Una nueva investigación de McKinsey muestra el devastador efecto que el coronavirus está teniendo en las pequeñas y medianas empresas (pymes) europeas.
Las pymes emplean a más de dos tercios de la fuerza laboral europea y contribuyen de manera sustancial a la economía de Europa.
Sin embargo, debido a la pandemia, una de cada cinco empresas prevé ahora incumplir el pago de sus préstamos y despedir personal.
Si los ingresos se mantuvieran estables, el 55 % de las pymes podría cerrar antes de septiembre de 2021, cifra que asciende al 77 % si los ingresos empeoran.
Las pequeñas y medianas empresas (pymes) han sido el motor vital de la economía europea, al representar más de dos tercios de la fuerza laboral y más de la mitad del valor añadido económico.1 Sin embargo, los resultados de una reciente encuesta de McKinsey, realizada en agosto de 2020 a más de 2.200 pymes en cinco países europeos (Francia, Alemania, Italia, España y el Reino Unido), indican hasta qué punto su prosperidad se ha visto afectada por la crisis de la COVID-19.
Alrededor del 70 % afirmó que sus ingresos habían disminuido como consecuencia de la pandemia, con graves efectos colaterales. Una de cada cinco temía no poder pagar los préstamos y tener que despedir a empleados, mientras que el 28 % temía tener que cancelar proyectos de crecimiento. En conjunto, más de la mitad consideraba que sus empresas podrían no sobrevivir más de 12 meses, a pesar de que el 20 % de los encuestados ya se había acogido a las distintas formas de ayuda gubernamental destinadas a aliviar sus dificultades financieras, como exenciones fiscales o pagos para suspender temporalmente la contratación de personal.
A continuación, se detallan más aspectos de la encuesta.
Menores ingresos y perspectivas sombrías
La gran mayoría de las pymes encuestadas ha visto caer sus ingresos; aunque, como cabría esperar, la situación varía según el país, lo que refleja la severidad de las medidas para controlar el virus y su impacto en la actividad empresarial. Las pymes italianas y españolas son las más afectadas: el 30 % y el 33 %, respectivamente, afirmaron que sus ingresos se habían reducido considerablemente. Esto contrasta con el 23 % en Alemania (Gráfico 1).
Pocas pymes parecen optimistas sobre las perspectivas de mejora a corto plazo, dada su visión del estado de la economía. En general, el 80 % considera que la economía es algo débil o extremadamente débil. Pero también aquí se observan variaciones significativas entre países. En Alemania, donde se prevé que la economía se contraiga menos que en otros lugares, el 39 % de las pymes considera que la economía es algo fuerte o extremadamente fuerte. En cambio, en Italia la cifra es de solo el 10 % (Gráfico 2).
También hubo diferencias entre países en cuanto a la medida en que la pandemia afecta a la situación financiera de las pymes, lo que dificulta la capacidad para retener personal o pagar préstamos y arrendamientos. Por ejemplo, las pymes españolas se encuentran de forma constante entre las más pesimistas (Gráfico 3). El 30 % de las pymes españolas se preocupaba por poder devolver los préstamos, frente al 14 % en Alemania. De igual modo, el 38 % de las pymes españolas temía no poder retener a sus empleados, cifra que baja solo al 16 % en Alemania y Francia. Cabe destacar también que, en promedio en Europa, el 14 % de las pymes afirmó tener dificultades para dotar de personal a sus operaciones, debido en parte a que muchas personas están de baja por enfermedad o en cuarentena.
Los proyectos de crecimiento también corren riesgo. En general, el 28 % de los encuestados afirmó temer tener que posponerlos, aunque la cifra subió al 37 % entre las pymes españolas y al 30 % entre las británicas. Los sectores más afectados serán los de alojamiento, servicios de alimentación, artes, entretenimiento y recreo, según la encuesta. Casi el 40 % de las pymes de estos sectores afirmó que los proyectos podrían tener que suspenderse, frente al 20 % de las pymes de los sectores situados en el otro extremo de la escala, a saber, salud, agricultura y construcción (Gráfico 4).
