La ASEAN está dejando prosperidad sobre la mesa. Existe una persistente brecha en la participación de las mujeres en la fuerza laboral que amenaza con frenar la creación de riqueza y desperdiciar su dividendo demográfico: el potencial de progreso económico impulsado por el crecimiento de la población de la ASEAN.
El McKinsey Global Institute estima que, si las mujeres de Asia Oriental y Sudeste Asiático alcanzaran el mismo nivel de actividad económica que sus homólogos masculinos, añadirían 900.000 millones de dólares a la producción anual en 2025, y el PIB crecería un 8 % más que en un escenario sin cambios. En parte, esta brecha en los logros y la participación profesionales se debe a la menor ambición de las mujeres, reforzada por la cultura y las políticas.
Tomemos el caso de Arlen, propietaria de Ninesix Bakery en Medan, Indonesia. Tiene 22 años y es empresaria desde los 18, cuando empezó a vender en Instagram su pastel estrella. Tres años después, sus ventas eran suficientes para justificar la apertura de una tienda física y la creación de dos puestos de trabajo locales. Arlen aspira a abrir más pastelerías y expandirse a Yakarta.
Por desgracia, Arlen parece ser una excepción. Investigadores de Centennial Asia Advisors, con el apoyo del Mastercard Center for Inclusive Growth, concluyen que la confluencia de factores de presión y atracción lleva a las mujeres a preferir mantener su actividad económica a pequeña escala y en la sombra de la economía informal. Entre los factores identificados figuran:
- Falta de confianza para gestionar pedidos de compra más grandes
- Falta de financiación para comprar materias primas o contratar personal adicional que permita atender la creciente demanda
- Preferencia por no contratar a personal nuevo que no sea de la familia
- Necesidad de contar con la aprobación del marido para solicitar un préstamo y ofrecer garantías
Uno de los desafíos identificados por Centennial Asia Advisors es que la familia suele considerar que los negocios de mujeres en Indonesia generan ingresos complementarios. Su contribución económica al hogar se destina a artículos «de lujo», como matrículas escolares, gastos médicos y ahorros para imprevistos. En parte, esta idea de que el trabajo empresarial de las mujeres es complementario está influida por la cantidad desproporcionada de trabajo doméstico no remunerado que ellas asumen solas. En otras palabras, el costo de oportunidad de que las mujeres trabajen es demasiado alto frente al costo de cuidar a los niños y a las personas mayores. Por supuesto, que la mujer sea la principal responsable del cuidado del hogar y la familia no es un fenómeno exclusivo de Indonesia ni tampoco nuevo.
Lo nuevo es que los países de la ASEAN han avanzado mucho hacia la paridad de género en el nivel educativo y, aun así, la participación económica de las mujeres va a la zaga. Por ejemplo, entre los países de la ASEAN, Camboya ocupa el último puesto en nivel educativo, pero aun así obtiene una puntuación de 0,921 en una escala de paridad de género de cero a uno. Esto es sustancialmente mejor que la puntuación de 0,572 del país peor clasificado a nivel mundial. A pesar de los enormes avances, estas jóvenes con formación no participan en la economía en igualdad de condiciones. Por ejemplo, Indonesia ocupa el tercer puesto entre los países de la ASEAN en nivel educativo con paridad de género (0,986), pero el último en participación y oportunidades económicas con paridad de género (0,610). En otras palabras, el rendimiento de la inversión en educación no se traduce en una mayor actividad económica de las mujeres.
Si tenemos en cuenta que esta discordancia entre los logros económicos de las mujeres y su nivel educativo coincide con el aumento de la población joven de la ASEAN, vemos que la región corre el riesgo de perder una oportunidad única en un siglo. En el Foro Económico Mundial de 2017, los líderes de la ASEAN expresaron su esperanza de que el dividendo demográfico de la ASEAN acelere el crecimiento económico. Según el East-West Center, «aproximadamente el 60 % de la población de la ASEAN tiene menos de 35 años, y el 43 % tiene menos de 24». Esto equivale a 380 millones de jóvenes, que representan la promesa de una prosperidad inclusiva para los países de la ASEAN. Este es el momento decisivo de la ASEAN.
Para aprovechar la confluencia del crecimiento mundial positivo y de una fuerza laboral en expansión y cada vez más instruida, la ASEAN necesita que hombres y mujeres participen por igual en la economía. Al buscar oportunidades y aspiraciones económicas, las familias estarán mejor posicionadas para construir bases económicas sólidas y seguras en el hogar. Esto reforzará su capacidad para afrontar la futura inversión de la pirámide demográfica.
En el Panorama económico regional de 2018, los economistas instaron a los gobiernos a aprovechar el sólido crecimiento actual e invertir desde ahora en redes de protección social y en la formalización de la economía para protegerse frente a la incertidumbre económica futura. La preocupación de fondo es que no haya suficientes personas que cosechen los beneficios de una economía en crecimiento, lo que aumentaría la desigualdad de ingresos y crearía focos socioeconómicos de crecimiento desproporcionado. Los economistas tienen buenas razones para preocuparse. El coeficiente de Gini de casi todos los países de la ASEAN sobre los que el Banco Mundial dispone de datos se ha mantenido persistentemente alto. Sin una inversión significativa de los gobiernos, el dividendo demográfico de la ASEAN no generará prosperidad compartida.
En grupos focales organizados por Centennial Asia Advisors, emprendedores indonesios y emprendedoras indonesias identificaron cuatro intervenciones que los conectarían con las redes capaces de desbloquear una mayor productividad. Son las siguientes:
1. Acceso al mercado
Los emprendedores destacaron la importancia de disponer de más información sobre las oportunidades de mercado y sobre cómo acceder a ellas.
2. Justificación del valor
Quienes participaron en los grupos focales no tienen claro cuáles son las ventajas empresariales de registrar sus negocios e incorporarse a la economía formal. Esto indica que los gobiernos tienen amplio margen para simplificar el proceso, sensibilizar y ofrecer incentivos que animen a quienes trabajan en la sombra de la economía a registrar legalmente sus negocios.
3. Financiación adaptada
Centennial Asia Advisors descubrió que los microempresarios y los pequeños empresarios no eran sensibles a los precios. Estarían dispuestos a pagar tasas de interés más altas si pudieran acceder rápidamente al crédito y contar con plazos de reembolso acordes con el flujo de caja de sus negocios. Las empresarias también necesitan que los bancos acepten formas de garantía no tradicionales. Como a menudo necesitan la aprobación de sus cónyuges para ofrecer activos fijos del hogar como garantía, el crecimiento de sus negocios se ve limitado por una combinación de costumbres culturales e intereses financieros contrapuestos en el hogar.
4. Formación en competencias empresariales
En particular, los emprendedores señalaron la importancia del acompañamiento mediante asesoramiento o mentoría. Destacaron el valor y la necesidad de contar con profesionales de confianza con quienes contrastar ideas a medida que llevan sus negocios al siguiente nivel. Para las empresas dirigidas por mujeres, ampliar y profundizar el acceso al desarrollo de competencias es aún más importante, ya que las redes profesionales centradas en las mujeres están menos consolidadas.
La ASEAN se encuentra en un momento decisivo. El rendimiento potencial de la inversión en educación, combinado con su población joven, puede consolidar a la ASEAN como una potencia económica mundial. Además, elevar las aspiraciones profesionales de las mujeres y abrirles oportunidades económicas puede contribuir a crear economías sólidas e inclusivas, que a su vez pueden desactivar la bomba demográfica del envejecimiento que seguirá al dividendo demográfico. Este es el momento de la ASEAN. La pregunta es: ¿qué hará con él?

