Cómo construir una infraestructura digital que beneficie a las economías emergentes

A worker prepares a roof for a shelter for tsunami victims at a fishing hamlet in Panavalan Kudi, in the southern Tamil Nadu state, January 9, 2005. At least 156,000 people were killed across Asia by the Dec. 26 earthquake and subsequent tsunami, the most widespread natural disaster in living memory. Well over 100,000 are missing, and there is little hope of finding many of them alive. NO RIGHTS CLEARANCES OR PERMISSIONS ARE REQUIRED FOR THIS IMAGE. REUTERS/Kamal Kishore KK/FA - RP5DRIEXUTAA
'Developing countries struggle to realize their enormous economic potential because of weak digital infrastructure'Image: REUTERS/Kamal Kishore
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La conectividad digital es cada vez más una fuerza fundamental en la evolución de la sociedad y la economía. El dinamismo de la economía en general de los países desarrollados depende hoy en gran medida de su infraestructura digital. Los países en desarrollo, en cambio, luchan por materializar su enorme potencial económico debido a una infraestructura digital débil y a una escasa tasa de adopción, causada por un índice de asequibilidad bajo.

La importancia de la infraestructura digital para las economías emergentes no puede subestimarse. La verdadera oportunidad para estos países es que pueden saltar por encima de las tecnologías heredadas. Las inversiones en un sistema digital suelen concentrarse al inicio, lo que puede resultar difícil a corto plazo; sin embargo, si los gobiernos de estos países establecen un entorno regulatorio favorable y una estructura de incentivos financieros adecuada, podrán fomentar la inversión en el sector.

Un entorno normativo adecuado y la colaboración con las partes interesadas son esenciales para desplegar con rapidez la infraestructura necesaria. Los gobiernos no solo deben garantizar la liberación oportuna del espectro, sino también que su precio sea el adecuado. El coste del espectro incidirá, en última instancia, en la asequibilidad de los servicios que este permite prestar. Por ello, la fijación de precios del espectro debería determinarse según el cociente de asequibilidad propio del mercado en cuestión. Asimismo, maximizar los ingresos no debería ser la fuerza rectora predominante para los responsables de políticas en estos mercados. Un enfoque de este tipo no solo frenaría el ritmo de adopción digital, sino que también afectaría gravemente la capacidad de los operadores para invertir en nuevas redes.

Además, las políticas públicas deben alentar a las partes interesadas a adoptar modelos de negocio colaborativos que promuevan un mayor uso de la infraestructura y ayuden a ampliar la demanda de servicios digitales en distintos sectores de la economía. Dada la creciente amplitud del alcance de los servicios digitales, también es imprescindible modernizar las políticas y las normativas para fomentar la inversión y la innovación en todo el entorno digital.

La fisonomía de la industria de las comunicaciones ha cambiado de forma notable a lo largo de los años, apoyada en los dos pilares de la innovación y la colaboración. El sector privado ha desempeñado un papel importante en ambos. La innovación ha sido una consecuencia directa de la competencia en el mercado, mientras que la colaboración entre los participantes del sector es, sin duda, fruto de una previsión estratégica y de un pensamiento progresista que sitúa en perspectiva las cuestiones más amplias del sector. La colaboración estratégica, como el uso compartido de infraestructura pasiva, ha reducido rápidamente el coste del despliegue.

Ha llegado el momento de dar el siguiente paso y compartir la infraestructura activa mediante la creación de empresas de red. Esto contribuirá a liberar más inversión para la expansión del mercado y a garantizar una mejor experiencia para el cliente. El sector privado también tendrá que experimentar con mecanismos innovadores de financiación y de acceso al mercado para impulsar la inversión en infraestructura basada en el mercado.

Impulsar la penetración de los servicios digitales en los mercados emergentes es un desafío de dos vertientes: en primer lugar, el bajo poder adquisitivo, que da lugar a ARPU bajos; en segundo lugar, la ausencia de aplicaciones en lenguas vernáculas, que frena la adopción. Es imprescindible contar con un sistema de aplicaciones local y dinámico, centrado en resolver necesidades locales. Más allá de ayudar a crear una infraestructura dinámica, los gobiernos y los reguladores deberán centrarse en actividades a lo largo de toda la cadena de valor digital, adoptando una visión integral del sector.

El enfrentamiento entre Estados Unidos y China por el comercio y por la supremacía tecnológica ha dejado a todos preguntándose por su impacto en la evolución del entorno digital. Dada la fase temprana de su evolución digital, tanto en infraestructura como en adopción, las economías emergentes se beneficiarán más si se mantienen al margen de esta contienda por la supremacía y adoptan decisiones que respondan a su propio interés a largo plazo.

India, con su gran tamaño de mercado —tanto para equipos de red como para teléfonos móviles—, ha desempeñado históricamente un papel importante en la configuración del mercado digital mundial, al aportar escala. A medida que el mercado mundial pasa del 4G al 5G, mercados emergentes significativos como India desempeñarán un papel fundamental en la definición del ritmo y la dirección de la evolución del mercado.

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