Supervivencia de las pymes
El Gráfico 5 muestra cómo todo esto influye en la preocupación de las pymes por su supervivencia, según el país, el sector y el tamaño de la empresa. En general, el 11 % afirmó esperar declararse en quiebra en un plazo de seis meses. La preocupación era mayor entre las empresas más grandes (las que tienen de 50 a 249 empleados) en Italia y Francia, donde el 21 % (casi el doble de la media) esperaba declararse en quiebra en los próximos seis meses. En cambio, los autónomos en España eran los más preocupados, con un 19 % que esperaba una quiebra inminente, frente a solo el 6 % de las empresas de 50 a 249 empleados. Entre los sectores industriales, la logística tenía con creces el mayor número de quiebras previstas (22 %). Le siguieron la agricultura, el alojamiento, los servicios de alimentación, el comercio minorista y el comercio mayorista, aunque a un ritmo considerablemente menor (13–15 %).
Apoyo gubernamental
El número de pymes que finalmente no logran sobrevivir dependerá en gran medida del incierto curso futuro de la pandemia y del impacto que tenga en los ingresos de las empresas. Por ello, pedimos a los participantes en la encuesta que consideraran cómo les irían a sus empresas en tres escenarios diferentes, en los que los ingresos se mantuvieran estables, disminuyeran o aumentaran. Estos fueron sus resultados:
Si los ingresos se mantuvieran estables, el 55 % de las pymes teme que pueda cerrar antes de septiembre de 2021.
Si la situación empeorara y los ingresos disminuyeran un 10 a 30 % adicional, el 77 % de las pymes afirmó que podrían quedar fuera del mercado antes de septiembre de 2021.
Si la situación mejorara y los ingresos aumentaran entre un 10 y un 30 %, el 39 % de las pymes afirmó que, aun así, podrían quedar fuera del mercado antes de septiembre de 2021.
Estos escenarios podrían verse influidos por el grado en que las pymes sigan recibiendo apoyo gubernamental. Los gobiernos de la Unión Europea han introducido previamente medidas, destinadas en gran medida a proporcionar liquidez a las pymes para resistir la crisis inmediata, pero ahora la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) informa de que las políticas están empezando a pasar de las destinadas a ayudar a las pymes a sobrevivir a las orientadas a ayudarlas a recuperarse.2 Sin embargo, los datos de la encuesta muestran que una gran proporción de pymes todavía planea solicitar las medidas de apoyo a la liquidez disponibles. El Gráfico 6 muestra que, si bien casi el 20 % de las pymes ya había solicitado alguna forma de ayuda gubernamental, otro 30 % planeaba hacerlo. Nuevamente, existen diferencias significativas entre las grandes economías de la UE: en Francia e Italia, más del 35 % seguía planeando solicitarla, mientras que en el Reino Unido y Alemania la cifra se situaba en el 20 % y el 25 %, respectivamente.
Los distintos gobiernos adoptarán enfoques diferentes para apoyar a sus pymes a partir de ahora. El alcance de su apoyo también variará, dependiendo en gran medida de las condiciones del mercado local. Pero la encuesta subraya la necesidad de considerar tanto la supervivencia inmediata de las pymes como su fortaleza a largo plazo. Las investigaciones han demostrado que, en todo el mundo, la productividad de las pymes es muy inferior a la de las grandes empresas. Cuando la crisis remita, los gobiernos podrían, por tanto, optar por ayudar a las pymes a reforzar su resiliencia, por ejemplo, ayudándolas a encontrar nuevos mercados o a digitalizarse más rápidamente. Las pymes tienen el potencial de convertirse en un motor económico y de empleo tras la crisis, pero las respuestas de los gobiernos podrían resultar decisivas.






