Lo que hemos logrado y los desafíos que tenemos por delante: 50 años de la ASEAN

People walk past Asean countries's flags near Mekong river, ahead of the ASEAN Summit in Vientiane, Laos September 5, 2016. REUTERS/Soe Zeya Tun - D1AETZOEXIAB
The next 50 years will test both the political resolve and economic resilience of ASEAN as never before.Image: REUTERS/Soe Zeya Tun
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Al celebrar su 50.º aniversario, los logros económicos del bloque en materia de comercio intrarregional y conectividad han sido extraordinarios.

Hoy, el sudeste asiático tiene un PIB combinado de unos 2,4 billones de dólares. El comercio total ha crecido de 10.000 millones de dólares en 1967 a 2,3 billones de dólares en 2015. El PIB per cápita aumentó un 63,2 % entre 2007 y 2015.

La circulación de personas dentro de la ASEAN ha aumentado considerablemente desde su creación. Este año, Tailandia ha recibido alrededor de dos millones de personas procedentes de Myanmar, Camboya y Vietnam. Se estima que Malasia acogió a tres millones de trabajadores migrantes de Indonesia, Filipinas y Myanmar. Singapur suele depender de profesionales de Malasia e Indonesia. Estos movimientos han propiciado una cooperación más estrecha y una mayor conectividad entre los pueblos de los países de la ASEAN, aunque la regularización de los trabajadores migrantes sigue siendo un desafío.

También se ha puesto en marcha un plan de acción en materia de transporte y comunicaciones para impulsar el transporte multimodal, facilitar el comercio, lograr la interconexión de las telecomunicaciones y armonizar las leyes y normas sobre transporte por carretera entre los países miembros. Se ha realizado un estudio de viabilidad para desarrollar una conexión ferroviaria desde Singapur hasta Kunming, en el sur de China, que pase por Malasia, Tailandia, Camboya, Laos, Myanmar y Vietnam, con el fin de mejorar la conectividad fluida entre los países e impulsar el comercio y la conectividad intrarregionales. Se han emprendido iniciativas para promover la ASEAN como destino turístico, conservar el patrimonio cultural y ambiental, fomentar los viajes dentro de la ASEAN y mejorar los servicios del sector.

Una diversidad de amplio alcance

Pese a todos sus logros en materia de comercio y conectividad, la ASEAN aún debe alcanzar una integración sociopolítica tan estrecha como la de la Unión Europea (UE). La diversidad de instituciones, mercados y economías, así como los distintos ritmos de desarrollo de sus miembros, han sido a menudo un obstáculo. Mientras que Singapur y Brunéi tienen un PIB per cápita elevado, Laos, Camboya y Myanmar están muy rezagados en cuanto a crecimiento económico y modernización. La región necesita mantener un diálogo sincero sobre la desigualdad en su seno. Entre los Estados de la ASEAN existen marcadas diferencias políticas, étnicas, culturales, religiosas y lingüísticas. En la UE, los nuevos Estados miembros deben contar con instituciones estables que garanticen democracias con economías de mercado, mientras que los miembros de la ASEAN abarcan desde regímenes autoritarios y socialistas hasta plenamente democráticos.

La ASEAN aún no ha alcanzado hitos en la creación de un organismo unificado que aborde cuestiones de seguridad, derechos humanos y buena gobernanza. Todavía no se ha establecido un mecanismo central para exigir el cumplimiento de las normas y los estándares acordados cuando los Estados miembros no los respetan. Tampoco existe un mecanismo jurídicamente vinculante para resolver disputas, ni en el ámbito económico ni en el político. No hay ningún mecanismo para sancionar a los Estados que incumplan acuerdos, declaraciones o pactos, y esta es una cuestión que los líderes de la ASEAN tendrán que afrontar en los próximos 50 años.

La crisis rohinyá

Como bloque, la ASEAN se ha mostrado complaciente e ineficaz a la hora de abordar las cuestiones regionales de derechos humanos. La crisis rohinyá en Myanmar ha puesto de manifiesto la incapacidad de la ASEAN para unirse frente a una crisis humanitaria regional causada por uno de sus miembros. Pese a los informes sobre abusos contra los derechos humanos, limpieza étnica, asesinatos en masa e incendios provocados, la ASEAN, salvo por Indonesia y Malasia, de mayoría musulmana, ha mantenido en gran medida su postura de no injerencia y no ha abordado adecuadamente el problema.

