una baja eficiencia energética) y el gas licuado de petróleo (GLP) se utiliza cada vez más para cocinar de forma limpia».

En cuanto al acceso a la energía, gran parte de los avances dependen de un mayor uso de combustibles fósiles, como el GLP y el queroseno, ya que suelen considerarse sustitutos razonables de la leña. La OCDE sostiene que «el GLP y las cocinas mejoradas de biomasa son las dos vías principales para acceder a métodos limpios para cocinar en el África subsahariana», pero añade que el uso de electricidad para cocinar «es en gran medida inviable en la mayoría de los países debido a la falta de un suministro eléctrico fiable y al costo relativamente alto de las cocinas eléctricas».

En un nuevo estudio sobre el papel de los combustibles fósiles en la transición energética, el Atlantic Council concluye que «el petróleo y el gas siguen siendo una parte importante de la combinación energética, especialmente en las regiones en desarrollo. El Escenario de Desarrollo Sostenible (SDS) de la Agencia Internacional de la Energía y el Escenario Sky de Shell —ambos pronósticos de descarbonización ambiciosa— muestran que el petróleo y el gas seguirán desempeñando un papel a largo plazo».

Ampliar el acceso a la energía mediante la conversión de residuos en energía

Como vía alternativa para acelerar el acceso a la energía, la conversión de residuos en energía fue objeto de debate y análisis por parte del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en un estudio publicado el año pasado. El informe cita algunos de los desafíos que habría que abordar para incluir soluciones de conversión de residuos en energía en una combinación energética futura ideal:

1.Salvo en escenarios de salto tecnológico, los países en desarrollo deberían considerar adoptar un enfoque descendente para introducir las 3R (reducir, reutilizar y reciclar) en sus sistemas de gestión de residuos antes de considerar opciones de recuperación térmica de energía a partir de residuos.

2.Además de utilizar tecnologías avanzadas de control de emisiones, las plantas de conversión térmica de residuos en energía tendrían que gestionarse adecuadamente para evitar emisiones peligrosas.

3.Como ocurre con todos los grandes proyectos de inversión, la conversión térmica de residuos en energía puede generar efectos de bloqueo que podrían provocar un exceso de capacidad en las plantas y obstaculizar los esfuerzos por reducir, reutilizar y reciclar.

4.Sería necesario un marco legislativo que abordara las estrategias de mantenimiento y cierre de las plantas, un plan de eliminación gradual, la vigilancia de la contaminación, directrices para la eliminación segura de subproductos tóxicos, el seguimiento médico y la atención de salud para los trabajadores de las plantas y la comunidad local, y directrices para la gestión de accidentes.

Mejorar el acceso a la energía en África podría ser una auténtica basuraImage: Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente

A pesar de estos desafíos, los esfuerzos serios por acelerar el acceso a la energía deberían considerar no solo la conversión de residuos en energía, sino también nuevas soluciones para convertir residuos en combustible (WtF), que reciclan plásticos para producir combustibles de alto valor. Estas tecnologías podrían salvar la brecha entre las zonas urbanas y rurales y, al mismo tiempo, contribuir a varios objetivos de desarrollo y sostenibilidad.

Las soluciones sistémicas a pequeña escala deberían ofrecer una vía ideal hacia el futuro energético, especialmente en el panorama energético comparativamente inmaduro de África. Aunque aún existen muchas limitaciones que ralentizarán este camino, los gobiernos africanos y de otros lugares tendrán que afrontar la realidad: el conjunto de estas soluciones puristas quizá no genere suficiente impulso para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y, al mismo tiempo, garantizar suficiente acceso a la energía para satisfacer las necesidades de poblaciones y economías en crecimiento.

Las soluciones «menos que perfectas» que no requieren grandes inversiones en infraestructura de uso específico deberían seguir formando parte del arsenal de quienes diseñan políticas y de los líderes empresariales, aunque solo sirvan como reserva de resiliencia ante posibles perturbaciones sistémicas futuras, como la que estamos viviendo ahora.

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