Australia pretende prohibir que los colegios privados o religiosos expulsen a estudiantes por su orientación sexual, según declaró el sábado el primer ministro, Scott Morrison.
El debate sobre los derechos personales crece a medida que se acerca una elección parcial decisiva para la coalición gobernante de Morrison, formada por el Partido Liberal y el Partido Nacional, en Wentworth, un distrito de Sídney de gran tradición conservadora, el 20 de octubre.
«Adoptaré medidas para garantizar que se presenten enmiendas lo antes posible con el fin de dejar claro que ningún estudiante de un colegio no estatal debe ser expulsado por su orientación sexual», dijo Morrison en un comunicado.
El comunicado, en el que se insta al Parlamento a abordar la cuestión en las próximas dos semanas, llega tras el ofrecimiento de apoyo del principal partido de la oposición, el Partido Laborista, para derogar las exenciones legales que permiten a los colegios religiosos discriminar.
El arzobispo Mark Coleridge, presidente de la Conferencia Episcopal Católica de Australia, pidió esta semana igualdad en la contratación de personal y la matriculación en los colegios.
«Una vez contratadas o matriculadas, se espera que las personas que forman parte de la comunidad de un colegio católico se adhieran a la misión y los valores del centro», según citó de él el periódico Sydney Morning Herald.
El Parlamento australiano aprobó en diciembre la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo, tras una encuesta postal nacional en la que una abrumadora mayoría se pronunció a favor de estas uniones.

Morrison afirmó que el Gobierno está estudiando sus respuestas a las recomendaciones de un grupo de revisión que analizó si el cambio en la ley había restringido la libertad religiosa. Las recomendaciones no se han hecho públicas.
«Nuestro Gobierno no respalda la expulsión de estudiantes de colegios religiosos no estatales por su orientación sexual», añadió.

