La competitividad industrial depende cada vez más de la capacidad para descarbonizar la producción, mejorar la eficiencia en el uso de los recursos y adaptarse a la evolución de las dinámicas del comercio y la inversión globales.
Las señales de la demanda, las cadenas de valor circulares y la cooperación regional podrían ayudar a desbloquear inversiones y acelerar la transformación industrial en Asia-Pacífico.
Corea del Sur podría dar forma a la próxima etapa del crecimiento industrial reforzando la colaboración entre los gobiernos, la industria y el sector financiero de toda la región.
En Asia-Pacífico está surgiendo un nuevo panorama industrial. La intensidad de carbono, la seguridad de los recursos y la resiliencia de las cadenas de suministro están adquiriendo tanta importancia para la competitividad como los costes laborales, los precios de la energía y el acceso a los mercados.
Como sede de gran parte de la capacidad manufacturera mundial, de cadenas de suministro críticas y del crecimiento futuro de la demanda, Asia-Pacífico desempeñará un papel decisivo a la hora de responder a esa pregunta. La región tiene una oportunidad única para definir las reglas cambiantes de la economía global.
La próxima etapa de la competitividad industrial estará cada vez más determinada por la eficacia con que los países y las empresas armonicen tres fuerzas: la descarbonización, la resiliencia de los recursos y la cooperación regional.
La descarbonización puede impulsar la competitividad industrial
Durante décadas, la competitividad industrial y la sostenibilidad ambiental solían presentarse como prioridades contrapuestas. Hoy, esa distinción se está difuminando cada vez más.
A medida que los gobiernos, los inversores y los clientes prestan más atención a las emisiones incorporadas en los productos y las cadenas de suministro, el desempeño en materia de carbono se está convirtiendo en un factor de las decisiones de inversión, las estrategias de contratación y el acceso a los mercados. Medidas como elMecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono de la Unión Europea (CBAM) reflejan un cambio más amplio: las emisiones están pasando a formar parte de la economía del comercio global.
Esto reviste especial importancia para los sectores que sustentan el crecimiento industrial. El acero, el cemento, el transporte marítimo y otras industrias difíciles de descarbonizar constituyen la columna vertebral de las economías modernas, pero también representan una parte significativa de las emisiones globales. Su transformación determinará la competitividad de las futuras cadenas de valor industriales.
El desafío no es solo tecnológico. En muchos sectores, la principal limitación es la falta de mercados suficientemente sólidos para los productos con menores emisiones de carbono. Los productores dudan en invertir sin compradores, mientras que los compradores se resisten a comprometerse hasta que exista oferta. Para romper este círculo hacen falta señales de demanda más contundentes.
Aquí es donde la acción desde el lado de la demanda resulta fundamental.
En los sectores difíciles de descarbonizar, los compromisos desde el lado de la demanda pueden ayudar a cerrar la brecha entre la preparación tecnológica y la escala comercial. Esto brinda mayor certidumbre a los productores y aumenta la confianza de los inversores en que surgirán mercados para productos con bajas emisiones de carbono.
Combinadas con políticas habilitadoras, mecanismos de financiación y alianzas internacionales, estas señales pueden ayudar a acelerar la transición de los proyectos piloto a cadenas de valor industriales competitivas. Por tanto, la competitividad en la próxima era industrial dependerá no solo de la innovación tecnológica, sino también de la capacidad para crear mercados que recompensen una producción con menores emisiones de carbono.
Ningún país puede lograr esta transformación por sí solo. Los sistemas industriales que sustentan la competitividad de Asia-Pacífico están profundamente interconectados. Las materias primas, la capacidad manufacturera, el desarrollo tecnológico, la financiación y la demanda se distribuyen a través de las fronteras. Por ello, la próxima etapa del crecimiento industrial dependerá de las estrategias nacionales y de una cooperación regional más sólida que permita armonizar las inversiones, las normas y los mercados.
Circularidad para la resiliencia y el crecimiento
Un cambio similar está en marcha en la economía circular.
Tradicionalmente asociada con la reducción de residuos, la circularidad se reconoce cada vez más como una respuesta estratégica a la vulnerabilidad de las cadenas de suministro, las limitaciones de recursos y la incertidumbre geopolítica.