Aunque la ASEAN intentó abordar la cuestión de los derechos humanos al crear en 2009 la Comisión Intergubernamental de Derechos Humanos de la ASEAN y, para 2012, había redactado la Declaración de Derechos Humanos de la ASEAN, observadores internacionales y la sociedad civil de la ASEAN criticaron duramente la declaración. Human Rights Watch la describió como una «declaración de poderes gubernamentales disfrazada de declaración de derechos humanos». La sociedad civil de la ASEAN no fue consultada durante el proceso de redacción. Una de las preocupaciones era que la declaración utilizara expresiones evasivas que, en la práctica, permitían a los gobiernos incumplir sus compromisos en materia de derechos humanos. A diferencia de la UE, entre los ciudadanos de la ASEAN falta un sentido de pertenencia.

Los pueblos de los países de la ASEAN todavía no participan en el proceso de toma de decisiones del foro, que sigue siendo, en su mayor parte, un espacio exclusivo para responsables políticos y funcionarios.

Libertad de expresión

Muchas naciones de la ASEAN aún no garantizan plenamente la libertad de expresión, y la libertad de prensa está muy restringida en la mayoría de ellas. Los países de la región siguen ocupando puestos bajos en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa. En algunos países se producen episodios de violencia relacionados con la represión de la libertad de prensa. La legislación draconiana que respalda esa represión sigue frenando cualquier intento de dar más libertad a los medios de comunicación.

La organización carece de una estrategia unificada y coherente para responder eficazmente a los cambios geopolíticos que Asia Oriental previsiblemente afrontará en las próximas décadas. El declive de Estados Unidos y una China cada vez más asertiva tendrán múltiples repercusiones en la región.

Mientras algunos Estados del bloque mantienen disputas jurídicas con China por sus derechos en el mar de China Meridional, la región ha visto cómo aliados tradicionales de Estados Unidos, como Filipinas, se acercan a una China más rica y asertiva, alterando el equilibrio geopolítico regional. Los países podrían acabar divididos en su lealtad entre Estados Unidos y China, lo que afectaría negativamente a la unidad política de la ASEAN.

Se necesitan inversiones masivas

La región necesita realizar grandes inversiones en infraestructura. Según el Banco Asiático de Desarrollo (BAD), las necesidades de infraestructura de la ASEAN se estiman en 60.000 millones de dólares al año entre 2010 y 2020.

Además de una brecha de financiación, también faltan regulaciones adecuadas y mecanismos de inversión. Hay megaproyectos como el ferrocarril de alta velocidad entre Singapur y Kunming, pero el proyecto propuesto es costoso y es posible que Laos no pueda asumir la deuda. El favoritismo político en la adjudicación de contratos públicos compromete la calidad y los beneficios previstos de proyectos de infraestructura de esta magnitud.

Image: GE Reports

La ASEAN también debe encontrar la manera de afrontar las disrupciones tecnológicas que se avecinan. La actual Cuarta Revolución Industrial, compuesta por la automatización, la digitalización, la computación en la nube y el internet de las cosas, podría aportar a la región beneficios muy necesarios, como mejores empleos, mayor conectividad, mejores servicios de salud y educación, y más actividad empresarial e inversión.

Sin embargo, la disrupción tecnológica también plantea sus propios desafíos. Por ejemplo, si los robots se abaratan, ¿podrá la manufactura seguir creando empleos? Otro asunto que la ASEAN tendrá que resolver es cómo crear en la región un ecosistema de innovación dinámico que permita enseñar informática y competencias tecnológicas.

Se avecinan tiempos difíciles

La ASEAN, gracias a su firme voluntad, a una formulación prudente de políticas y a un liderazgo pragmático, ha transformado el rostro de una Asia Oriental que antes era pobre.

La ASEAN, singular en Asia, ha logrado forjar un sentido de comunidad entre sus Estados miembros y evitar que las disputas interestatales se descontrolen. Creada inicialmente con el objetivo de contrarrestar la expansión del comunismo en la región, la organización ha seguido dando buenos resultados pese a que la amenaza comunista desapareció hace mucho tiempo.

Sin embargo, los próximos 50 años pondrán a prueba como nunca la determinación política y la resiliencia económica de la ASEAN, mientras Asia se adentra en territorios geopolíticos inexplorados y afronta desafíos socioeconómicos desencadenados por nuevas oleadas de innovación y aspiraciones políticas.

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