Alargar la vida útil de los productos y aumentar el uso de insumos secundarios puede reforzar la resiliencia y reducir la exposición a mercados de materias primas volátiles. Para las empresas, la circularidad consiste cada vez menos en gestionar residuos y cada vez más en asegurar la competitividad futura.
Esto resulta especialmente pertinente en Asia-Pacífico, donde las redes manufactureras, los flujos de materiales y los mercados de consumo están profundamente interconectados. Para crear cadenas de valor circulares eficaces se necesita cooperación transfronteriza, sistemas fiables de recuperación y devolución de materiales, y marcos claros que regulen la circulación de materiales secundarios.
A medida que se acelera la demanda de minerales críticos, baterías y tecnologías de energía limpia, la capacidad para recuperar, reutilizar y recircular materiales se convertirá cada vez más en una ventaja económica estratégica.
Ya se observan avances. En toda la ASEAN, responsables de políticas públicas y empresas están explorando nuevos enfoques para reforzar lacooperación en materia de circularidad, incluso en lo relativo a los plásticos, los residuos electrónicos y los materiales críticos. Estos esfuerzos pueden ayudar a alcanzar la escala y la certidumbre necesarias para atraer inversiones y, al mismo tiempo, respaldar cadenas de suministro más resilientes.
La tecnología desempeñará un papel importante en este ámbito. Los avances en trazabilidad digital, inteligencia artificial (IA) y sistemas de recuperación de materiales están mejorando la eficiencia y la viabilidad económica de los modelos de negocio circulares. Al mismo tiempo, se necesitarán más inversiones para crear cadenas de valor circulares para minerales críticos y otros materiales estratégicos que sustentarán la transición hacia la energía limpia.
Más allá de reducir los residuos, esta es una oportunidad para crear sistemas industriales más seguros, productivos, resilientes y competitivos.
Dar forma a la próxima era industrial
Corea del Sur se encuentra en la confluencia de la manufactura avanzada, las cadenas de valor orientadas a la exportación y las cambiantes expectativas climáticas y sobre los recursos. A medida que el desempeño en materia de carbono se convierte en un factor de las estrategias de contratación y del acceso a los mercados, y la circularidad pasa a ser una estrategia para la seguridad de los recursos y la resiliencia de las cadenas de suministro, Corea del Sur puede ayudar a transformar estas presiones en vías prácticas para el crecimiento regional.
Una prioridad debería ser impulsar la creación de demanda de materiales y tecnologías con menores emisiones de carbono. La contratación pública, los compromisos de compra de producción pionera y las alianzas orientadas a una misión pueden ofrecer las señales de mercado a largo plazo necesarias para llevar las soluciones industriales limpias de los proyectos piloto a la escala comercial.
Corea del Sur también debería colaborar con la industria y el sector financiero para reducir el coste de las inversiones iniciales, armonizando normas, datos y métodos de verificación, y ayudando a productores y compradores a confiar en los atributos de emisiones y circularidad incorporados en los productos y las cadenas de suministro.
A medida que las redes manufactureras y los flujos de materiales de Asia-Pacífico se interconectan cada vez más, Corea del Sur también podría ayudar a convocar a gobiernos y empresas para acordar marcos más claros sobre materiales secundarios, recuperación de recursos críticos y colaboración transfronteriza. Complementados con avances en trazabilidad digital, IA y sistemas mejorados de recuperación de materiales, estos esfuerzos podrían reforzar la seguridad de los recursos y mejorar la viabilidad económica de los modelos de negocio circulares.
En última instancia, Corea del Sur puede convertirse en un referente regional de la cooperación público-privada, vinculando las políticas, las finanzas y el liderazgo industrial en torno a una visión compartida de crecimiento competitivo y resiliente.
De hecho, líderes de los gobiernos, la industria y el sector financiero se reunirán en Seúl del 29 al 30 de junio de 2026 en el evento del Foro Económico Mundial «Descarbonización y circularidad para el crecimiento y la competitividad industriales». Analizarán cómo la creación de demanda, las políticas habilitadoras, la financiación y la cooperación regional pueden acelerar la transformación industrial en Asia-Pacífico.
La oportunidad está clara. El desafío ahora consiste en actuar con la rapidez y la escala necesarias para aprovecharla.

